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Tejado de vidrio

domingo, 29 de abril de 2018

Hermann González
Opinión
El Mercurio




Con un timing envidiable, el ex ministro de Hacienda Andrés Velasco acusa al actual gobierno de falta de seriedad fiscal. Justo el día después de que el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, junto al director de Presupuestos, Rodrigo Cerda, transparentaron al país que hay más de US$ 5.500 millones de gastos comprometidos y no financiados para 2018-2021, y que se harían cargo del problema. Tampoco podemos olvidar que, en 2010, el primer gobierno del Presidente Piñera debió hacerse cargo de un déficit estructural mucho mayor que el que mostraban las cifras oficiales, como consecuencia de una política fiscal fuertemente expansiva durante 2006-2009, y registrada de forma inapropiada en el indicador que guía las finanzas públicas, según constató un grupo transversal de destacados economistas reunidos en la comisión presidida por Vittorio Corbo.

Con un déficit estructural equivalente a más de 3% del PIB y un terremoto devastador, había que reconstruir el país, acomodar el programa de gobierno y mejorar los indicadores fiscales. Contrario a lo que pensaban los incrédulos, al cabo de cuatro años, el déficit fiscal estructural prácticamente se eliminó, como consecuencia de un manejo fiscal responsable y de un esfuerzo permanente por crear condiciones para la inversión y el crecimiento económico.

El período 2014-2017 nuevamente se caracterizó por un fuerte deterioro de los indicadores fiscales, al que se sumó un paupérrimo crecimiento económico. Se incumplieron los compromisos que se autoimpuso el gobierno en materia de balance estructural, el gasto público creció de forma excesiva y se duplicó la deuda pública como porcentaje del PIB. Si a esto sumamos un crecimiento promedio de 1,7%, podemos entender la rebaja en la clasificación de riesgo que coronó cuatro años para el olvido en materia de gestión económica.

La actual administración se encontró, además, con dos errores mayúsculos que se traducen en una situación fiscal que es aun peor de lo que se pensaba. Pese a estas desagradables sorpresas, el Gobierno no ha renunciado a los compromisos asumidos con el país y con los organismos y agencias internacionales. Estos compromisos incluyen converger a un balance estructural en un período de seis a ocho años, estabilizar la deuda pública a PIB y recuperar la clasificación de riesgo.

Compartimos con Andrés Velasco el diagnóstico respecto de lo alarmante de la situación fiscal y nos haremos cargo de ello. Pero resulta inexplicable que el ex ministro critique la gestión fiscal de la actual administración que lleva poco más de un mes y, más aún, que haga llamados a adoptar una política fiscal responsable.

La Ley de Responsabilidad Fiscal otorga un plazo de 90 días para revelar la estrategia fiscal, de manera que no se entiende la ansiedad. Lo que corresponde desde el punto de vista de la responsabilidad, la seriedad y la transparencia es, en primera instancia, dar cuenta de la real situación fiscal con la que nos encontramos, y es precisamente a eso a lo que hemos destinado los esfuerzos en el Ministerio de Hacienda en este mes y medio de gestión.

De cualquier forma, es necesario hacer un llamado a no insistir pretendiendo instalar la idea de que el Gobierno buscaría subir el gasto, bajar impuestos y reducir el déficit, una combinación que a todas luces es imposible de conseguir simultáneamente.

El gobierno del Presidente Piñera, consciente de sus compromisos y de la importancia de utilizar responsablemente los recursos de todos los chilenos, ha anunciado un plan de austeridad fiscal que será profundizado en las próximas semanas y señalado enfáticamente que hará una reforma tributaria que no reducirá la recaudación fiscal y que apuntará decididamente a simplificar el sistema tributario, y lo hará más amigable con el crecimiento económico, un elemento central para devolver nuevamente los indicadores fiscales a una senda sostenible. ¿Quién hace, entonces, economía vudú?

Hermann González
Coordinador macroeconómico del Ministerio de Hacienda y ex vicepresidente del Consejo Fiscal Asesor

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