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viernes, 06 de abril de 2018

Equipo Wikén
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El Mercurio




UN CONCIERTO:
Radiohead, 11 de abril, Estadio Nacional
LA EXQUISITA TRISTEZA DE THOM YORKE

Thom Yorke recordó hace unos meses los 20 años de la obra maestra de su banda Radiohead, el canónico álbum "OK Computer": un canto profético a los actuales tiempos de alienación y paranoia del siglo 21, en vista de la adictiva relación que tenemos con celulares y computadores. El inglés de 49 años, quien tocará en Chile por segunda vez junto a su banda este próximo 11 de abril, ha rememorado cómo siendo un veinteañero fue capaz de rasgar las guitarras y su voz para sacar a la luz sus propios demonios en un disco que les dio fama y gloria global, y el pase para salir de la etiqueta de "banda de culto" para convertirse en una de las mejores agrupaciones del planeta.

Thom Yorke ha expresado que, revisando viejos cuadernos de juventud de los años 90 para la reedición de "OK Computer" (el disco "OK Computer OKNOTOK 1997 2017"), se dio cuenta de lo paranoico que era su frágil estado mental de esa época. Una lúcida angustia que dio como resultado temas como "Karma Police", "Paranoid Android" y más himnos de una vital tristeza como "No surprises". Cruzado siempre por aciagos recuerdos infantiles, como las múltiples operaciones que trataron de revertir la parálisis de su ojo izquierdo con la que nació, sus permanentes cambios de casa o el traumático accidente en auto en el que se vio envuelto siendo un adolescente (hay referencias a choques en "Killer cars", del disco "Bends", y "Airbag", de "OK Computer"), el hombre que supo revertir la ofensa "creep" ("raro") en una virtud, llega cantando la melancolía del último disco de Radiohead, "Moon shaped pool": una placa, la novena de estudio de la banda, cargada de elogios y singles que continúan con la prodigiosa arquitectura de música ambiental, electrónica, rock, construida para sostener las punzantes letras de Yorke et al. Como las de "Burn the witch" ("Abandona todas las razones/Evita el contacto visual/No reacciones"), cuyo paranoico videoclip en stop motion es una referencia a la paranoica cinta de culto "El hombre de mimbre" (la de 1973, no la mala de Nicolas Cage). "Moon shaped pool" fue lanzado en 2016, un año particularmente duro para este frontman de ceño triste, voz aguda e ideas claras: su compañera de 23 años, la madre de sus dos hijos, la doctora Rachel Owen, murió de cáncer a los 48 años. La reedición de "OK Computer", un año después, Thom Yorke se la dedicó a su gran compañera, aunque ya se habían separado amigablemente meses antes de su muerte. Incluso en la tristeza puede haber más tristeza cuando se trata de Radiohead.

UN PROGRAMA EN YOUTUBE:
"Marta a las ocho"
QUE VUELVAN LOS (DRAMONES) LENTOS

Ahí están, gracias a la magia de YouTube, una joven Sonia Viveros como Marta, esforzadísima mujer que dejó el sur y a su marido maltratador para venirse a Santiago, donde lleva 10 años en una casa criando como si fuera suya a Marcelita (la actriz Javiera Parada), la hija de su patrona; y un joven Rodolfo Bravo como Lautaro, jardinero de la casa de al lado que no tiene problemas en saltarse la reja para almorzar, tomar once o simplemente estar junto a Marta, su amor platónico. Ambos actores -ya fallecidos, él por un accidente, ella por infarto cerebral- son los protagonistas de "Marta a las ocho", una joya de las teleseries de antaño que TVN tiene disponible completa en su canal en la plataforma de videos. Escrita por Fernando Aragón y Arnaldo Madrid, dirigida por Vicente Sabatini y emitida en el invierno de 1985, la telenovela -que se ambienta en los 70 y 80- fue un éxito en su época y ahora, en tiempos de turcas predecibles y teleseries chilenas cuyos guiones se desinflan a mitad de camino, es un placer revisitarla y ver, por ejemplo, a Ana María (Consuelo Holzapfel), patrona de Marta, sufriendo porque se siente como una aguja en un pajar al querer realizarse profesionalmente y no estar de dueña de casa. O a René (Luis Alarcón), el marido de Marta, gran villano que tendrá un final solo acorde a su nivel de maldad. O a Filomena (Lucy Salgado) y Amneris (Luz Jiménez), las bien intencionadas y copuchentas amigas de Marta que la ayudarán a tomar una decisión, cuando su patrona le ofrezca irse a vivir con ella, su marido y su hija a Australia.

UN LUGAR DONDE COMER Y COMPRAR:
Emporio Cocoa
ANTOJOS PERUANOS PARA LLEVAR

Pensemos en un domingo a la hora de almuerzo. Pensemos en esos antojos repentinos de comida peruana, de un pulpito al olivo, de un cebiche, de un pisco sour y un suspiro limeño. Pensemos en las pocas ganas (o el poco talento) para cocinar, y entonces pensemos en este dato: abajo del restaurante Cocoa, de Vitacura (el mismo que estuvo antes en La Dehesa), el chef Gabriel Peschiera y la repostera Jessica Boggio abrieron Emporio Cocoa, un minilocal bien montado, bien decorado y bien surtido que tiene algunas mesas para comer sánguches como el de costillar de cerdo ($5.200) o el de lomo saltado ($5.200), pero también tiene todo hecho para que uno se lleve a la casa, y con 20% de descuento, los mismos platos de la carta (el spaguetti a la sepia de calamares con picante de camarones es una maravilla). Se puede comprar la botella de pisco sour ($10.000), frasquitos individuales de suspiro limeño y las imbatibles chocotejas (que no son tan fáciles de encontrar). De lunes a sábado, de 9 a 20 horas, y domingo, de 12 a 16 horas. Av. Vitacura 4607, Local 9, Centro Comercial El Tamarugo.

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