Fondos Mutuos
La incómoda relación con Trump Los 14 meses de administración de Donald Trump en Estados Unidos han estado cargados de tensiones con América Latina, y el Presidente republicano llega a Lima -en su primer viaje a la región- con la idea de convencer a sus pares de elegir a Estados Unidos por sobre China como principal socio comercial. Pero el terreno no parece muy fértil para esos acuerdos. Las medidas antiinmigratorias y la retórica del Mandatario contra los mexicanos encendieron los ánimos desde la campaña presidencial de 2016. El anuncio de la construcción del muro y la decisión, esta semana, de enviar a la Guardia Nacional (reserva militar) a patrullar la frontera empeoró el panorama. En conversación con "El Mercurio" Jeffrey Davidow, ex secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental y ex embajador de Estados Unidos en México y Venezuela, dijo que el muro no solo es inefectivo, sino que un "insulto a México y a América Latina". "México se ha portado con gran dignidad, con gran disciplina, sin caer en las trampas, y eso puede cambiar", ya que está comenzando el período electoral (hay presidenciales en julio) y el enfrentamiento con Trump podría convertirse en un tema central de la campaña. El Presidente Enrique Peña Nieto pareció perder la paciencia el jueves, después de que Trump repitiera los comentarios en los que llamó "violadores" a los inmigrantes mexicanos. "Si sus recientes declaraciones derivan de una frustración por asuntos de política interna, de sus leyes o de su Congreso, diríjase a ellos, no a los mexicanos", le dijo Peña Nieto a Trump a través de un video difundido por Twitter. Las políticas comerciales proteccionistas tampoco ayudan. Washington no solo forzó una renegociación del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (Nafta, con México y Canadá), sino que también abandonó el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). Este último fue retomado por los restantes 11 socios (entre ellos Chile, México y Perú) y ajustado para que pudiera entrar en vigencia bajo el nombre de Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico. Davidow considera que dejar el TPP -"una decisión política, que no fue bien pensada"- ha sido uno de los "grandes errores" de la administración, que "no entendió" que el acuerdo iba a ayudar a Washington a contener la influencia China, algo que ahora el Presidente quiere conseguir en esta cita. El frente venezolano La crítica situación económica y humanitaria en Venezuela, que ha generado una oleada migratoria de sus ciudadanos a varias partes de la región, divide al continente. El Grupo de Lima (16 de los 34 países) ha intentado presionar y EE.UU. ha dicho que considera esta como una buena oportunidad para avanzar en sanciones comunes contra el gobierno de Nicolás Maduro, para tratar de que el país regrese a la "senda democrática". Pero "el estilo y ciertas iniciativas de Trump no favorecen a la integración hemisférica y tampoco a un mayor compromiso regional en la defensa de la democracia y el Estado de Derecho", comentó a este diario Gabriel Salvia, director general del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal). La gran incógnita en este frente es si el Presidente venezolano llegará de todas formas a Lima, a pesar de que el gobierno peruano le retiró la invitación, en un esfuerzo por demostrar lo aislado que está su gobierno. Maduro primero dijo que iba de todas formas, pero en los últimos días parece cada vez menos entusiasmado con la idea: "Para mí no es una prioridad ir para allá, ustedes saben que las Cumbres de las Américas son una pérdida de tiempo terrible", dijo esta semana, asegurando que la cita será un "fracaso". El debut del Presidente peruano Martín Vizcarra no ha cumplido ni siquiera un mes desde su abrupta llegada a la Presidencia de Perú (tras la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski) y ya está de anfitrión en una cumbre que su antecesor había preparado como un momento crucial para su gobierno. "Vizcarra es un Presidente con estilo discreto, de manera que no creo que busque ser la estrella", comentó a "El Mercurio" el analista peruano Luis Benavente, director gerente de la consultora Vox Populi. Para el nuevo Mandatario es una oportunidad para mostrar que pese a los últimos meses de turbulencia política, Perú mantiene la senda de la estabilidad. También para posicionarse en el actual escenario regional, por ejemplo ante la crisis venezolana. "Las puertas cerradas de Perú a Maduro tiene el sentido de aislarlo, y Vizcarra se ha atrevido a ratificar ese candado a Venezuela", subraya Benavente. El nuevo canciller Néstor Popolizio dijo esta semana que la medida está justificada por "el impedimento insalvable" que constituye la decisión del gobierno de Maduro "de imposibilitar elecciones libres y justas, que cuenten con legitimidad y credibilidad" en su país. La despedida de Castro Raúl Castro dejará la Presidencia cubana (aunque seguirá al frente del Partido Comunista, en rigor el que tiene las riendas de la isla) apenas unos días después de la cumbre, en un proceso para elegir a su reemplazante estrictamente coreografiado. La cita podría ser la última oportunidad para presionar directamente a un Castro o para ver un encuentro entre un Presidente de EE.UU. con un líder que peleó en la Revolución. El reemplazante de Raúl, Miguel Díaz-Canel, es de las nuevas generaciones, aunque no se espera que sea un agente de cambio. "Habrá que ver qué sucederá con la presencia de Raúl Castro, quien pienso que postergó el traspaso autoritario del poder en Cuba para estar presente en esta cumbre. A mí no me extrañaría que Trump le haga un reclamo a Castro, algo que yo preferiría que hicieran (el Presidente chileno, Sebastián) Piñera y (el argentino, Mauricio) Macri", dijo Salvia. La agenda Sin duda el tema de la cumbre es reflejo de la transversalidad del problema de la corrupción, que se relaciona directamente con el fortalecimiento de las democracias continentales. En ese sentido, las medidas esenciales, necesarias y posibles se concentran en tres áreas prioritarias: financiamiento de campañas y partidos políticos, compras y contrataciones públicas, y sistemas de justicia. "De acuerdo con nuestra experiencia, los componentes transversales de estas áreas deben ser el derecho de acceso a la información, la rendición de cuentas de calidad y la participación ciudadana efectiva", comentó a "El Mercurio" Alejandro Urízar, asesor regional para las Américas del secretariado de Transparencia Internacional.