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La liquidez de Délano y Lavín tras el desarme del imperio Penta

domingo, 28 de enero de 2018

Nicolás Durante Parra
El Mercurio

Vendieron el banco, la AGF, la aseguradora, se salieron de los fondos de inversión públicos y hace días abandonaron Banmédica. Si hay algo que por estos días tiene la dupla de los Carlos es "caja". Y en el mercado apuestan a cómo la van a ocupar.

Serán poco más de US$ 800 millones los que Empresas Penta recibirá tras vender el 28,7% que tenía en Banmédica en una OPA al grupo estadounidense UHG que terminó este jueves. Y a pesar de que la histórica dupla de Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín ha mantenido un estricto segundo plano, sus negocios siguen avanzando, principalmente en las áreas de infraestructura e inmobiliaria, y quien ha jugado un rol clave en desarmar las otras empresas del grupo ha sido Alfredo Moreno, quien justamente estuvo detrás de la venta de Banmédica, el banco, la aseguradora y la corredora de bolsa. Aunque claramente el imperio Penta ya no es el mismo de hace cuatro años; liquidez tienen, y de sobra.

Moreno, el ex canciller del primer gobierno de Sebastián Piñera y designado esta semana ministro de Desarrollo Social para el segundo periodo de Piñera, llegó a mediados de 2014 a hacerse cargo de la crisis que habían desatado al interior del grupo las investigaciones por financiamiento irregular de la política y que tiene a Délano y Lavín acusados desde marzo del año pasado por delitos tributarios reiterados y cohecho, y para quienes el Ministerio Público solicitó una pena efectiva de 10 años de prisión. Eso sí, están todos los escenarios abiertos, y un acuerdo entre la defensa de Délano y Lavín con la Fiscalía para una salida alternativa no se descarta.

La orden que le habían dado "los Carlos" a Moreno en 2014 era desinvertir en todo cuanto antes para evitar posibles nuevos focos de conflicto, pero principalmente en los sectores regulados y de mayor exposición política: el banco, la corredora de bolsa, aseguradora y fondos de inversión abiertos, donde las AFP fueran partícipes, lideraban la lista. Pero tampoco tenía que hacerlo a la rápida. Vender contra la pared nunca es una buena estrategia.

Y así fue como empezó un plan de ventas que partió con el traspaso de la administración de dos fondos de inversión de Penta Las Américas a terceros, por lo que no recibió un pago, pero sí ocasionó un menor valor en sus balances por dejar de recibir las comisiones de administración. En el caso del fondo Infraestructura Uno se lo cedió a BTG Pactual, que además tuvo que pagarle, arbitraje de por medio, una comisión variable pendiente de $ 2.362 millones. El otro fondo, Cementerios, fue traspasado a Capital Advisor, que luego lo liquidó.

Desde la salida del banco hasta el meganegocio de salud

Pero la artillería pesada del desmantelamiento se anunció en julio de 2015, cuando Banco Penta vendió su cartera de crédito al Banco de Chile en US$ 910 millones y su banca privada al Security, en otros US$ 6,9 millones, paquete que incluía a Penta Corredores de Bolsa y Penta Administradora General de Fondos (AGF). Y aunque la venta fue por US$ 1.700 millones, el grupo Penta solo se quedó con poco más de US$ 300 millones, luego de saldar todos sus pasivos. En tanto, la licencia bancaria que tenía Penta, y que en algún momento se dijo que era uno de los activos que tenían en venta, fue disuelta el 10 de febrero del año pasado por la Superintendencia de Bancos e Instituciones a pedido del mismo grupo empresarial.

En tanto, el año 2016 se deshizo de otro de sus negocios puntales: la compañía de seguros generales Penta-Security fue traspasada a Liberty por US$ 162 millones, de los cuales cerca de US$ 110 millones fueron para los Délano-Lavín.

Pero fue en la última parte del año pasado cuando empezó a negociarse la venta de la joya de la corona: Banmédica.

A través de un acuerdo con el fondo estadounidense United Health Group (UHG), el grupo Penta accedió a vender las 231.259.323 acciones que tenía en la compañía médica en $2.150 cada una, es decir, poco más de US$ 815 millones. La OPA terminó este jueves y fue declarada exitosa por la norteamericana, al alcanzar sobre el 90% de las acciones en circulación. Carlos Eugenio Lavín y Carlos Alberto Délano debieran recibir entre el próximo martes o miércoles el pago mediante un vale vista o un cheque.

Otro de los negocios menores de los que se deshizo el grupo es Plásticos Burgos, que se lo vendió a Wenco y la empresa de soldaduras Soltec. Dentro de las empresas de capital de riesgo que mantienen está PH Glass (vidrios) y Arrimaq (arriendo de maquinaria).

Proyectos inmobiliarios y de infraestructura en Chile y Estados Unidos: el nuevo foco

Con toda la liquidez -solo en la venta de negocios mencionados anteriormente suman unos US$ 1.200 millones- en el mercado se preguntan cuáles van a ser los pasos de los Penta. Varios consultados coinciden en que su interés, por ahora, no es entrar a un negocio regulado ni muy vistoso, todavía a la espera de lo que pase con el desenlace de la arista penal del caso de las boletas. Por eso han decidido fijar sus dardos a inversiones pasivas, sin aspavientos, pero rentables: en el sector inmobiliario y de infraestructura chileno y de Estados Unidos.

Dentro de los negocios que aún mantiene el otrora imperio Penta, la punta de lanza es Penta Las Américas, que gestiona fondos, donde el objetivo es comprar, desarrollar y luego vender proyectos inmobiliarios y de infraestructura. El hombre a cargo de esta área es Horacio Peña, quien en septiembre del año pasado reveló a "El Mercurio" que invertirán unos US$ 1.000 millones en proyectos en Chile y EE.UU. La idea, dijo Peña, era entrar con fuerza al programa de concesiones de ambos países, mientras que en el área inmobiliaria tiene ocho proyectos de casas y departamentos, y en Estados Unidos suman cinco proyectos por unos US$ 400 millones. En septiembre, el ejecutivo ponía como objetivo llegar a Perú y Colombia con inversiones en estos rubros. Todavía lo analizan en el grupo.

Por otra parte, Penta sigue siendo fuerte en el mercado del leasing , factoring y crédito privado a través de Penta Financiero, donde las caras visibles son el presidente Marco Comparini, quien además es esposo de la futura ministra de Energía, Susana Jiménez, y Rodrigo Sprohnle, como gerente general. Aunque las cifras son reservadas, en este negocio los Délano-Lavín tiene puestas gran parte de sus fichas (y su patrimonio personal).

La decisión de quedarse en seguros de vida y la incursión minera

Uno de los pocos negocios visibles que mantiene el grupo Penta es la compañía de seguros de vida, que aunque en su momento se evaluó vender, prefirieron mantenerla para concentrar otros negocios inmobiliarios en la cartera de proyectos. La firma tuvo un resultado de US$ 40 millones al cierre del tercer trimestre del año pasado, mientras que la cartera de inversiones en terrenos y edificios de la compañía de seguros asciende a US$ 207 millones a igual fecha. El total de las inversiones que maneja Penta Vida supera los US$ 2.800 millones; de hecho, registra inversiones en empresas coligadas al grupo controlador (Inversiones Banpenta II) por US$ 25,5 millones.

Tema aparte es Andes Iron, la firma dueña del proyecto Dominga y donde la familia Délano Méndez controla el 75% a través del family office Duero; ha sido uno de sus dolores de cabeza por el rechazo político que ha generado, pero no la piensan soltar y esperan concretar el proyecto que pretende invertir US$ 2.500 millones para producir hierro y cobre en Coquimbo. En este negocio, un rol clave ha jugado Carlos Délano Méndez, hijo del controlador de Penta, quien también se ha involucrado de manera importante en los negocios financieros de la familia. Algunos lo identifican como el heredero natural para dirigir el grupo.

Ambas familias, por su parte, tienen inversiones agrícolas, y aunque cercanos a "los Carlos" dicen que dentro de sus opciones está el retirarse de los negocios por lo afectados que aún están con el caso penal, otros dicen que no se los imaginan jubilando, ya que hacer negocios está en su ADN. Eso, y claro, la liquidez de más de US$ 1.000 millones.

ALFREDO MORENO llegó a Penta a mediados de 2014, con la misión de desinvertir en sectores regulados y de mayor exposición.

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