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Bastó que Corea del Norte diera el pistoletazo de salida para que las gestiones diplomáticas que buscan reducir las tensiones en la península avancen cada día más rápido. Como si se quisiera ganar ventaja ante cualquier eventual arrepentimiento. La cumbre entre los dirigentes de Corea del Sur y del Norte, Moon Jae-in y Kim Jong-un, se llevará a cabo el 27 de abril, en la Casa de la Paz, en el lado surcoreano de Panmunjom, la aldea ubicada en la zona desmilitarizada (DMZ), donde una franja de cemento en el suelo divide los dos países y expone dos realidades contrapuestas. Según anunciaron funcionarios de Seúl después de una serie de reuniones de alto nivel con responsables de Pyongyang en la DMZ, las condiciones del encuentro entre sus líderes fueron acordadas en una cumbre de los equipos negociadores. Fue en Panmunjom que después de tres años de guerra las Coreas firmaron el armisticio que rige las relaciones en la península desde 1953. Y Kim se convertirá ahora en el primer dirigente norcoreano que pisará suelo del Sur desde entonces, ya que las dos cumbres intercoreanas que se han celebrado -en 2000 y 2007- fueron en Pyongyang. Seúl aseguró ayer que la agenda del encuentro se centrará en tres puntos: "La desnuclearización de la península, un acuerdo de paz permanente que alivie drásticamente la tensión militar, y progresos claros en las relaciones intercoreanas". Las comitivas estuvieron encabezadas por Cho Myoung-gyon, el ministro de Unificación del Sur, y Ri Son-gwon, director del Comité de Reunificación del Norte. De todas formas, en las próximas semanas ambas partes seguirán trabajando en los detalles como la seguridad, los participantes, el protocolo y la información que se transmitirá a los medios. "Si las dos partes comprenden profundamente el significado e importancia histórica de esta cumbre y lo dan todo, podremos resolver los problemas de forma rápida y amigable", comentó Ri. "Kim lo insinuó en Beijing esta semana", dijo a "El Mercurio" Douglas Paal, del Carnegie Endowment. "La desnuclearización está condicionada a que el Sur primero tome las medidas para reducir la amenaza percibida por el Norte. Esa amenaza, según el Norte, es la alianza de seguridad con EE.UU., la disuasión nuclear extendida que la acompaña y la presencia de capacidades estadounidenses cerca de Japón. Y no sabemos realmente qué significa la desnuclearización para Pyongyang: eliminación, congelación, reducción, no realizar ensayos. El rango es inquietantemente amplio".