Fondos Mutuos
Varios cientos de kilómetros ha recorrido durante estos días el jefe del comité de senadores socialistas, Rabindranath Quinteros, en el marco de la primera semana distrital del año. En una camioneta Subaru gris ha visitado gran parte de la Isla Grande de Chiloé, zona incluida en la Región de Los Lagos que él representa. El motivo de su periplo ha sido recopilar insumos con el objetivo de impulsar medidas para enfrentar las épocas de veda para la pesca, actividad esencial en la zona. "Espero que este gobierno no se convierta en una marea roja para todo el país", dice, mientras hace una pausa para dar su impresión sobre el Gobierno y el nuevo ciclo político que instaló a su partido en la oposición. A su juicio, la articulación de la centroizquierda debe ser liderada por el presidente del Senado, Carlos Montes (PS), y descarta un rol relevante del ex abanderado presidencial Alejandro Guillier en esa tarea. Junto con esto, asegura que su sector tiene disposición al diálogo con La Moneda, pero advierte: "Este no va a ser un gobierno de unidad nacional, ellos ya le dieron el tono". -Usted ya ha participado de reuniones con los ministros Gonzalo Blumel (Segpres) y Andrés Chadwick (Interior). ¿Cómo prevé la relación entre el Gobierno y la oposición para este período? -Nosotros les planteamos a los ministros, primero, que como oposición parlamentaria tenemos un mandato democrático. Representamos visiones diferentes y cada uno va a defender con lealtad sus posiciones. Pero no excluimos la posibilidad de uno o más acuerdos, como ya lo hicimos nosotros en nuestro gobierno, aun teniendo una mayoría más sólida que la que tiene el actual. Nosotros les comunicamos a los ministros Blumel y Chadwick nuestro interés por tener una relación institucional y fluida para avanzar en materias que son esenciales. Estamos dispuestos a conversar, pero no aceptaremos imposiciones, como ya estamos viendo que empiezan a suceder. El Gobierno tiene un mandato para gobernar, pero que no se equivoquen, no para legislar. Las urnas nos dieron mayorías a nosotros en las dos cámaras. -En ese sentido, ¿ve disposición de La Moneda para incluir propuestas de la oposición en la agenda legislativa? -Que el Presidente Piñera no engañe a la gente ni nosotros caigamos en la trampa. Este no va a ser un gobierno de unidad nacional, ellos ya le dieron el tono. Aquí se engaña, porque se llama a la unidad, y por otro lado, se imponen cambios sin diálogo. Yo reconozco su derecho a gobernar por decretos, todo en el marco de la ley, pero que entonces no nos llamen a negociar. Ellos hablaron mucho de la retroexcavadora, pero ahora llegaron con maquinaria pesada para la demolición. Yo estoy convencido de que el gobierno del Presidente Piñera tiene como objetivo desmantelar los logros de la administración anterior. Pero se olvidan que esas reformas fueron respaldadas por la gente, y no pueden decir lo mismo de sus últimos decretos. -¿El PS tiene intención de participar en las comisiones en torno a los grandes acuerdos nacionales planteados por Piñera? -El ministro Chadwick nos planteó esto para cinco temas. Nosotros le dijimos, con el presidente del partido, que preferíamos que la discusión se diera en el Parlamento, pero que lo vamos a analizar en dos temas: infancia y seguridad. -¿Quiénes podrían integrar esas instancias? Se ha señalado que el senador José Miguel Insulza participaría de la de seguridad. -Si participamos o no, se va a discutir en la reunión de los senadores socialistas de la próxima semana. Lo que pasa es que el senador Insulza fue ministro del Interior y, obviamente, tiene una experiencia. Pero eso lo vamos a ver. Insisto, somos partidarios de que las discusiones no se hagan entre cuatro paredes y sí de cara a la gente, en el Congreso. -¿Cómo se lee la modificación al protocolo que prohibía la objeción de conciencia de instituciones para realizar abortos en tres causales? -Yo entiendo la posición de ellos, pero es nuestro deber como oposición defender lo que hemos hecho. ¿Por qué? Porque fue realmente de cara a la gente, no en base a un decreto. Este problema de objeción de conciencia institucional es muy grave para las mujeres de regiones, donde hay menos alternativas de atención. Aquí, las más perjudicadas son las mujeres. Esto demuestra que no va a ser un gobierno de acuerdos. -En medio del proceso de rearme del sector, ¿ve viable una convergencia desde la DC al Frente Amplio? -Yo digo que la centroizquierda se fortalece en tanto los partidos que la forman se hacen también más fuertes. Nosotros hicimos una alianza que duró muchos años, la Concertación. Y tuvimos éxitos pero cada partido perdió, en el proceso, su identidad. Hoy día, la gente nos mete en el mismo saco a comunistas, al PPD y los radicales. No hay apuro en hacer una coalición, pero podemos hacer pactos electorales. En ese sentido, el PS ha jugado un rol muy importante y debe seguir siendo la piedra basal de los acuerdos para el futuro de la oposición. Y a mi juicio, dentro de nuestro partido tenemos a la persona que debiera liderar la oposición en estos momentos, que es el actual presidente del Senado, Carlos Montes. A él le corresponde ese papel. -¿Cómo ve, entonces, el rol del presidente del PS, Álvaro Elizalde, en la articulación del sector? -Yo me alegro mucho de lo que ha ocurrido con Elizalde últimamente. Ha levantado nuevamente la voz, ha actuado con claridad y altura. Lo había visto a mi amigo Elizalde un poco apagado. Pero la articulación de la oposición no le corresponde a un presidente de partido, sino al que está ejerciendo el liderazgo en el Senado. -¿Se puede pactar con el Frente Amplio, conglomerado donde, por ejemplo, existen sectores en contra de la postura de Chile en medio del litigio en La Haya? -Toda la posición boliviana es muy populista, con mucha mentira. Lo que yo entiendo de la gente del Frente Amplio es que algún día, de buena voluntad, nos podemos todos sentar a conversar. Pero eso es otra cosa. Lo que está claro es que aquí nosotros estamos del lado de la postura del Gobierno. -Más allá de las intenciones, ¿existe capacidad para un entendimiento de todo el sector, considerando la experiencia de la última elección presidencial? -Nosotros cometimos muchos errores como centroizquierda. Errores que hoy estamos pagando y el primero fue que no llevamos un candidato de nuestras filas, sino que un independiente. No fuimos en una lista única, y hoy estamos pagando las consecuencias. Todo esto tenemos que revisarlo y aprender. -Antes del inicio del año legislativo, algunos sectores buscaron instalar al ex candidato presidencial Alejandro Guillier como el líder natural de la oposición. ¿Tiene que cumplir algún rol en ese sentido? -No, yo creo en Carlos Montes. Guillier no pertenece a mi partido. -Hace algunos días, la ex Presidenta Michelle Bachelet salió en defensa de su reforma educacional luego de que el TC objetara un artículo que prohibía que organizaciones con fines de lucro controlen universidades. ¿Se espera una participación de la ex Mandataria en la articulación del sector? -A mí no me gusta hablar de legado, porque creo que el legado de la centroizquierda no pasa solamente por el último gobierno, sino que empieza el año 1990, con Patricio Aylwin. Yo no creo que ella vaya a tener ese rol; la articulación de la oposición les corresponde a los partidos. Pero claro, yo entiendo que ella haya salido a defender la reforma, porque el fallo del TC es una burla. Todo el debate de años en el Congreso y la sociedad queda en nada. Esto nos refuerza la necesidad de cambiar la Constitución, pero yo no soy ingenuo. No puedo esperar que este gobierno lo ponga dentro de sus prioridades. La gente se dará cuenta de que estos cuatro años de gobierno de la derecha van a ser perdidos, porque no se tocará ningún tema de fondo. Aquí ya no queda nada de ese candidato Piñera amplio, que apoyaba la gratuidad, la identidad de género, que decía que respetaría la ley de interrupción del embarazo en tres causales. Ahora la gente tiene que darse cuenta de que no es lo mismo un gobierno de centroizquierda que uno de derecha. ''Yo estoy convencido de que el gobierno del Presidente Piñera tiene como objetivo desmantelar los logros de la administración anterior". ''Ya no queda nada de ese candidato Piñera amplio, que apoyaba la gratuidad, la identidad de género, que decía que respetaría la ley de interrupción del embarazo en tres causales". ''El Gobierno tiene un mandato para gobernar; pero que no se equivoquen, no para legislar. Las urnas nos dieron mayorías a nosotros en las dos cámaras". ''Nosotros estamos dispuestos a conversar, pero no aceptaremos imposiciones, como ya estamos viendo que empieza a suceder".