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Votación del próximo domingo:

Moreno intenta "descorreizar" el Estado ecuatoriano a través de un referéndum

domingo, 28 de enero de 2018

Erika Lüters Gamboa
Internacional
El Mercurio

Los ciudadanos decidirán si se elimina la reelección indefinida, una ley de plusvalía y la reforma a un organismo clave en la designación de cargos, entre otros temas.



Ecuador vive un inédito proceso electoral en el cual no hay candidatos, pero sí rivales. En una semana más se realizará una consulta popular convocada por el gobierno socialista del Presidente Lenín Moreno, quien, enzarzado en una feroz disputa con el ex Mandatario Rafael Correa (2007-2017), su ex jefe y amigo, busca sacarlo del tablero político y desvincularse definitivamente de su legado.

Sus intentos por "descorreizar" el Estado han sorprendido en la región y le han dado resultado al Presidente, que goza de 75% de popularidad, a ocho meses de haber asumido el poder. Un logro conseguido en gran parte por su estilo mesurado y dialogante, como comentó esta semana un editorial del diario El Universo: "Después de una década, tuvimos a un Presidente ante la prensa dispuesto a responder con serenidad".

Unos 13 millones de personas están facultadas para votar en el referéndum del 4 de febrero, donde deberán aprobar o rechazar siete preguntas (ver recuadro). El voto en Ecuador es obligatorio para mayores de 18 años.

Según las encuestas, el Sí (oficialista) cuenta con un amplio respaldo ciudadano al que se han sumado todos los grupos que se oponían a Correa, desde la izquierda radical hasta la derecha más conservadora. "Sería incoherente que luego de haber propuesto (2014) una consulta para dar marcha atrás a la reelección indefinida ahora nos opongamos. Por más que sea un adversario político, hay que reconocer que es un buen paso", declaró el derechista ex candidato presidencial Guillermo Lasso al diario El Comercio, al expresar su apoyo a la consulta. La firma Cedatos predice un triunfo del Sí en las siete preguntas de la consulta con más del 70%.

La opción No es defendida a rajatabla por el propio Rafael Correa. El economista (54) interrumpió su estadía en Bélgica, hasta donde se trasladó con su familia -su esposa es belga- luego de entregar el poder a Moreno el 24 de mayo, y en los últimos días ha realizado un incansable "puerta a puerta" por diferentes regiones de Ecuador.

Correa califica a quien fuera su vicepresidente (2007-2012) de "traidor" -por supuestamente haberse aliado con la derecha y los medios de comunicación para destruir su legado- y califica el proceso electoral de "tramposo", porque el Presidente no esperó el aval de la Corte Constitucional y convocó al referéndum directamente.

El ex Presidente acusa que la pregunta número 2 del referéndum (para prohibir la reelección) es una maniobra para impedirle postular a los comicios presidenciales de 2021, aunque en recientes declaraciones afirmó que "no me importa la reelección, me importa la patria".

Tanto subió el tono de la disputa entre Correa y Moreno, que produjo el quiebre del partido oficialista Alianza País (AP), fundado por ambos en 2006 y que gobierna el país desde 2007. Esto llevó a Correa a dejar la colectividad, siendo seguido por una treintena de parlamentarios y un número indeterminado de militantes, y a anunciar la creación de otro movimiento que sus seguidores ya denominan "Revolución Ciudadana" o, simplemente, "RC", en coincidencia con sus iniciales.

La pregunta 3 tiene que ver con las reformas al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCS), un mecanismo clave que tiene las facultades para designar al fiscal general, al procurador, al contralor y a los integrantes de la Corte Constitucional y del Consejo Nacional Electoral, entre otros cargos. En tiempos de Correa el organismo fue muy criticado por la oposición, que lo veía como una herramienta del correísmo para imponer su discurso y políticas.

Moreno propone cambiar su composición y poner a personas "probas" que dirijan el organismo por un año, hasta que sus integrantes sean elegidos por voto popular.

Esa propuesta es para Correa "un verdadero golpe de Estado", porque las autoridades de control que ha designado ese organismo podrían ser destituidas y reemplazadas por funcionarios nombrados de manera subrepticia por el gobierno.

Una victoria del Sí fortalecería a Moreno, que solo cuenta con 45 legisladores en la Asamblea Nacional (Parlamento), de un total de 137 escaños.

Por el contrario, si pierde, "creo que podría pensar seriamente en la posibilidad de dimitir. No obstante, creo que esa es una probabilidad muy lejana. Si gana con poco, deberá refrenar su estrategia y acercarse al ala 'correcta' (la de Correa) de Alianza País, pues va a necesitar su apoyo", comenta a "El Mercurio" Santiago Basabe, politólogo de Flacso, en Quito.

Si gana el Sí, el futuro político de Correa es oscuro, al menos en el corto plazo. "Sin partido y sin posibilidades de ser candidato presidencial, Correa tendrá que afrontar un escenario difícil. Seguramente él mismo no se ve como un ciudadano común y corriente", agrega Basabe.

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