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Economía mundial: perspectivas y riesgos 2018-19

martes, 10 de abril de 2018


El Mercurio

Klaus Schmidt-Hebbel Profesor Titular
P. Universidad Católica de Chile

Aún brilla el sol para la economía global, pero nubarrones muy oscuros están apareciendo en el horizonte. ¿Son estos los primeros signos de la tormenta que viene?

El escenario base

El escenario base para la economía mundial se ve aún muy bueno. La proyección de crecimiento del PIB mundial de 3,9% anual en 2018-19 -la última proyección del FMI, que se revisará algo este mes- constituye el mejor desempeño global en siete años. La inflación promedio mundial, de 3,4% anual para el mismo bienio, refleja estabilidad global de precios. Además, casi todos los países del mundo comparten un crecimiento más alto y una inflación baja.

Los grandes riesgos

Sin embargo, este año 2018 se caracteriza por una multiplicación de riesgos que se están incubando a nivel global. Han aumentado las probabilidades de que se materialicen desviaciones importantes respecto de la proyección central para la economía mundial. Desafortunadamente dominan los riesgos a la baja en crecimiento: es mucho más probable que la economía crezca menos a que crezca más que 3,4% en 2018-19. ¿Cuáles son los principales riesgos adversos?

Riesgos 1: Guerras comerciales

China ha basado su extraordinario crecimiento económico en un capitalismo mixto y manchesteriano (explotando a sus trabajadores, carentes de derechos humanos y laborales), una férrea dictadura comunista unipersonal, el dominio de grandes empresas estatales y otras mixtas con extranjeros (manejadas por los privilegiados del régimen), restricciones importantes a las importaciones y a la inversión extranjera, violación masiva de derechos de propiedad intelectual de empresas de otros países, y dumping de inversiones y exportaciones chinas a través de subsidios estatales.

El Presidente Trump, consecuente con sus promesas electorales populistas de hacer frente a prácticas desleales de países competidores, corregir el déficit comercial y recuperar la base industrial de EE.UU., ha impulsado políticas proteccionistas sin discriminación. Con serias consecuencias para EE.UU. y el mundo, ha cancelado la participación de EE.UU. en los grandes acuerdos económicos con el área del Pacífico (TPP) y con Europa (TTIP), y ha anunciado la renegociación del tratado con sus dos vecinos (NAFTA).

Respecto de China, Trump ha iniciado una guerra comercial, imponiendo primero aranceles a las importaciones de aluminio y acero, seguido de un anuncio de aranceles por un 25% adicional a 1.300 productos adicionales, especialmente tecnológicos, importados desde China.

China ha reaccionado imponiendo aranceles en un rango de 15% a 25% adicional sobre sus importaciones desde EE.UU. Además China tiene muchas maneras informales para dañar los intereses de las grandes inversiones de EE.UU. en China.

Es difícil anticipar en qué terminará esta guerra comercial. Sin embargo, es improbable que lleve a un cierre completo del comercio bilateral entre las dos economías más grandes del mundo. Y es muy improbable que esta guerra bilateral se generalice a otras economías del mundo. No obstante, aun una guerra comercial limitada entre los dos gigantes del mundo augura efectos negativos para el comercio y el producto mundial.

Riesgo 2: Volatilidad financiera y término del boom

Un segundo riesgo es el posible término del largo boom de precios de acciones ("bull market") que vive el mundo desde marzo de 2009, el quinto más extendido observado en EE.UU. desde los años 1920. Con las valoraciones de acciones en los actuales niveles elevados, una corrección se torna más probable. Desde fines de enero el índice de acciones S&P 500 ha caído un 10% y la volatilidad del mismo índice se ha duplicado.

Este ajuste de precios no representa aún una contracción mayor ("bear market"), pudiendo reflejar una reacción de los mercados a expectativas de aceleración del alza de tasas por la Reserva Federal, a la incipiente guerra comercial sino-americana, o a la combinación de otros riesgos económicos y geopolíticos.

Riesgo 3: Conflictos políticos

El mundo enfrenta mayores riesgos políticos con implicancias globales que hace un año atrás. Los líderes de dos grandes potencias -Xi Jinping en China y Putin en Rusia- han tomado el poder total y se eternizan en su ejercicio. Cuando las dictaduras globalmente poderosas se transforman en unipersonales y de por vida, el mundo corre más riesgos. En las democracias robustas los gobiernos populistas también causan daños locales y globales, pero estos son acotados porque las instituciones funcionan. Trump está dañando a su propio país y al mundo, pero cabe esperar que será sucedido por un presidente más razonable en 2021.

La eterna inestabilidad económica, política e institucional de Latinoamérica -con instituciones débiles, políticas inefectivas y muchos gobernantes incapaces o corruptos- no tiene mayor repercusión global, pero es costosa para los vecinos más estables, como Chile.

Riesgo 4: Caída del crecimiento y recesión mundial

El mundo vive un largo período de recuperación después de la Gran Recesión de 2008-09. En el caso de EE.UU., el período de crecimiento positivo del PIB que se inicia a mediados de 2009 -sumando 106 meses- es el segundo más largo de boom en la historia de dicho país. La coyuntura presente de EE.UU. refleja un nivel de PIB por encima de su nivel potencial y una tasa de desempleo por debajo de su nivel natural.

Es posible que este boom sea alargado por la política fiscal expansiva de Trump, que conlleva reducir impuestos sin ajustar el gasto público, lo que ocurre en la fase más alta del ciclo. Pero el costo de erradas políticas procíclicas -como las incurridas por EE.UU. ahora y, también antes, entre 2001 y 2006- es la exacerbación del ajuste recesivo posterior, cuando se paga la cuenta por la fiesta previa.

Conclusión

La economía mundial está viviendo un año delicado. Un largo período de crecimiento económico y de boom en los mercados de renta variable se ve reflejado hoy en altos niveles de producción, ventas, empleo y precios de acciones en EE.UU. y en muchos países del mundo. Esto hace a la economía global más vulnerable a un ajuste mayor, gatillado por la materialización de riesgos económicos, financieros y políticos. Por definición, no podemos anticipar estos eventos, ni su dimensión, ni su momento. Lo único que sabemos con certeza es que el término del boom llegará algún día. Anticiparse a ese día debe ser un objetivo central de todos los países -grandes y pequeños- para ejecutar políticas macroeconómicas y macroprudenciales contracíclicas, que ayuden a enfrentar mejor la futura tormenta.

ES DIFÍCIL ANTICIPAR EN QUÉ TERMINARÁ LA GUERRA COMERCIAL. SIN EMBARGO, ES IMPROBABLE QUE LLEVE A UN CIERRE COMPLETO DEL COMERCIO BILATERAL ENTRE LAS DOS ECONOMÍAS MÁS GRANDES DEL MUNDO.

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