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El combate contra la contaminación atmosférica ahora es más complicado

sábado, 14 de abril de 2018

Lorena Guzmán H.
Vidactual
El Mercurio

Cuidar la salud de las personas y combatir el cambio climático son las grandes luchas contra el esmog. La batalla es desigual, sobre todo si se quieren atacar ambos problemas a la vez.



La ciudad está funcionando a plena capacidad y, de a poco, las temperaturas van bajando. Los colores otoñales se entremezclan con el gris del cielo, el que se vuelve cada día más intenso. Esta es parte de la postal que Santiago comienza a vivir todos los años en esta época y que se repite en ciudades de todo el mundo. Si bien se ha avanzado mucho comparado con la década del 90, aún la guerra contra la contaminación no está ganada. Lo mismo que pasa en el resto del planeta. Las razones: la complejidad del problema, algunos nuevos factores a considerar y la concentración de la población. El diagnóstico: estable dentro de su gravedad.

Medidas locales

El próximo 2 de mayo comienza la restricción permanente en Santiago para los autos catalíticos inscritos antes de 1 de septiembre de 2011. Esta es una de las medidas del plan de descontaminación de la capital, que espera reducir en 60% las emisiones y concentraciones de material particulado fino para 2026.

Ella es solo una pieza de un puzzle mucho más complejo y que nadie ha logrado resolver del todo. "La única forma de reducir realmente la contaminación es prohibiendo el uso de combustibles fósiles y apuntar a los autos eléctricos, como ya lo están haciendo algunos países europeos", asegura Matías Tagle, especialista en monitoreo ambiental del Centro Mario Molina Chile. Si bien desde los 90 -cuando se tomó conciencia de la situación- se ha avanzado mucho, el problema está lejos de solucionarse, agrega.

A la mala pasada que le juega a Santiago la geografía, hay que sumarle el crecimiento de la población y su desarrollo. Mientras más avanzamos, más consumimos y más contaminamos. Por ello la necesidad de apuntar a medidas extremas. Pero no es llegar y tomarlas. La aparición de nuevos datos parecen indicar que el problema es aún más complejo de lo anteriormente estimado.

Según datos de Naciones Unidas, el 92% de la población mundial vive en lugares donde la contaminación ambiental excede los límites saludables que el mismo organismo definió. Mientras que al menos 9 millones de personas mueren anualmente en el planeta a causa de esta contaminación.

Uno de los elementos protagonistas en esa mezcla mortal es el material particulado de tamaño 2,5 micras, el mismo que apunta a reducir el plan de descontaminación de Santiago. Este, junto con otros aerosoles, es nocivo para la salud, por lo que se busca eliminarlos. El dilema es que si bien esto cuida la salud de las personas, aparentemente no hace lo mismo con la del planeta.

En una editorial publicada esta semana en la revista Science, Bjørn Hallvard Samset, director de investigación del Centro Internacional de Investigación del Clima en Noruega, asegura que eliminar los aerosoles -de donde proviene el material particulado dañino- aumentaría el cambio climático.

La razón es que parte de esas partículas absorberían la radiación del sol, lo que enfriaría la atmósfera. En otras palabras, si se eliminaran de una sola vez todas estas partículas la temperatura promedio subiría.

Hace un tiempo que se conoce esta propiedad química de algunos aerosoles, pero también se sabe que otros pueden reflejar la luz del sol, aumentando así el calentamiento global, explica Matías Tagle. "Por eso, no eliminarlos sería poco responsable", opina.

Múltiples factores

En ese sentido, la última palabra no está dicha, porque además -como lo dice el mismo Bjørn Hallvard Samset- el efecto de baja de temperatura de los aerosoles sería regional. Es decir, depende de cada ciudad. Incluso, se estima que su ausencia también podría incidir en la disminución de las precipitaciones. Pero como todo en el clima, son demasiados los factores involucrados en cada fenómeno como para identificar a un solo culpable.

"Realizar estudios más detallados no es fácil, porque se necesitan muchos datos que no siempre están y modelos muy sofisticados", explica Roberto Abeliuk, académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Andrés Bello.

Esfuerzos conectados

Además de no tener modelos que sean lo suficientemente finos para saber qué pasa en Santiago o Temuco, por ejemplo, hay factores mucho más urgentes a considerar, agrega Héctor Jorquera, profesor de Ingeniería UC e investigador del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus). "Los efectos nocivos en la salud de las personas son suficientemente relevantes como para dejar de eliminarlos", asegura.

"La única solución es bajar las emisiones de gases de efecto invernadero y el material particulado por igual", dice el especialista. El problema es que ambas acciones no dependen solo de una ciudad. Por ejemplo, si en Santiago además de eliminar aerosoles se detuvieran todas las fuentes de emisión de CO {-2} , esto no aseguraría que ambos contaminantes desaparezcan por igual. Esto, porque si bien los aerosoles tienen un efecto regional (desaparecen y los problemas asociados también), los gases de efecto invernadero tienen una influencia global. En otras palabras, si solo Chile dejara de emitirlos, pero el resto del mundo no, el esfuerzo sería en vano.

Por ello, opina Roberto Abeliuk, no se debería reenfocar ninguna medida de las que se están tomando en Santiago y el resto del país hasta tener más información. "Si bien nos falta, hasta ahora las políticas de Estado han sido bastante exitosas en cuanto a disminuir la contaminación", dice. El problema es el crecimiento de la ciudad.

Los especialistas concuerdan en que se pueden tomar muchas medidas de mitigación, pero para eliminar el problema definitivamente estas medidas tienen que ser de raíz. "La población ya se dio cuenta de que el uso del petróleo va a seguir generando problemas", opina Matías Tagle.

Héctor Jorquera concuerda y apuesta a un abanico más amplio de medidas. "Por ejemplo, pensar en la aislación de las construcciones, las nuevas y las antiguas. Esto significaría un gran ahorro en climatización y contaminación", dice. Además, estas son parte de las medidas de adaptación al cambio climático que tendrán que realizarse sí o sí.

Un transporte integrado, de calidad y cero contaminante es otra de las medidas que no se podrán seguir obviando, agrega Roberto Abeliuk. Junto con la descentralización, enfatiza.

Medidas en Santiago
Además de la restricción a los autos catalíticos anteriores a 2011, las motos anteriores al 1 de septiembre de 2010 tendrán restricción de dos dígitos diarios, se invertirá en nuevas áreas verdes y se propiciará la eliminación de los calefactores a leña en zonas rurales,entre otras medidas.

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