Fondos Mutuos
En la introducción de este libro aparecen, una tras otra, todas las áreas en las que la monja Hildegarda von Bingen (1098-1179, Alemania) destacó en el siglo XII: en lo religioso, como abadesa de su propio convento; en las artes, como creadora de poemas y música; en el mundo de las ciencias, por sus conocimientos y escritos de enfermedades y curas; en la caridad, abriendo un hospital; en la sociedad misma, como consejera política de reyes y papas. Una figura con tantas aristas puede inspirar la más entretenida historia. Elisa Cortina, en su primera novela "La abadesa de Bingen" (Caligrama, sello de autoedición de Penguin Random House), no pierde la posibilidad. De profesión químico-farmacéutica, esta viñamarina ha unido la ciencia y la literatura en su quehacer. A sus estudios universitarios ha sumado, a lo largo de la vida, tres magísteres (dos en periodismo y uno en historia). Ahora está postulando a un certificado en science writing en la U. Johns Hopkins de EE.UU., país en donde vive con su familia desde hace algunos años. Cortina no se mide en los elogios a su protagonista. "Para mí, ella es una heroína", señala. "Desde mi visión de farmacéutica, Hildegarda me pareció la mujer perfecta. Una monja medieval escribiendo sobre ciencia, plantas y medicina. Fue religiosa, profetisa y tenía visiones, pero también aprendió a leer y a escribir... Fue la primera mujer que fundó un monasterio femenino sin el amparo de un monasterio de varones y en momentos de fuertes cuestionamientos a la Iglesia y al Imperio, ella defendió lo que consideraba recto enfrentándose a las autoridades eclesiásticas y políticas de su tiempo", comenta la autora. Y destaca uno de los puntos más altos de esta mujer: "Fue nombrada por Benedicto XVI cuarta Doctora de la Iglesia Católica. Sin duda una mujer así hay que darla a conocer". Agrega que en tiempos de debate de la paridad de género, "la figura de Hildegarda toma mucho valor". Rigurosa investigación Ágil y entretenida, la novela se atiene rigurosamente a los hechos que conocemos de Hildegarda -tiene hasta una bibliografía al final-, pero suma la imaginación suficiente para que no sea solo un listado de fechas. "Sin duda la novela fue muy trabajada. Revisé muchos libros, artículos y documentos sobre la vida y obra de la abadesa de Bingen, pues tenía que construir su mundo y su personaje de la manera más fiel posible. Sin embargo, también le di espacio al mundo de la imaginación", relata Cortina. Así, explica, que es "difícil imaginar una historia medieval sin incendios, hambrunas o enfermedades. El mundo construido me iba diciendo cómo debía proseguir la historia. Algunos personajes secundarios fueron reales e importantes para desarrollar la trama. Entraban constantemente en escena y como no entendían todo lo que ocurría, pude usarlos para explicar situaciones complejas, haciendo la novela más fácil de leer". "La abadesa de Bingen" es un libro de autoedición. La autora, sin trayectoria literaria anterior -aunque ha escrito para diarios y ganado premios literarios-, buscó el camino que le resultó más eficiente. "Fue un proceso de coedición. Este camino fue rápido. Las editoriales tradicionales no dan abasto, por lo que te tramitan muchísimo. Acceder a una de ellas requiere tiempo y paciencia, más encima cuando tienes entre tus manos una historia que ellas piensan que el público no pide. Las editoriales se sienten muy atraídas por libros de venta fácil, pero este no responde a una producción en serie, ni detrás de él hay un análisis de mercado que se deba ajustar a ciertas expectativas". El libro no está disponible, por ahora, en librerías en Santiago, pero Elisa Cortina señala que la han contactado de algunas. Se puede comprar en portales de internet, como Amazon o Fnac.