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Cuando el Papa Francisco les escribió a los obispos chilenos, el pasado 8 de abril, extendió dos invitaciones: la primera fue a los representantes de las víctimas de abusos, a quienes quería escuchar y pedirles perdón personalmente. Pero también convocó al prelado a Italia para conversar sobre "las medidas que a corto, medio y largo plazo deberán ser adoptadas para restablecer la comunión eclesial en Chile". El primer encuentro se está realizando este fin de semana en el Vaticano. El viernes, el Papa se reunió con José Andrés Murillo, ayer con James Hamilton y se espera que hoy el Pontífice converse con Juan Carlos Cruz (ver nota relacionada). En tanto, la reunión con la Conferencia Episcopal se desarrollará a partir de la tercera semana de mayo. Y a la espera, el presidente de la instancia, Santiago Silva, asegura que el Papa "nos ayudará a discernir cómo acompañar a las víctimas, a reparar el mal causado y a tomar medidas que ayuden a recomponer la comunión eclesial". No obstante, en un editorial publicado en el sitio web de la Conferencia Episcopal, el obispo castrense puntualiza que "recibir una invitación a viajar a Roma es agradable, pues es una ciudad bonita. Pero recibir una invitación del Papa para ir a Roma porque hay cosas que como obispos e Iglesia en Chile no estamos haciendo bien, no tiene nada de agradable". A su juicio, los problemas a los que se han visto enfrentados el último tiempo "no son solo la manipulación de conciencia y los abusos de niños, aunque gravísimos, sino un estilo de ser Iglesia y de evangelizar que tenemos que replantearnos, porque no están aportando identidad cristiana y compromiso con la sociedad". En su escrito, Silva también expone que "quizás ninguno de los problemas mencionados de la Iglesia en Chile sea exclusivo de nuestro país. Pero la intensidad y la progresiva conciencia de que los abusos de poder y el abuso sexual en la Iglesia no pueden concurrir nunca más es una tarea que venimos aprendiendo con dolor. El sufrimiento profundo a causa de estos actos deplorables, difícil de curar, nos lo han mostrado las víctimas con su testimonio y sus descargos". Por lo mismo, el presidente de la Conferencia Episcopal cree que es necesaria una "renovación interior que toque conciencias y voluntades y que, por exigencia evangélica, se exprese en un testimonio creíble no solo a nivel de intenciones, sino, sobre todo, con obras". Silencio y reserva de los encuentros En una breve declaración entregada por el director de la oficina de prensa de la Santa Sede, Greg Burke, se puntualiza que el Papa empezó el viernes en la tarde "los encuentros personales con las víctimas de abusos cometidos en Chile", y que "no está previsto emitir ningún comunicado oficial sobre el contenido de los mismos, por expreso deseo del Papa" La prioridad del Pontífice, continúa la nota, "es escuchar a las víctimas, pedirles perdón y respetar la confidencialidad de estos coloquios". En "este clima de confianza y de reparación del sufrimiento, la voluntad del Papa Francisco es dejar que los invitados hablen todo el tiempo que sea necesario, de manera que no hay horarios fijos ni contenidos preestablecidos". De hecho, se ha especulado que podría haber más de un encuentro con los denunciantes chilenos, porque los tres están hospedados en la casa del Papa. ''"Recibir una invitación del Papa para ir a Roma porque hay cosas que (...) no estamos haciendo bien, no tiene nada de agradable". SANTIAGO SILVA Presidente Conferencia Episcopal