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El primer autobomba de su historia, atentados contra la infraestructura, ataques contra policías y ahora el asesinato de dos periodistas y su chofer están golpeando al pacífico Ecuador, un país que se mantuvo al margen de las dinámicas de violencia de la región andina por décadas. Expertos consultados por "El Mercurio" sostienen que lo que ocurre hoy se debe, en parte, a las malas políticas de seguridad del gobierno del Presidente Rafael Correa (2007-2017). Luis Verdesoto, analista y presidente de la organización de la sociedad civil Plataforma para la Defensa de la Democracia y los Derechos Humanos en Quito, dijo que su país "vivió 10 años de un gobierno socialista autoritario encabezado por Correa, que se preocupó más de concentrar el poder político que de muchos aspectos de las políticas públicas, entre ellas la seguridad". Verdesoto explicó que, en ese contexto, hubo debilitamiento de la presencia de las Fuerzas Armadas en la frontera norte y una "extrema permisividad" de Correa, que creó condiciones favorables para las actividades guerrilleras y el narcotráfico. La mala relación del anterior Mandatario con las Fuerzas Armadas y de Policía también contribuyó a empeorar la situación. Uno de los momentos más difíciles para Correa fue una rebelión policial en reclamo de beneficios sociales en septiembre de 2010, que culminó con su rescate tras ser retenido durante horas en un cuartel. Para él se trató de un intento de golpe de Estado. Con las fuerzas militares, que tenían un prestigio ganado por su actuación en la breve guerra contra Perú en 1995, al comienzo la relación fue positiva. Cuando llegó al poder, Correa hizo participar a la Marina en la petrolera estatal Petroecuador, y al Ejército y a la Fuerza Aérea en otros sectores. Luego, poco a poco, los desplazó en medida que apostó por su lealtad política. En medio de una remoción constante de cúpulas, el Ejército de Ecuador tuvo tres comandantes en jefe en dos días. Otros miran directamente al norte. "Se produjo una eclosión de nuevos grupos criminales que luchan por ocupar el espacio dejado por las FARC en las zonas fronterizas", dijo John Marulanda, experto de seguridad colombiano.