Dólar Obs: $ 670,08 | -0,06% IPSA -0,65%
Fondos Mutuos
UF: 27.397,67
IPC: 0,30%
La caída del zar de las teleseries

sábado, 28 de abril de 2018

Andrew Chernin, Rodrigo Munizaga, Rodrigo Fluxá y Paula Escobar
El_Mercurio

Castings en su departamento y de noche con actrices jóvenes, abuso de poder, acoso sexual. Siete mujeres denuncian en este reportaje lo que vivieron con uno de los directores más importantes de Chile, autor de producciones icónicas como Machos y Soltera otra vez. Canal 13 confirma que recibieron en la contraloría una denuncia, que cambiaron los protocolos y que según la información que han recabado, las acciones de Abreu son "muy graves". El director lo desmiente: "Jamás he tenido una relación con una mujer a la fuerza".

Si existiese una realeza televisiva, Herval Abreu (54) estaría ahí. Hijo de Doris Guerrero, una reconocida artista chilena, y de Herval Rossano, el director brasileño detrás de éxitos televisivos como Doña Beija y La esclava Isaura, partió en las teleseries chilenas como actor. En 1991 comenzó una carrera como asistente de dirección y director de segunda unidad que lo paseó por siete teleseries y que culminó en Adrenalina, de Canal 13. En 1997, abrió el área dramática de Mega, con Rosabella. Después de su debut, dirigió 16 teleseries más. Algunas, como Machos y Soltera otra vez, se convirtieron en fenómenos de audiencia que levantaron una de sus marcas registradas: personajes femeninos bellos y sensuales, interpretados por actrices jóvenes que él solía descubrir.

Este año Soltera otra vez 3 volvió a Canal 13, extrañamente con él ya fuera del canal. Sus problemas habían comenzado formalmente cuatro meses antes, en diciembre de 2017.

Ahí, según confirma Javier Urrutia, director ejecutivo de Canal 13, había llegado a la contraloría del canal una denuncia por acoso de parte de la guionista Bárbara Zemelman, quien habla con revista "Sábado" por primera vez de esto. No quiere, dice, que estas situaciones se repitan.

"Quiero hacerte  el amor"

Zemelman, de 39 años, fue desvinculada del canal en noviembre de 2017, por su jefe, el mismo Abreu, estando embarazada. Abreu mantuvo la medida: decía que había "incompatibilidad" en la forma de trabajo.

Cuando el director ejecutivo del canal, Javier Urrutia, supo del despido, entendió el error y se reunió con ella para reintegrarla. Sin embargo, ella no quiso: mientras estuviera Abreu en el canal, no trabajaría con él, cuenta ella, pero no solo por lo del despido estando embarazada: asegura que le dijo a Lorena Bosch y Paz Bascuñán, actrices de Soltera otra vez, que había sufrido de parte de Abreu situaciones impropias.

Abreu fue despedido el 8 de enero de este año, aunque, según fuentes del canal, por recortes presupuestarios.

Max Luksic, subdirector de Canal 13 e hijo del dueño de la estación, y Luz Croxatto, su asesora, invitaron a Zemelman a almorzar días después al restorán Divertimento chileno para enmendar su despido y reincorporarla.

"Max Luksic me pidió disculpas por el despido y me ofreció volver -cuenta Zemelman-. Le dije que ante este nuevo escenario, es decir, la salida de Abreu, no tenía problemas. Y él me dijo que sabía lo del mensaje de WhatsApp. Me sorprendió, porque no se lo había mencionado a él ni a Urrutia. Me dijo que este tipo de cosas no iban a ocurrir nunca más bajo su administración".

El mensaje era el más grave de una serie de episodios entre la guionista y Abreu. Ella dice que esto partió en 2011, desde que ella llegó a trabajar con él. Cuando estaban discutiendo los nombres de las protagonistas de la exitosa serie Soltera otra vez, Abreu propuso que uno de los personajes, Susy, se llamara igual a ella, Bárbara.

"Dijo que era "un nombre más culiable. Yo llevaba un mes de conocerlo y era una reunión de trabajo. Estábamos los cuatro guionistas y me quedé helada. Lo repitió como tres veces, que era "súper culiable" llamarse así", cuenta Zemelman.

Patricio Heim, uno de los presentes, confirma esa versión. Abreu dice que no suele utilizar esa palabra.

La relación continuó tensa durante los cinco años siguientes, relata ella. Un martes de octubre de 2016, durante la primera etapa de la escritura de la teleserie Preciosas, Zemelman recibió un mensaje de WhatsApp de Abreu alrededor de las 16.00 horas.

"Y me llega este mensaje que decía "quiero hacerte el amor ahora". Me quedo estupefacta y luego me pone "ja, ja, ja". Yo estaba en mi casa y lo encaré. Me dijo "yo estoy enamorado de tu cerebro", "me pareces tan inteligente", y les comenté a mis colegas lo que había pasado. Dijo que estaba enamorado de mi cerebro y que era "un decir". Le dije que no me parecía, pero él le bajó el perfil. Nunca dijo que fuera un error".

"Sábado", además, tuvo acceso a dicho WhatsApp para verificarlo. Abreu dice que se trató de una equivocación, que el mensaje estaba pensado para su pareja.

Zemelman asegura que no sintió la confianza para denunciar el hecho a los superiores de Abreu. Tres semanas después, renunció y se fue a trabajar con Vicente Sabatini a TVN. Entonces reapareció Herval Abreu, que la llamó para que volviera a Canal 13. De acuerdo al relato de Zemelman, el director hizo un mea culpa y le pidió que dejaran atrás los conflictos. Ella aceptó y volvió para un proyecto que finalmente terminó siendo Soltera otra vez 3, convertida, por primera vez, en jefa de guiones.

La relación laboral entre ambos, explica ella, siguió tensa: "El verano pasado, como llevé a mi hija a la playa y él estaba en Viña, me dijo que podíamos resolver un problema con un capítulo en su departamento de Viña y le dije que no. Me parecía poco adecuado ir a su departamento".

Zemelman explica que no denunció ninguna de las conductas impropias, porque "el medio es muy chico y si te quemas en un canal, te quemas en todos. En general no se denuncia porque es difícil de probar", dice ella.

Durante el almuerzo de enero con Max Luksic y Luz Croxatto, la guionista relata que los tres terminaron hablando sobre las situaciones vividas por ella. Luego de esa reunión, Max Luksic fue quien llevó la información al contralor del canal, Claudio Ugarte. Lo confirma el director ejecutivo de la estación, Javier Urrutia, a revista "Sábado": "Efectivamente en el mes noviembre llegó información a Contraloría respecto de Herval Abreu, información que lo involucraría en situaciones de abuso de poder y acoso".

-¿Por qué tras eso no se inició una investigación formal?

-Eso no llegó a Contraloría directamente de la víctima, sino a través de un tercero (Max Luksic). La investigación no prosperó esencialmente porque, de hecho, en el momento que llegó la información a Contraloría la denunciante no era parte del canal y el denunciado estaba siendo finiquitado. Eso implicó que el contralor no tuvo cómo avanzar en una investigación, porque se dio la situación de que la víctima no era entonces parte de la organización y tampoco lo era el denunciado.

-Usted no era director del canal cuando sucedieron los hechos, pero de acuerdo a la información que ustedes han recabado en las últimas semanas, ¿le parecen graves las denuncias de actitudes impropias y acoso sexual durante los años de Abreu en el canal?

-La información que he logrado recabar estas últimas semanas, aún sin ser directa de las víctimas, me parece muy, pero muy grave. Es imperdonable que una persona en una posición de poder utilice su cargo para acceder a situaciones impropias. Lamento enormemente que no nos hayan denunciado los hechos oportunamente y nos hayan dado la posibilidad, en primer lugar, de proteger a las víctimas y, después, de tomar las medidas correspondientes respecto a quién habría abusado de su posición de poder y privilegio.

"Me sentí como una persona manchada"

Carola Paz es una ex diseñadora y arquitecta que durante 21 años guardó silencio sobre lo que le pasó con Herval Abreu. No era actriz, sino que una estudiante universitaria de 20 años. Como vivía sola y necesitaba financiarse, trabajó como modelo. Así llegó a un casting a Canal 13 en 1996 y consiguió un papel menor en la teleserie Adrenalina. Fue ahí donde conoció a Abreu, que era director de segunda unidad. Recuerda que desde el principio la relación fue extraña. Y que en la primera conversación que tuvieron la garabateó por haber salido con un actor: "Me dijo que cómo se me ocurría salir con este personaje, que qué me creía. Básicamente me dijo que yo era una puta".

Según Carola Paz, al final de Adrenalina, Abreu se aproximó a ella en el casino del canal y le ofreció un café. Esto es lo que recuerda de esa conversación:

-Me empezó a preguntar por mi vida amorosa. Si tenía pareja, si algún día me iba a casar y qué pasaba si me enamoraba de alguien casado, de alguien mayor. Me invitó a salir y le dije que no salía con gente con la que trabajaba ni con gente casada.

En 1997 la llamaron de Mega para un casting. Fue y quedó. La querían como una de las protagonistas de Rossabella, una teleserie centrada en un empresario dueño de una marca de lencería y en las mujeres que lo rodeaban. Paz aceptó por el dinero y por la experiencia, pero mantuvo su carrera de arquitectura congelada. Dice que cuando firmó el contrato no sabía quién era el director. Cuando partieron las grabaciones supo. Según Carola Paz, su cuerpo se convirtió en un tema para el director:

"Herval me pedía que desfilara con ropa interior dentro de su oficina. Me decía que estaba gorda y hacía que odiara mi cuerpo. Como yo no era actriz y tenía ese papel, los demás hacían comentarios, pero no frente a mí. Daban por sentado de que había algo entre los dos".

Magdalena Max-Neef, actriz de esa teleserie, lo recuerda:

"Ella tuvo que desfilar en calzón y sostén, como muchas. Parece que ella era un poco más rellenita y le pidieron que para hacer ese personaje, bajara de peso. Se comentaba que ella andaba con Herval. Pero se comentan tantas cosas siempre".

"Yo creo que ese rumor nace de los celos de las otras actrices, porque a Carola le dieron un protagónico sin ser actriz. Pero yo sé que nunca hubo una relación entre la Carola y Herval", recuerda al actor Andrés Gómez, que también trabajó en Rossabella.

Carola Paz dice que hubo varios días en que pensó en renunciar. A los 21 años, no sentía que debía tolerar ese tipo de trato. Pero siempre encontraba un motivo para seguir, como un sentido de responsabilidad o el dinero que podía ahorrar.

Su familia también supo de los intereses de Abreu por ella. Así lo indica Teresa González, madre de Carola Paz:

"Mi hija, en ese momento, no vivía con nosotros. Él empezó a hacer llamados a nuestra casa, porque no podía ubicar a Carola. Yo le pregunté quién la llamaba y me dijo que era Herval Abreu, el director de la teleserie, y que necesitaba ubicar a Carola. En una llamada yo le dije qué era lo que quería, qué era tan urgente. Él me explicó que era un problema de corregir vestuario. Me pareció súper raro".

Un viernes en la mañana, recuerda Carola Paz, Abreu la llamó molesto porque no había llegado a una grabación. La explicación de ella fue que en su horario no tenía asignada ninguna escena que fuese a ser grabada temprano. Después de colgar, tomó un taxi hasta Mega. Una vez en el canal entró a la oficina de Abreu. Ahí, dice, continuaron los retos del director. Carola Paz no recuerda mucho del resto de esa tarde, pero sí sabe que al final de ese día se subió al auto del director y que ella llevaba puesto un vestido negro de lycra con tirantes. Abreu iba manejando por Vicuña Mackenna cuando, de acuerdo a su relato, pasó lo siguiente:

"El me levantó el vestido. Metió la mano por debajo de mi vestido. Yo creo que el estaba intentando ver, dentro de toda su locura, si yo estaba excitada. Cuando me tocó me sentí congelada, porque no sabía qué hacer. No le quité la mano. Me debo haber acomodado para alejarme de su mano, pero no lo golpeé ni le dije nada. Me quedé muda y no le dije nada el resto de la noche. Sentía que iba en un túnel que cada vez estaba más oscuro. Hasta hoy me da asco acordarme".

Carola Paz dice que Herval Abreu la llevó a un motel. Ahí sigue su relato:

"Recuerdo que había una cama. Y no recuerdo haber sentido nada. Era como si yo hubiese estado viendo esto desde afuera. Como si no hubiese estado en mi cuerpo. Los doctores me dicen que sufrí una disociación. Ni siquiera recuerdo que me haya quitado el vestido. Porque cuando volví en mi, me vi en el espejo y me subí un tirante del vestido. Me sentí como una persona manchada, sucia, sin valor. No querible. Y que nunca iba a volver a ser la misma persona de nuevo. Lo más probable es que él me haya ido a dejar a mi casa, porque sola no me fui y no pidió un taxi. Cuando todo terminó, solamente pensé al fin me va a dejar tranquila".

Después de eso, relata, Herval Abreu sacó a Carola Paz de la teleserie. Pamela Soriano, guionista de esa teleserie, dice que Herval la llamó y estaba muy molesto "porque al parecer habían tenido un pequeña discusión en el set. Como que esta niña le había parado los carros y eso él no lo iba a aguantar. Nos dijo, sáquenla porque ya no la soporto. Lo del motel lo supe más adelante, como rumor. Se decía que de repente llevaba actrices allá", dice Soriano.

Abreu, en entrevista con "Sábado", niega esas acusaciones. Dice que jamás fue al motel con Carola Paz y que fue despedida de la teleserie por irresponsable.

Antes de irse de la teleserie, Carola Paz tuvo que hacer una última escena, pensada por Abreu y su jefe de guiones, en que se despedía llorando y se arrancaba con un jeque árabe.

El 3 de mayo de 1997, El Mercurio informó que Carola Paz había dejado el canal. Fuentes de la estación explicaron, entonces, que la participación de su personaje era limitada. Tres días más tarde, la noticia era que había viajado a Buenos Aires con un novio. Cuando regresó a Chile, sus padres fueron a verla.

"Llegamos a su departamento y nos contó lo que le había pasado con Abreu. Que este tipo la había violado. Estaba muy depresiva, con mucho llanto. Me explicó que en el momento en que sucedió esto, no pudo reaccionar porque estaba paralizada. Ese día la trajimos de vuelta a la casa. Ella no quiso demandarlo. Pensaba que nadie le iba a creer", cuenta su madre, Teresa González, a "Sábado".

Carola Paz dice que comenzó a tratarse con psiquiatras. Le diagnosticaron estrés postraumático. Según ella, dejó de ver teleseries. Se demoró cinco años de terapia en poder pronunciar el nombre de Abreu, y varios más en poder contarle esto a una pareja. El primero fue Cristian Espinosa, en 2006. Estaban viendo televisión cuando Abreu apareció en la pantalla. Espinosa lo recuerda así:

"En ese momento se descompuso entera y quedó media paralizada. Le pregunté qué le pasaba y me dijo que ese tipo había abusado sexualmente de ella. Yo quise ir a buscarlo para sacarle la cresta, pero ella quería mantener esto en secreto".

Carola Paz consiguió eso durante muchos años. Ni cuando se dedicó a la moda y se ganó un premio Jaime Troncoso, que la ubicaba dentro de las promesas nacionales del diseño, ni durante sus años en Barcelona y Londres o incluso ahora, con 42 años y un trabajo en una consultora, habló públicamente sobre esa historia que ocultó por tanto tiempo. Hasta ahora.

"Siempre pensé que esto era algo que solamente me había pasado a mí. Pero ahora que supe que había más casos, aparte de asco, sentí como si fuese un monstruo que nadie había detenido".

Los "castings"

Entra las áreas dramáticas de los canales, las actitudes de Abreu eran un tema conocido. La actriz Mariana Derderián confirma que los comentarios eran reiterados: "Hace tiempo que existe el secreto a voces de que Herval invita a las actrices a su departamento a hacer talleres o a practicar escenas, siempre de noche, y con vino, sushi y aperitivo. Yo lo escuché en 2014. Nunca nadie lo investigó".

Roberto Rebolledo, director de segunda unidad de Herval Abreu en seis teleseries, incluyendo Machos y Preciosas, confirma ese modus operandi. "Tenía bien claro que él hacía casting en su departamento, que buscaba personajes y lo hacía solo. En todos los años que llevo en televisión, trabajando con Óscar Rodríguez o Cristián Mason, los casting siempre se han hecho en el canal. Pero para él era normal. Herval llegaba diciendo "encontré a esta actriz que podría funcionar y que es muy talentosa". Y él hacía el casting aparte. Siempre decía "me gustó mucho y la llevé a ensayar conmigo, algo más en privado y tranquilo"".

Abreu reconoce esa práctica, aunque precisa que el nombre correcto de las sesiones personalizadas es "talleres". Dice que eran para mejorar el rendimiento de las actrices y que no ocurrieron situaciones de abusos.

Pero "Sábado" tuvo acceso a testimonios de tres castings, en distintas épocas, donde Abreu habría tenido actitudes de acoso sexual. El primero de estos casos fue con Carola Vargas, una actriz que había conseguido el personaje de Daniela Donoso en Más que amigos, una serie de 2002. Vargas, de 25 años entonces, indica que alcanzó a trabajar una semana con el guion de su personaje, antes de la grabación y antes de firmar su contrato. Fue entonces que Abreu la llamó a una oficina de la productora Nueva Imagen. "Después de las ocho de la noche llegué a una supuesta reunión donde estaría todo el elenco, pero finalmente solo era él y yo; al resto de los actores los llamó para decirles que no fueran. Me pidió entrar a su oficina para conversar. Y dijo directamente: tengo que enseñarte a besar. Yo era una actriz recién titulada: ¡qué me tenía que enseñar! Me negué rotundamente, pero sentí mucho miedo, porque él se enojó muchísimo. Sentí que si me quedaba, me atacaría más fuerte. Conmigo fue un lobo con piel de oveja. Recuerdo bajar las escaleras corriendo. Al rato recibí su llamada telefónica para decirme que estaba despedida".

Tras eso, Carola Vargas solo tuvo dos apariciones puntuales en otra teleserie. Hoy, su trabajo está fuera de la industria de las teleseries.

Otra actriz en sus treintas, explica que pasó por una experiencia similar para entrar a Chipe libre, una teleserie que Canal 13 transmitió en 2014. Le preguntó a Abreu si tenía algo para ella y él la llamó a su departamento en Las Condes una noche. La dinámica fue la misma: "Era una escena de la teleserie en que el personaje que me ofrecía, besaba a alguien más", explica a "Sábado". Ella aceptó de mala gana, hizo la escena y se quedó con el papel. Después de esa experiencia, esa actriz no volvió a trabajar con él. A pesar de que han pasado los años, ella sigue sin atreverse a hablar públicamente sobre este tema. "A las actrices conflictivas nadie les da pega", dice.

Según reconoce, Abreu les decía a las actrices que iban a su departamento que ensayaran una escena de una miniserie brasileña de 2001. Se llama La presencia de Anita. Abreu tomaba el rol de Fernando y la actriz el de Anita. Este es un extracto:

ANITA: Salvé tu día.....

FERNANDO: Lo hiciste...

ANITA (SE ACERCA): Y hoy... voy a salvar tu noche...

FERNANDO: No juegues... Ya conversamos... ya me comí el sándwich... ahora me voy.

ANITA: Mírame... ¿Tú te quedas satisfecho solo con un sándwich? ¿Se te pasó el hambre solo con un sándwich, Fernando? (SE INSINUA DIRECTAMENTE)

FERNANDO: Eres una niña, Anita...

ANITA: Voy a mostrarte la niña que soy...

FERNANDO: ¡Pero podrías ser mi hija!

ANITA: Eso me gusta más todavía...

FERNANDO: ¡Estás loca!

ANITA: Mucho más de lo que crees...

FERNANDO: No puedo... no quiero meterme con nadie... Te vas a arrepentir después.

ANITA: Yo solo me arrepiento de lo que no hago.

LO BESA LARGAMENTE. ÉL INTENTA RESISTIRSE A LA TENTACIÓN, PERO NO LO CONSIGUE. SE ENTREGA EN UN BESO LARGO Y APASIONADO, MIENTRAS ELLA PARECE HABER LOGRADO EL AMOR QUE BUSCABA.

Para las actrices menos conocidas, la puerta de entrada más usual a la televisión son los bolos, o apariciones menores en una teleserie, que habitualmente no tienen diálogos o un par de frases. Según una estrecha colaboradora de Abreu, que lo acompañó durante diez años, todos los meses aparecían modelos y actrices, jóvenes y atractivas, que querían que él las conociera para ver si podían conseguir un bolo y, desde ahí, mostrarse para conseguir un papel más grande. Un guionista que trabajó con él, señala que Abreu y su colaboradora tenían un código de semáforos para referirse a estas postulantes. Luz verde era una postulante atractiva, luz amarilla para una relativamente atractiva y luz roja para una que no lo fuese. Abreu reconoce la práctica: dice que era una "mala broma".

"En la elección de extras y actrices para realizar bolos, era común que Abreu y un ayudante llegaran a supervisar, pero también para conocer a las aspirantes", dice otro colaborador usual de Abreu, alguien que de hecho era testigo de esos casting. "A veces ellos terminaban teniendo una breve aventura con alguna, una salida ese día u otro, siempre estaba el chiste con eso, pero nada que no ocurra en otro canal de televisión". Abreu niega esto: dice que solo sus colaboradores salían con las aspirantes a actrices.

La actriz Antonella Orsini también conocía a Abreu, pues había trabajado en otras producciones con él y consideraba que tenían una amistad; por lo mismo, no le sorprendió que la invitara a su casa a ver un adelanto de material de la nueva teleserie. Eso, según la actriz, fue lo que pasó. Solo que cuando ella quiso irse, todo se salió de tono. "Me dificultó la salida y me sentí completamente vulnerable", cuenta Antonella a "Sábado".

Hubo talleres en su departamento hasta 2017. Una actriz recuerda que en marzo de 2017 ella se acercó a su oficina porque quería presentarse. Él le dijo que no tenía personajes disponibles, pero que sí estaba la posibilidad de hacer un taller en su hogar. Se juntaron el 21 de marzo en la noche en su departamento en Las Condes, en un piso 20. "Me dijo que quería conversar antes de trabajar", recuerda la actriz. Cuando terminaron, ensayaron una escena de Closer, una obra teatral que después pasó a convertirse en película, protagonizada por Jude Law y Natalie Portman. Abreu interpretó a Dan, el personaje de Law. A la actriz le pareció extraña la selección de la escena, pero tampoco podía decir que Abreu se había extralimitado. El 17 de mayo de 2017 realizaron una segunda sesión de trabajo en su departamento. En esa ocasión, el director le pidió a la actriz que memorizara la escena entre Fernando y Anita de La presencia de Anita. De acuerdo a la actriz, cuando ella llegó, Abreu le dijo que en vez de esa escena, harían una improvisación, usando todo el departamento, basándose en los personajes de Fernando y Anita y la tensión que había entre ellos. El ejercicio se extendería hasta que uno de los dos decidiera terminarlo. La actriz se incomodó, pero siguió el juego hasta que Abreu, según ella, llevó el ejercicio hasta su dormitorio. Cuando llegaron allá, la actriz le dijo: "Herval, basta", según cuenta a "Sábado".

¿Por qué nadie denunciaba? Una actriz que trabajó dos veces con él dice que no era fácil, porque Abreu ofrecía algo muy apetecido entre actores: exposición y la posibilidad de un trabajo más estable en un rubro que, para la mayoría, es inestable laboralmente. Además, sobre todo en su última etapa, aparecer en las teleseries de Abreu aseguraba un buen flujo comercial: sus actrices solían tener contratos con marcas de retail.

Ese miedo a contar esto y la ausencia de denuncias en el sindicato de actores, que en 2013 lo premió por su "constante apoyo a los jóvenes talentos", hacen que muchas personas duden de estas acusaciones. De las personas contactadas por "Sábado", al menos siete actrices lo defendieron. Lo mismo que tres colaboradores suyos tras cámaras.

-Uno no puede poner las manos al fuego por nadie -comenta Esperanza Silva, actriz y presidenta de Chile Actores-. Pero yo a Herval, que lo conozco hace años y trabajé con él, puedo decir que jamás lo vi en algo inadecuado. Diría que es muy serio trabajando.

María Elena Swett también lo defiende: "La relación siempre fue muy paternal, un guía para mí. Yo no me atrevería a dar una opinión sobre denuncias de mujeres hacia alguien, todos estamos en nuestro derecho de hacerlo. Yo solo puedo hablar de lo que conozco de Herval y, en mi opinión, él sería incapaz de violar a una persona. Pero no me atrevería a tocar las palabras de otra mujer que denuncia, ni a ponerme en el medio".

"Me dijo: estoy enamorado de ti"  

Antes de conocer a Herval Abreu, Fedra Vergara (34) era una arquitecta y actriz tratando de hacer un espacio en la televisión. Era 2012. Vergara tenía un trabajo pequeño en la producción de En su propia trampa, cuando se le ocurrió enviarle un mensaje privado a Abreu por Facebook. Para su sorpresa, el director, que estaba grabando la primera temporada de Soltera otra vez, contestó.

"Nos juntamos en el canal -recuerda Vergara-. Dijo que no tenía personajes para mí. Yo le dije que estaba bien. Que solo quería que él me conociera. Empezamos a mandarnos mensajes. Un día me dijo que iba a comer solo y yo me ofrecí a acompañarlo. Esa noche fue muy caballero".

La relación, según la actriz, empezó a desarrollarse con cordialidad. Abreu la invitaba a su departamento y ella iba. Vergara dice que él le mostraba escenas de teleseries brasileñas antiguas y la orientaba sobre las diferencias de actuar en teatro y en televisión. "Era como un hombre grande que te da consejos. Yo tenía una imagen media paternal de él. Lo admiraba profesionalmente", explica la actriz.

En un momento Abreu le ofreció un bolo de dos capítulos para Soltera otra vez. Era el personaje de un escolar que tenía un romance con un profesor.

Poco después, Abreu le dio una buena noticia. Tenía un personaje para ella en Las Vega"s, donde él era productor ejecutivo. Ella aceptó. Pero, explica Vergara, había una condición. "Me dijo: "No quiero que te metas con Mario Horton", que iba a ser mi pareja en la teleserie. Respondí "ya, bueno", aunque me descolocó".

En la fiesta de Canal 13 ese año, Fedra Vergara dice que se quedó sin batería en su auto. Como Horton vivía cerca de ella, se ofreció a llevarla, al igual que a un camarógrafo. Herval Abreu, según ella, se enteró de eso y reaccionó de la misma forma en que habría reaccionado con Carola Paz, muchos años antes: "Le dio un ataque de celos. Cuando pude cargar mi celular vi que me había dejado mensajes preguntando dónde estaba y que me había dicho que no podía tener nada con Mario. Yo me enojé y después él se disculpó", cuenta Vergara.

Sus compañeros de trabajo se dieron cuenta. Ahí fue que supo qué decían de ella. "Un día la vestuarista de Las Vega"s me dijo que podía elegir la ropa que yo quisiera, porque era la primera dama. Le dije, ¿cómo? Y me contó que todos pensaban que yo era su pareja. Me sentí mal. Ninguneada profesionalmente", indica Fedra Vergara.

Las tensiones crecieron y para Chipe libre (2014), explotaron. Según la actriz, Abreu decía sentir cosas por ella: "En algún momento me dijo: "Estoy enamorado de ti". Una vez en su casa me preguntó qué me complicaba de darle una oportunidad. Si era por la edad. Le dije que no era eso, sino que no sentía ese tipo de amor por él. Después me decía que fuéramos amigos, pero pasaban unas semanas y volvía con que yo sentía algo por él y no lo quería aceptar".

Fedra Vergara explica que desde ese momento la relación cambió. Ella visitaba mucho menos a Abreu y tampoco hablaban tanto. "Después él se arrepentía y me pedía perdón y me decía que estaba enamorado de mí. Que lo entendiera, porque él reaccionaba como hombre. Por esas peleas en su casa había veces en que el ambiente laboral estaba tenso y yo sentía que los otros actores en el set pensaban que tenían que aguantar el mal genio de Herval por mi culpa", recuerda Vergara.

Llegó un momento en que ella sintió que ya no podía tolerarlo más. Así que, cuenta, fue al departamento de Abreu a aclararlo. Según Vergara, el director la arrinconó físicamente. Luego, de acuerdo a su relato, pasó esto:

"Me dijo: "Yo sé que si te toco en este momento, tú vas a estar mojada". Para mí fue muy fuerte".

Cambio en  la industria

Herval Abreu supo de la elaboración de este reportaje durante los primeros días de abril. Algunas de las actrices contactadas por "Sábado" lo llamaron para decirle. Con esa información comenzó a buscar apoyos. El 5 de abril, una de las denunciantes recibió un llamado de Paz Bascuñán. Lo relata Abreu: "Me contó que había llamado a Bárbara (Zemelman) para decirle, de alguna manera, que para qué había hecho esto", señala Abreu. Ese mismo día, el director reconoce que llamó por teléfono a Fedra Vergara, otra denunciante. "Me dijo: ¿Supiste que están tratando de arruinarme?", recuerda ella. "Yo le conté que había hablado con un periodista. Me dijo "pucha". Le dije: "Herval, ¿acaso tú no hiciste esas cosas conmigo? Porque sí, las hiciste". Él me respondió que me había fallado como hombre, pero que no había querido usar su cargo para manipularme. Me dijo "yo todavía pienso que tú eras la que tenía poder sobre mí". Lloré cuando me dijo eso", cuenta Fedra Vergara.

El grupo de Whatsapp de Soltera otra vez, asegura uno de sus integrantes, comenzó a activarse con esto. El 8 de abril, Abreu citó a una reunión que se realizó en la casa de Paz Bascuñán para darle una explicación al equipo. Abreu y dos de los asistentes confirman que llegaron cinco actores: Marcial Tagle, Francisco Pérez-Banen, María Jesús Vidaurre, Malucha Pinto y Lucy Cominetti.

Paz Bascuñán, consultada por "Sábado", señala: "Herval nos dijo que quería vernos para contar una situación personal por la que estaba atravesando. Ese era el fin de la reunión. En relación a esta investigación, no he recibido ninguna información del canal. Terminé de grabar en octubre. Con respecto a los rumores, a lo único que aspiro es a la verdad, la verdad justa".

-¿Cuándo supo que estas situaciones pasaron?

-Nunca antes que empezaran las llamadas de ustedes investigando para este reportaje.

Ese domingo, cuenta Abreu, explicó que Fedra Vergara había sido su pareja y habló sobre los talleres en su casa: dijo que los realizaba porque le apasionaba dirigir y porque quería hacer "que las piedras actuaran". Abreu puntualiza: "Yo no reuní al equipo para pedir disculpas".

Según Abreu, solo una de las asistentes, Lucy Cominetti, lo confrontó preguntándole si se daba cuenta lo inapropiado que erahacer castings en su casa. El respondió: "Sí, lo sé". Y que entendía todo esto como una venganza de actrices que no habían tenido continuidad en sus teleseries. Hubo otra reunión al día siguiente, esta vez en el departamento de Abreu.

Fedra Vergara se enteró de lo que Abreu había dicho sobre ella: "Hablo ahora, porque siempre pensé que yo era un caso aislado, y creí que realmente él era un amigo que se había enamorado de mí y que la situación se le había ido de las manos. Hoy, a raíz de la pregunta y de esta investigación, me di cuenta de que no era así, y además me enteré de muchos comentarios que él hacía con respecto a mi. Para mi también fue un descubrimiento de mi propia historia", agrega ella.

Herval Abreu dio un paso más: contrató a Imaginacción, la empresa de comunicación estratégica de Enrique Correa.

Entre el 12 y el 13 de abril, Canal 13 le informó a sus actrices y actores contratados que había una psicóloga para que ellos pudieran contarle si habían vivido alguna situación incómoda con el director. Dos ya han ido.

Abreu estaba considerado para dirigir la versión musical de La novicia rebelde el segundo semestre de 2018. Rodrigo Leiva, productor a cargo del montaje, confirma que tras conocer las acusaciones, el director dejó de ser parte del proyecto.

Esa misma semana, Javier Urrutia, director ejecutivo del canal, dio completa libertad a las personas que quisieran hablar en este reportaje. Dice Urrutia a "Sábado":

"Hemos reinformado a todo el personal sobre las políticas que existen en el canal sobre estas materias, que son de tolerancia cero. Hemos vuelto a informar de los conductos y canales de denuncia, tanto directos como indirectos, ya sean personales o anónimos. Hemos puesto psicólogos para apoyar a quien se haya sentido afectado por estas situaciones, ya sea como eventual víctima o porque cercanos suyos fueron víctimas de estas situaciones. Nos hemos asegurado que empleados, colaboradores y terceros que prestan servicios al canal también estén protegidos y cubiertos por el sistema de prevención. Pero, sobre todo, hemos vuelto a transmitir al interior del canal que este tipo de situaciones no son toleradas, no son amparadas; que son las personas las que cuentan con el respaldo y el apoyo del canal, y que las denuncias serán tratadas con seriedad, confidencialidad y rigor. De todo esto hemos sacado un aprendizaje muy importante, no sirve que tengamos tolerancia cero frente a este tipo de situaciones si las personas no se sienten con la posibilidad y la libertad de denunciarlas. Es ahí donde tenemos que actuar con fuerza".

El mundo audiovisual chileno ha seguido los eventos atentamente. Un director, con cinco producciones en Chile, cree que esto es solo el comienzo. "Todos están aterrados, revisando qué cosas hicieron hacia atrás. Algunos ya han contactado abogados: está la sensación de que viene una tormenta grande", dice. Y termina: "Porque todos están claros de que Herval no es el único".

 Imprimir Noticia  Enviar Noticia