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Ayer era un buen día para visitar la Feria del Libro de Buenos Aires. Quizás demasiado bueno para un lector apasionado. Incluso problemático, pues implicaba tomar decisiones casi tan radicales como las que un espectador debe tomar en el Festival Lollapalooza: elegir qué ver y qué perderse. A las 18:00 horas, en la sala Julio Cortázar iba a estar el escritor estadounidense Richard Ford repasando su carrera, mientras al mismo tiempo el Nobel peruano Mario Vargas Llosa estaría en el salón Jorge Luis Borges respondiendo las preguntas de Jorge Lanata. Poco después, había que optar de nuevo: a las 20:00 horas, en diferentes salas, el español Arturo Pérez Reverte y la francesa Yasmina Reza hablarían de sus carreras. Por supuesto, siempre hay otra opción, ignorar a las estrellas y recorrer los 45 mil metros cuadrados de la feria porteña buscando libros. Inaugurada el jueves, la 44ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires estará abierta hasta el 14 de mayo y se espera que reciba a alrededor de un millón 200 mil personas. Se trata sin dudas del mayor encuentro de la industria editorial de Sudamérica y, pese a los problemas por los que atraviesa hoy el mundo del libro en Argentina, el evento tiene la capacidad de tomarles el pulso a las tendencias no solo literarias, sino también culturales de la región: si hace dos años los fans del youtuber chileno Hola Soy Germán amenazaron con colapsar la feria confirmando que internet era una fuente inagotable a explorar, en 2018 habrá que estar atento a un lugar especial del encuentro: el salón Orgullo y Prejuicio, especialmente dedicado a las diversidades sexuales. "Abrimos un espacio de 70 metros cuadrados con toda la oferta editorial que hay acerca de las disidencias sexuales y los feminismos, y un auditorio donde hay una programación permanente de charlas, debates y recitales sobre el tema. Hasta donde sabemos, somos la primera feria que tiene un espacio de este tipo y no dudo que seamos imitados a corto plazo, porque este es un segmento de interés lector muy activo", dice Oche Califa, director de la Fundación El Libro de Argentina, entidad que organiza la feria. Y añade: "En todo caso, establecer ejes es difícil: son 19 días de horarios muy dilatados. La feria es un gran acontecimiento cultural plural", añade. Oche Califa, seudónimo del escritor Ángel Jorge Califa, habla al teléfono desde La Rural, el centro de exposiciones del barrio Palermo donde se instala la Feria de Buenos Aires. Insiste en la pluralidad del evento y recurre a lo datos: están programadas más de 1.200 actividades, mientras que los expositores superan los 400, y el evento incluye el XIII Festival Internacional de Poesía, las mesas de los Diálogos Latinoamericanos y también las atracciones que trae Montevideo, como la ciudad invitada de honor. Los uruguayos, de hecho, iniciaron el jueves la fiesta con un recital gratuito de Jorge Drexler. A todo ello, claro, hay que sumar la constelación de los grandes protagonistas de la feria argentina: los escritores. Además de Ford, Vargas Llosa, Pérez Reverte y Reza, la Feria de Buenos Aires este año contará con los españoles María Dueñas y Javier Sierra, la sueca Camila Lackberg, los mexicanos Juan Villoro y Jorge Volpi, y el historiador británico Peter Burke, entre muchos otros. Buenos nombres, aunque claro, la historia es monumental: por la feria pasaron escritores como Octavio Paz, Carlos Fuentes, Doris Lessing, Henning Mankell, Camilo José Cela, Tom Wolf y Ray Bradbury. Y en 1985 un encuentro se anunció como la "reunión de dos de las mentes más brillantes del siglo XX": Susang Sontag sostuvo un diálogo con Jorge Luis Borges. "Aquí estamos otra vez, como Laurel y Hardy, representando nuestro número", dijo Sontag. La crisis amenaza Pero quizás faltan algunos autores. Al inaugurar la feria, la escritora Claudia Piñeiro habló de la figura del escritor como un "disidente" perpetuo y, entre otras cosas, también ocupó su tiempo para enfatizar la "invisibilización de la mujer" en el campo literario. Y puso un ejemplo que estaba ocurriendo ahí mismo: "Hoy los medios culturales a nivel mundial hablan de la literatura argentina nombrando con mucha mayor frecuencia a Samanta Schewblin, Ariana Harwicz -ambas finalistas del Booker Prize- y Mariana Enríquez. Schewblin y Harwicz viven en el exterior, pero a Enríquez la tenemos a pocas cuadras. Si quieren oírla, no la busquen en el programa de la feria, porque acá no estará. Van a tener que ir al Malba cuando converse con Richard Ford. Un afortunado Richard Ford", dijo Piñeiro. El interlocutor de Enríquez, Ford, estará en Buenos Aires presentando su nuevo libro, "Entre ellos", en el que recoge un antiguo texto sobre su madre e incluye otro inédito sobre su padre. En general, la mayoría de los grandes invitados está en la feria con la excusa de lanzar allá sus últimos títulos. Vargas Llosa -que esta semana estará en Chile en diversas actividades- llega con el volumen "La llamada de la tribu", mientras que Pérez Reverte lleva bajo el brazo "Eva", una continuación de su anterior libro "Falcó": historias de espías del período de entre guerras en el siglo XX europeo. Paul Auster publicó su última novela, "4 3 2 1", el año pasado, pero él es una atracción en sí mismo: hoy estaba fijado que firmara libros por un tiempo establecido, una hora y media. Hay que evitar problemas: el año pasado John Katzenbach comenzó a dedicar libros a las 18:00 horas de un sábado y -con el intervalo de la noche- terminó a las 15:40 del domingo. También se esperan largas colas en las firmas de Javier Sierra, que lleva su novela "El fuego invisible", ganadora del Premio Planeta 2018, y con la que vendrá a Chile este 3 de mayo (lanzamiento en el Museo de Artes Visuales). La novelista de suspenso sueca Camilla Lackberg, en tanto, estará en la feria lanzando "La bruja", uno de los pocos títulos que estarán primero en Buenos Aires que en Chile. En general, la clásica superioridad de novedades libresca que exhibía Argentina sobre nuestro país está algo mermada: los últimos títulos de Volpi ("Una novela criminal"), Coetzee ("Siete cuentos morales"), de Villoro ("La utilidad del deseo") o de María Dueñas ("Las hijas del capitán") ya están disponibles en nuestro país. Es que la industria editorial argentina atraviesa por una crisis: en los últimos años ha caído fuertemente el volumen de ejemplares. De 129 millones de copias en 2014 -el año más voluminoso-, se cayó en 2015 a 84 millones; en 2016, a 63 millones, y a 51.330.138 en 2017. Según planteaba el diario Página 12 hace unos días, el frenazo se entendía por los vaivenes de la economía y por un Estado que había limitado sus compras de libros a textos escolares. "De manera visible, la crisis que afecta del libro no le llega demasiado al público, aunque lógicamente puede que haya menos oferta de algunos títulos. Donde más claramente se aprecia esta situación es en las Jornadas Profesionales, que es el mundo de los negocios", dice el director de la feria, Oche Califa, apuntando a un ámbito clave de la Feria del Libro de Buenos Aires: las transacciones comerciales y de conocimiento en agentes de la industria, como editores y agentes, donde participan 12 mil profesionales del mundo. Muchos de ellos vienen en viaje: llegan hasta Argentina desde Colombia, donde por estos días está terminando la Feria Internacional del Libro de Bogotá, que cada vez es más relevante para el universo de los libros hispanos. Chilenos, jóvenes y digitales De hecho, la mayor parte de los participantes chilenos en la feria porteña son editores. Oficialmente, van 12 representantes de editoriales. El stand chileno este año tiene como imagen un retrato del poeta Vicente Huidobro y uno de sus collages como una forma de conmemorar los 70 años que se cumplen de su muerte. Tres poetas chilenos participarán en el Festival de Poesía, Soledad Fariña, Javier Bello y Juan Santander Leal, mientras que en los Diálogos Latinoamericanos participarán la novelista Cynthia Rimsky -quien vive en Buenos Aires- y Diego González, autor del libro "Fuego en la cárcel de San Miguel" y editor en el Grupo Planeta. Además, Andrés Gomberoff lanzará su libro "Einstein para perplejos". Se espera que las presentaciones de la psicóloga Pilar Sordo estén, como siempre, repletas. La mayor parte de la comitiva chilena está integrada por ilustradores y entre ellos se cuentan a Dannaé Álvarez, Francisca Cárcamo, Jorge Opazo, Claudio Rocco, Mala Imagen, Fyto Manga y Pati Aguilera. En el contexto de las Jornadas Profesionales, en tanto, el sello local Grafito Ediciones lanzó el jueves pasado "Vera historia del deporte", de Oski, dibujante argentino que vivió varios años en Chile. Los convocados chilenos serán esta vez invitados secundarios en una feria que se despliega en múltiples actividades. La ciudad de Montevideo organiza una mesa en homenaje a Mario Levrero y se realizarán varios foros para discutir sobre el impacto de las revueltas políticas en el mundo en 1968. Ante el avance digital, el próximo domingo 6 de mayo se realiza el Encuentro de Bookstagrammers. ¿Quiénes? Usuarios dedicados a la difusión literaria en redes como Instagram. Y el viernes 11 de mayo tendrá ocasión el Encuentro Internacional de Booktubers. En general, son lectores jóvenes, precisamente a quienes está dirigido un stand de la librería argentina Cúspide, especial para la literatura juvenil. Y aunque no esté Mariana Enríquez, la literatura argentina tendrá una presencia variada y de lujo: a lo largo de los 19 días , participarán en distintas instancias Hebe Uhart -la última galardonada con el Premio Manuel Rojas-, Jorge Boccanera, Leila Guerriero, Elvio Gandolfo, Florencia Abbate, Felipe Pigna, Pablo De Santis, Daniel Link, Gabriela Cabezón, Eduardo Sacheri, María Sonia Cristoff, el director de la Biblioteca de Buenos Aires Alberto Manguel y, entre otros, la viuda de Jorge Luis Borges, María Kodama, que relanzará su libro "Relatos". Nada de eso, sin embargo, se compara con la enormidad del espacio de la Feria del Libro de Buenos Aires: más allá de la crisis de la industria, más allá de que las novedades literarias lleguen simultáneamente allá y en Chile, más allá de los dos Premios Nobel que la visitan este año, la feria levanta su historia de 44 años en la mucho más larga tradición libresca argentina, hecha en las 1.200 librerías que hay en el país, la cultura de traducciones al español y, entre otras cosas, la imperdible movida de editoriales independientes. Los autores estrella son un gran panorama, pero lo mejor está entre los miles de libros para buscar en la feria. Además de Ford, Vargas Llosa, Pérez Reverte y Reza, la Feria de Buenos Aires este año contará con los españoles María Dueñas y Javier Sierra, la sueca Camila Lackberg, los mexicanos Juan Villoro y Jorge Volpi, y el historiador británico Peter Burke.
En 2018 habrá que estar atento a un lugar especial del encuentro: el salón Orgullo y Prejuicio, especialmente dedicado a las diversidades sexuales.
La industria editorial argentina atraviesa por una crisis: en los últimos años ha caído fuertemente el volumen de ejemplares. De 129 millones de copias en 2014 a 51 millones en 2017.