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"Construyeron un monstruo en Aysén y nunca nos preguntaron qué tipo de desarrollo queremos"

domingo, 28 de enero de 2018


Reportajes
El Mercurio




Ausencia de participación ciudadana, cero información y nada de difusión hacia los habitantes ha sido la tónica que, según los alcaldes de Cochrane, Patricio Ulloa (UDI), y de Chile Chico, Ricardo Ibarra (DC), aplicaron los ministerios de Bienes Nacionales, Medio Ambiente, Agricultura (Conaf) y las mismas fundaciones de Tompkins respecto de la creación de la red de parques de la Patagonia en la Región de Aysén.

Ellos dirigen los destinos de las comunas del área de influencia del Parque Patagonia, que abarcará 302.335 hectáreas e incluye las 83.723 hectáreas de las tierras donadas por Tompkins (ex Hacienda Chacabuco) y las reservas de Cochrane y Jeinimeni, las cuales elevan su grado de protección para prohibir todo tipo de actividad productiva en ellas, lo que aseguran tendrá un impacto económico.

"La red de parques puede ser interesante, a lo mejor, pero cuestiono esta falta de información. Nunca me han convocado a una reunión, ni al concejo ni a la comunidad. No sabemos si hicieron estudios. Esto es algo elitista, de espaldas a la gente", critica Ulloa, quien está en su cuarto período en el cargo. En su comuna está Conservación Patagónica (fundación creada por Tompkins) que ha administrado su parque privado, según afirma, sin ninguna relación o acercamiento con la comunidad.

"Necesitamos construir conectividad en la región, entre Lago Jeinimeni y Chile Chico, y ahora si son parques nacionales, no se podrá intervenir", enfatiza. Y agrega: "Construyeron un monstruo en Aysén para traspasarlo al Estado y nunca nos preguntaron qué tipo de desarrollo queríamos".

El alcalde de Chile Chico, Ricardo Ibarra (DC), acusa que "la ministra de Bienes Nacionales jamás vino a vernos. Le pedimos audiencia, fuimos a Santiago, con todo lo que cuesta llegar, pero se excusó y no nos recibió. Eso demuestra la falta de respeto".

En Chile Chico, explica, existe una tradición minera de más de 80 años, lo que se afectó con el cierre de Cerro Bayo, que dejó a 500 personas sin trabajo. Dice que había empresas explorando en el área de la reserva y que ya no podrán hacerlo. Cree que esas personas no se pueden reconvertir a operadores turísticos.

"Crean una red de parques y crean una red de prohibiciones. Los campesinos no pueden llevar sus animales a pastar a las reservas, ni de paso. En la zona, los leones (pumas) han proliferado y atacan a su ganado. La gente se empobrece y vende. ¿Adivine a quién? ¡A ellos!", remarca Ibarra.

"Yo voté por la Presidenta Bachelet, pero ella se va a despedir mal. Va a pasar a la historia como el gobierno que les dio una bofetada a los patagones", se lamenta el alcalde.

Y usa una frase similar al alcalde de Cochrane: "Este es un monstruo de mil cabezas que ha matado los sueños de los campesinos. Espero que este error sea reparado en el próximo gobierno".

En la misma línea, Carlos Olivares, presidente de la organización Voz de la Patagonia, que representa a más de 1.300 pequeños agricultores y campesinos de la zona del río Baker, acusa que este es "un parque para la élite internacional en la tierras más productivas del valle de Chacabuco". Mientras casi el 70% de la región es zona protegida, asegura, los pequeños agricultores están confinados a las piedras y cree que en algún momento habrá que plantear al Estado una permuta de terrenos por otros productivos que quedarán bajo protección.

Olivares, quien en su momento apoyó a Hidroaysén, señala que "el gobierno se ha jugado por el ambientalismo y no por el desarrollo que se tiene que hacer con la gente, con los descendientes de los pioneros".

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