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24 de diciembre, 2013. La senadora Jacqueline van Rysselberghe abordó el aplastante triunfo de Michelle Bachelet frente a Evelyn Matthei en las elecciones presidenciales. "Por respaldar al gobierno, la UDI perdió su línea propia, su conexión con los problemas reales de la gente", explicó. Días más tarde, Van Rysselberghe recibió un mensaje por escrito del entonces ex Presidente Sebastián Piñera: "¿Por qué dice esto?". "Porque se corrió el cerco", le respondió Van Rysselberghe, haciendo indirecta alusión a que su gobierno habría terminado enarbolando ideas de la centroizquierda. El lunes 19 de marzo, cinco años después, la hoy presidenta de la UDI pidió la palabra en medio de la primera reunión del comité político realizada bajo la segunda administración de Piñera en La Moneda. Quería abordar un tema sensible para su partido: el proyecto de ley de identidad de género. La presidenta de la UDI le advirtió al Gobierno que si presentaba una indicación que permitiera a los menores de entre 14 y 16 años cambiar su sexo registral, ella acudiría al Tribunal Constitucional (TC). Se trataba de un mensaje que, según los presentes, daba cuenta de un debate más profundo. "Hay que gobernar con nuestras ideas y evitar que se generen falsos consensos por miedo, por comodidad, por la razón que sea", afirma la senadora. En este contexto, la parlamentaria planteó en la reunión al Ejecutivo que no debía involucrarse en un tema que no estaba en el programa de gobierno y que dividía a Chile Vamos. Se trataba, a su juicio, de no volver a hacer propia la agenda de la centroizquierda, como, dijo, ocurrió cuando Piñera planteó -en su primer gobierno- el concepto de los "cómplices pasivos", con relación a los civiles que conocieron violaciones a los derechos humanos y no hicieron nada. "Fue una reunión franca" El martes 3 de abril, el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Gonzalo Blumel, se sentó a almorzar con el comité de senadores de la UDI. Minutos más tarde se sumó el ministro de Justicia, Hernán Larraín. La idea era poder convencerlos de que apoyaran la propuesta del Gobierno de incluir a los menores de entre 14 y 16 años en el proyecto de ley de identidad de género. "Fue una reunión franca", aseguró el senador Alejandro García Huidobro. En el encuentro, señalan presentes, Larraín le habría reprochado a la presidenta de la UDI el haber comenzado la ofensiva. La senadora respondió, apuntando a Blumel: dijo que fue el propio ministro de la Segpres quien aseguró que había una necesidad de legislar en identidad de género, luego que la película "Una mujer fantástica" obtuviera un Oscar, y que él mismo planteó la inclinación del Gobierno por incluir a los adolescentes durante un almuerzo que sostuvo con la bancada del partido en que milita, Evópoli. Blumel y Larraín intentaron explicar que la propuesta del Gobierno era una suerte de mal menor para evitar una arremetida de la oposición, con un proyecto sin restricciones para los menores de edad. Los parlamentarios, sin embargo, rechazaron tal posibilidad: emplazaron al Gobierno a que de suceder ese escenario presentaran un veto, facultad que recae en el Presidente para rechazar total o parcialmente un proyecto de ley aprobado en el Congreso. A esta altura, algunos dirigentes de la UDI comentaban que un informe de 2015 de la Corte Suprema sostiene que se debe considerar la opinión de los menores, "en virtud de su autonomía, a que se asegure su derecho a una nueva rectificación al llegar a la mayoría de edad, y a que se respete el interés superior de niños, niñas y adolescentes". También se recordaba la postura que fijó Larraín -como senador- en intervención en la sala el martes 13 de junio de 2017: "No se trata de que estos y sus padres no puedan tomar la decisión, sino de que aquello que se resolverá es de carácter personal e irreversible, por lo que debe corresponderle al interesado cuando sea adulto". Chile Vamos y la Iglesia Católica La Moneda fue, a poco andar, perdiendo apoyos entre los parlamentarios de Chile Vamos. Ya a fines de marzo, durante un encuentro con los miembros de la comisión mixta del bloque oficialista, Larraín sondeó cuales eran las posiciones de los diferentes partidos tras mostrarles el borrador de la indicación que presentaría el Gobierno. El diputado RN Diego Schalper advirtió que, al igual que en la UDI, en Renovación Nacional la mayoría estaba en contra de la postura del Ejecutivo, tanto en la Cámara Baja como en el Senado. En el encuentro también participó la subsecretaria de Derechos Humanos, Lorena Recabarren, militante de Evópoli. De acuerdo a los presentes, Recabarren sostuvo que el Gobierno debía tomar posición. "Me doy por enterada de que el Gobierno ya tomó parte", le respondió la senadora Van Rysselberghe. El Gobierno pensaba, a esa altura, que su posición no contaba con el rechazo de la Iglesia Católica. Así al menos lo entendían después de la reunión que sostuvo el miércoles 21 de marzo el ministro Blumel con la Conferencia Episcopal. El viernes pasado, sin embargo, el obispo Ricardo Ezzati abordó el proyecto de ley de identidad de género y dijo que el "tema fundamental no es simplemente la edad, es algo más profundo". Un debate incómodo Blumel y Larraín retomaron las conversaciones esta semana, marcada por el rechazo de cerca de 20 diputados de RN a la iniciativa del Gobierno. De todas formas, a fines de esta semana, en La Moneda calculaban que contaban con el respaldo de la mitad de los parlamentarios de su sector en la Cámara Baja y que el escenario más complejo se configuraba en el Senado. El proyecto incluye la aprobación de un juez de familia para el cambio registral, por lo que requiere de un quórum de cuatro séptimos para su aprobación, elevando así a 89 los votos necesarios para apoyar la iniciativa en la Cámara de Diputados y a 28 en el Senado. La propia Van Rysselberghe, durante una conversación informal, le comentó el mal pie en que estaba el Gobierno al ministro del interior, Andrés Chadwick. Ante este escenario, en sectores de La Moneda se comenzó a evaluar la posibilidad de presentar la única propuesta para unir al oficialismo: cambiar de sexo registral solo en mayores de edad y dejar en libertad de acción para quienes pensaran que debe incluir a menores de edad. En parte del oficialismo existe la convicción de que el debate en torno a la identidad de género ha terminado no solo enfrentando a La Moneda con parte de Chile Vamos, sino que, además, abriendo un debate incómodo, que marcó la recta final de la campaña: el de los sectores llamados liberales con el de los conservadores. Todo, en momentos en que Chile Vamos evalúa de manera positiva el impacto político que produjo en la ex Nueva Mayoría la instauración de comisiones programáticas. En el Frente Amplio y buena parte de los partidos de oposición se enfrascaron en disputas internas por la participación en dichas instancias, lo que, a juicio de algunos analistas, profundiza sus diferencias y les dificulta aún más actuar como bloque en el Congreso. La posibilidad de que el caso llegue al TC, sin embargo, es remota: la UDI está consciente de que podrían llegar a perderlo en el tribunal. El rol de Blumel Cerca de las 11:00 de la mañana de este jueves, Blumel se contactó con la presidenta de la UDI. En la conversación, el ministro de la Segpres le habría avisado que esa noche cenaría con algunos diputados de la UDI, entre ellos Jaime Bellolio y María José Hoffmann, reconocidos adversarios políticos de la senadora. Bellolio presentó una indicación con la misma postura del Ejecutivo en torno al proyecto de identidad de género y ha sumado cerca de 10 votos de parlamentarios del partido. Con esto, Van Rysselberghe le manifestó su sorpresa a Blumel. Lo mismo hizo ante el ministro Chadwick. Finalmente, el titular de la Segpres desistió de asistir. En el Gobierno se indica que nunca estuvo entre sus planes involucrarse en el debate interno del partido, pero están conscientes de que las posiciones del ingeniero, sin quererlo, han comenzado a incomodar a la presidenta de la UDI y parte de la plana mayor de ese partido. En parte del oficialismo estiman que el proyecto de identidad de género instaló un debate incómodo entre los llamados liberales y conservadores de la coalición, en momentos en que Chile Vamos evalúa de manera positiva el impacto político que produjo en la ex Nueva Mayoría la instauración de comisiones programáticas. "Hay que gobernar con nuestras ideas y evitar que se generen falsos consensos por miedo, por comodidad, por la razón que sea". JACQUELINE VAN RYSSELBERGHE Presidenta de la UDI El ministro Blumel se reunión con la Conferencia Episcopal y les explicó la propuesta del Gobierno ante el proyecto de identidad de género. Monseñor Ezzati se mostró contrario a la normativa días después. INFORME DE LA CORTE SUPREMA Un documento de 2015, referido al proyecto de la ex Presidenta Michelle Bachelet, plantea que se "respete el interés superior de niños, niñas y adolescentes". El pleno recomienda que en el análisis de la iniciativa se dé "efectividad a los derechos humanos y en especial al derecho a la identidad de género" y plantea que así lo ha determinado el Comité de Derechos del Niño.