Fondos Mutuos
Si usted lanza un ovillo de lana a una camada de gatos jóvenes, con seguridad obtendrá una escena de máximo caos, pero también de máxima creación. Es la imagen que le vino a la cabeza a Matthew Lipman al presenciar los resultados que sus experiencias con niños dejaban al descubierto, tras los estímulos que él consideraba correctos en la educación: un niño motivado por conocer el mundo y sus interrogantes es como un gato detrás de un ovillo de lana. Filósofo estadounidense, investigador y estudioso de la lógica, Lipman (1923-2010) es el iniciador de la denominada "filosofía para niños", rama creada como teoría y práctica en 1969, y cuyas herramientas básicas han sido las también llamadas "novelas filosóficas". Tres de sus obras, "Pixy", "Ari", y "Kio y Gus" fueron traducidas en Chile y publicadas por Ediciones UC. Siendo profesor de Columbia, Lipman comenzó a desarrollar su idea de enseñar filosofía a los niños. Veía que sus alumnos de la universidad, jóvenes de 18 años, no tenían el interés y curiosidad por el conocimiento que sí observaba en los niños. En algún momento lo habrían extraviado, reflexionaba. "Pensó entonces que la filosofía era la disciplina ideal para hacerse cargo de esas preguntas básicas que rodean al conocimiento. Los filósofos son los que se han dado el permiso de seguir siendo niños, en el sentido del hambre por la curiosidad", dice Ana María Vicuña, profesora de filosofía e investigadora. Junto a su marido, Celso López, realizó estas traducciones. Ambos académicos vienen utilizando la metodología de Lipman en sus propios proyectos educativos. "Tuve la oportunidad de conocerlo en 1987. Para nuestros proyectos con profesores y niños habíamos encontrado algunas traducciones de estos libros, y nosotros mismos intentamos mejorarlas. Finalmente están terminadas", dice Vicuña. En las novelas los protagonistas son niños. Y en sus aventuras se relacionan con otros niños, con sus padres y profesores, de modo que en la narración se exponen algunas de las preguntas fundamentales del pensamiento humano. Ana María Vicuña enumera: qué es pensar, qué es lo que realmente existe, qué hay más allá de nuestras mentes, qué pasa después de la muerte, cómo sé si algo es justo. "El modelo de Lipman son los diálogos de Platón", dice. "Si tú sabes filosofía, descubres esas ideas en las páginas, que son las distintas ramas del pensamiento: la metafísica, la ética, la estética, la filosofía política. Si no la sabes, no importa, porque su objetivo no es enseñar filosofía, sino ayudar a pensar", agrega. -¿Cómo llegó el autor a definir este enfoque? "Hizo en esa época un análisis muy duro de la enseñanza en las escuelas. Dijo que la escuela era disfuncional. En lugar de ayudar a desarrollar las capacidades de los seres humanos, va matando la curiosidad de los niños. En kínder ellos están fascinados por aprender, en tercero básico se dan cuenta de que están engañados, y más grandes ya odian el colegio. Lipman fue muy visionario: si no partimos de los intereses de los niños, estamos perdidos".