Fondos Mutuos
Yo creo que Sebastián Piñera 2.0, como dicen ahora, es una persona que ha madurado, basta verle la cabeza canosa. Creo que es muy inteligente y, más de lo que se cree, mucho más intuitivo de lo que aparenta ser. Se vende mal. A pocas semanas de la asunción a la Presidencia de Chile de su hermano, Magdalena, la menor de los seis Piñera Echenique -quien fue una niña un poco díscola, a pesar de su crianza intelectual y competitiva-, dice que los últimos años han sido de los más fuertes en su vida. Fue abuela por primera vez -hace un año y medio nació Martín, de su hija Olivia-, una alegría rejuvenecedora, pero también sufrió una gran pena: en junio de 2017 se fue la mayor del clan, Lupe, por un cáncer fulminante al colon. Guadalupe, la Piñera del bajo perfil, una madre de familia con seis hijos, vivía siete pisos más arriba en su mismo edificio en El Golf. La muerte de Lupe y la asunción al mando de su hermano Sebastián le permiten a Magdalena 'Pichita' Piñera dejar traslucir uno de los imperativos de este clan: la lealtad. -Yo creo que a nosotros (el triunfo de Sebastián) nos pilló viejos. Ninguno se confunde un segundo. Ninguno, de la Lupe para abajo, nunca se confundió. Somos una familia muy común y corriente. Mi mamá era una mujer muy aterrizada, muy con los pies en la Tierra. (La Presidencia) no nos influye en nada. Sí, cuando ando por la calle, hablo más despacio: oigo de repente 'la hermana de Piñera', y me hago como la que no oigo nada. Me da cierto pudor. Tampoco vemos tanto a Sebastián. Cuando lo vemos es familiarmente, para la Pascua o los cumpleaños, y no le andamos preguntando qué ley va a promulgar. Ni qué cree él que va a hacer Evo Morales en La Haya. Tenemos un sentido muy aterrizado de que el poder pasa como el agua. Y cuando al Presidente de Chile la cosa se le pone dura, ella y sus hermanos arman un salvataje. -Yo siento que, en la medida de lo posible, lo que buscamos es apoyar a Sebastián, hacerle la vida fácil. Si él tiene un mal momento, yo voy para allá y me tiro arriba de la cama entre ellos dos. Cuando él lo pasa mal, yo voy. Y no nos decimos 'te quiero mucho y yo a ti también, qué gusto más grande, te eché de menos'. Ese fraseo no lo tenemos. Nos damos la palmotada, nos echamos la talla. El humor lo ocupamos como un recurso útil para relacionarnos. (...) Cuando hay un momento duro para él, vamos y nos sentamos. Y él pregunta: '¿A qué vienen?'. ¡Y sabe a lo que venimos, porque no vamos a venir a comprar pan, pues! Vamos el Polo, yo, también iba la Lupe, a su casa. Yo trabajo con él, pero a la oficina, si es chacota, no. Y a esta oficina que tiene ahora, menos. -¿En qué momentos han ido? -Íbamos en momentos difíciles en lo político. O de deslealtades, de dolores o de soledad. ¡Si el poder es muy solo! Hemos ido algunas veces, el Polo, Miguel, la Lupe y yo. Y nos paramos ahí, pero sin fraseo. Este sentido de hermandad es fuerte. Y es que la mamá del clan, Magdalena Echenique Rozas -una mujer de carácter a quien no le venían con cuentos-, les dejó antes de morir la tarea de cuidarse en duplas. -¿Y Miguel se ha hecho cargo de Sebastián? -¡Mucho! Es muy cariñoso, no me lo miren en menos. Es tierno, lo palmotea, va para allá cuando Sebastián está cansado y quiere cantar, Miguel se le para al lado y canta con él. Lo tira para arriba. En las duplas, yo quedé a cargo del Polo y él, de mí. ¡A mí me ha ido regio! (...) Me llevo bien con el Polo. Y he tenido de jefe a Sebastián muchos años, lo encuentro buen jefe porque deja ser. Y de vez en cuando cae y pregunta: '¿Cómo le ha ido con eso que conversamos hace dos meses?'. -¿Y qué le molesta de él? -Nadie es perfecto gracias a Dios, porque seríamos insufribles. Me molesta de Sebastián que creo que podría tener más paciencia. Es impaciente. Tiene una capacidad de mirar las cosas muy rápidas y espera lo mismo de otras personas. Pero creo que ha madurado, encuentro que tiene más paciencia. Él entiende rápido, entonces tú repites algo y él te dice: '¡Ya entendí! ¡De más!'. Y eso es pesado para quien lo oye. (...) Tiene un sentido de familia grande. Lo tenemos todos. Por el lado Piñera, eran cuatro hermanos: mi papá; la tía Paulette, mamá de los Chadwick; el tío Bernardino, quien no tiene hijos que conozcamos, y la tía Marie Louise, que era soltera y no tuvo hijos. La Paulette y la Marie Louise se llamaban así porque nacieron en París, aunque somos chilenos como los porotos. Les pusieron María Luisa y Paula, pero como fueron a un colegio en Francia quedaron así. Los Piñera y los Chadwick crecieron juntos, los chicos eran amigos de los chicos y los grandes de los grandes. La vida los llevó por caminos políticos divergentes. Pero dicen que no han peleado. -Somos como hermanos. Ellos son ocho y nosotros seis, y todos calzan con las edades. Sebastián era amigo de la Té y la Loló, que son más grandes que yo. (...) Siempre ha habido diferencias políticas. José Antonio Viera-Gallo, el marido de la Té Chadwick, participó en el gobierno de la UP y salió al exilio; Pepe fue ministro de Pinochet; Sebastián es de RN, mi papá y mi mamá eran democratacristianos de tomo y lomo. El Polo renunció a la DC y creo que le fue muy doloroso. Y ese es otro tema: creo que la DC está viviendo un momento muy doloroso. ¡Es fuerte para uno, porque es parte de la historia! -¿Usted se siente DC? -¿Cómo influye al Presidente que su ministro del Interior sea su primo? "No le tengo miedo a la muerte" Casi al mismo tiempo que su nieto Martín nacía, su hermana mayor, Guadalupe Piñera Echenique, comenzó con los síntomas de su cáncer. Tenía 71 años. En diciembre del 2016, y en plena clases de Pilates, Lupe sintió dolores de piernas. "Lo de la Lupe fueron seis meses. Vivía arriba mío en el mismo edificio y creo que tuve un regalo maravilloso. Era 14 años mayor que yo y tuvimos historias distintas. Cuando ella, a los 18, andaba pololeando, yo tenía cuatro años. Cuando se casó, yo tenía nueve. Pero Dios, que es fino por excelencia, permitió que dos años antes de morir, hiciéramos Pilates en este departamento. Venía la Loreto Pereira, mi cuñada y polola del Polo Piñera, y su hermana, la Luz Pereira, quien también vive arriba. La Loreto era la instructora. A fines del 2016, la Lupe, levantando las piernas me decía: 'Me duelen las piernas, me duelen las piernas"'. Varias consultas y exámenes después supieron. El dolor de Lupe era un coágulo y se debía a un cáncer de colon que, pronto, se transformó en metástasis. Magdalena mira hoy ese tiempo, y el que le precedió, como una oportunidad. "Esas clases fueron dos años antes, sin que supiéramos. Después del Pilates, nos íbamos a tomar un copetín. O nos fumábamos un pucho y pasábamos revista a la familia, en este sofá. Nunca lo habíamos hecho, fue muy genuino. Ella tuvo una enfermedad que la vivió muy a su estilo, muy heroicamente. Porque dio la pelea, con un coraje que me quedó dando vueltas. Nos dio a nosotros -a su manera, porque no era de discursos en el Caupolicán-, una lección. Ella no era Papurri y vino a almorzar con los Papurri hasta dos semanas antes de morir". Pichita se refiere a la cofradía de los Papurri, que se inventó para ver más seguido al más bohemio de los Piñera. -Todos los lunes almuerzan aquí el Polo, Miguel, el Seba y la Mane Piñera, y Damián mi hijo. Somos los Papurri. Eso nació porque veíamos poco a Miguel y él me dice que, cuando almuerza aquí, es la única vez que almuerza bien. Yo le doy su cazuela y le regalo su tarro de papayas de La Serena. Mis hijos y los hijos de Sebastián tienen ese sentido de familia. Yo creo que yo, de vieja, voy a tener quién me pase a buscar para echar la vueltecita en la tarde. Voy a tener. Guadalupe Piñera dio la pelea contra su cáncer 'como un toro pa'adelante!', dice su hermana menor. Hasta ahí, había sido un roble: 'La Lupe tuvo seis hijos como quien va a comprar pan. Era dinámica, trabajaba. Y, en algún momento ella intuyó, cachó que ya no... y como que soltó. Nos dio una lección grandiosa, pero no grandilocuente, de solidez". Este Te Deum fue doloroso para Magdalena Piñera. -Han sido tiempos para recordar a la Lupe. La primera vez que Sebastián asumió fuimos juntas a Viña y nos arreglamos. ¡Es que éramos las hermanas! Y ahora yo estaba sola. -¿Hizo una reflexión sobre la muerte? "No le tengo miedo al Frente Amplio" -Usted ha hablado bien de Michelle Bachelet. -Le tengo gran aprecio a Michelle Bachelet. Primero y simplemente por su historia. Una mujer a quien se le murió el padre en las condiciones en que murió, que estuvo detenida en un centro de detención, que tuvo que salir forzadamente del país. A ella le tocó vivir unos años muy duros y muy confrontacionales en Chile. Solo ello merece todo mi respeto. Y que sea la primera mujer Presidenta de Chile me parece una conquista para todas las mujeres. ¡Y un ejemplo! Yo siento que, detrás de ella, muchas chiquillas se atrevieron a ser presidentas de curso, o a ser presidentas del sindicato en una localidad menor. Le tengo respeto y aprecio. Y creo que su segundo gobierno no fue un buen gobierno. -¿Y su primer gobierno? Magdalena Piñera tiene una óptica particular respecto a la Concertación. Siente simpatía por el Frente Amplio. "El Frente Amplio es una buena noticia para Chile. Que haya 20 representantes, jóvenes en su mayoría, que van a estar en el Congreso dando una lucha con una mirada del Tercer Milenio, una mirada menos conservadora, una mirada que ya no cubre totalmente la lógica del Sí y el No, es una buena noticia. Yo no le tengo miedo al Frente Amplio. No los he visto actuar en el Parlamento. Eran unos poquitos por aquí, por allá, que se pescaron de la Beatriz Sánchez, una gran comunicadora, simpática, qué duda cabe. Pero le falta mucho, no es política, no ha dedicado su vida a especializarse en política. Y la política no es broma". -Yo siento que hay hoy en este país muy buena voluntad de muchos sectores. Muy buena voluntad genuina. Veo gente que no conozco en la calle que me dice ¿cómo puedo colaborar? Gente de distinto nivel socioecónomico, de distintas partes del país. ¡Y no todos votaron por Piñera! En este país han pasado cosas buenas. Tenemos una clase media sólida, que tiene voz y opinión. Hoy el chileno se siente digno de ser chileno. Mucha menos gente siente que queda excluido porque es muy pobre, o discapacitado o transgénero. Hay menos exclusión. Han entrado discursos que nos hacen ser un país moderno, que acoge la diversidad. La mitad de los chilenos que nazcan en Chile en 20 años más van a tener un padre o una madre extranjeros. Eso nos hace bien a todos. -¿Y a usted le gusta cómo está cambiando Chile? -A mí me gusta como está cambiando Chile. He visto todas las entrevistas en televisión de la Daniela Vega, la encuentro piola, seria, poco vendedora. Es un tema que hay que enfrentar. No solo eso. Veo a jóvenes que se casan menos, pero son más leales en el amor; jóvenes que participan menos en la política partidista, pero que abrazan causas justas con dientes y uñas. (...) Este es un país que sufrió mucho el período de la UP, y, sobre todo, el de la dictadura militar, muy doloroso para muchos chilenos y que nos dividió. Hoy hemos logrado ensamblarnos de nuevo, somos más abiertos. Estamos insertos en el mundo. Un país, sin duda, mejor que hace 50 años. Magdalena celebra este 2018 un cuarto de siglo de Fundación Futuro, desde que Sebastián la creó, después de morir su padre. Como su directora y con el acento puesto en educación -han llevado a 2.500 profesores a conocer Chile-, en cultura y ciudadanía, lleva exposiciones itinerantes a todo el país, un proyecto que articula con su hijo sociólogo, Damián. El siglo veintiuno, dice la menor de los Piñera, está marcando al país.
De grandes, para Sebastián Piñera fue casi un descubrimiento su primo Andrés Chadwick. "Lo que ha sido interesante es que Sebastián debe ser diez años mayor que Andrés. Para él fue un descubrimiento este primo chico, porque no calzaron en edades. Cuando Sebastián tenía guagua, el otro andaba bailando".