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Cinco años después de que los talibanes intentaran asesinarla, Malala Yousafzai, la joven que se ganó el Nobel de la Paz por su trabajo en favor de los derechos de la educación de las niñas, regresó ayer a Pakistán. "No puedo creer que realmente esté pasando. En los últimos años he soñado tantas veces con regresar a mi patria", dijo Malala en un emotivo discurso en el que habló entre lágrimas. "Solo tengo 20 años, pero he vivido mucho", dijo ante altos funcionarios en la oficina del Primer Ministro, Shahid Khaqan Abbasi. "Si fuera por mí, nunca habría abandonado este país", añadió y prometió seguir defendiendo la educación de los jóvenes en Pakistán. Abbasi expresó su alegría al dar la bienvenida "a nuestra hija". "Tú eres la voz paquistaní más fuerte contra el extremismo", dijo.