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10 empresarios ariqueños analizan su futuro tras el cierre de la planta de General Motors

domingo, 16 de marzo de 2008

JUAN JAIME DÍAZ y MARILY LÜDERS
Economía y Negocios Online, Enfoques

Repiten que están "abandonados" por el gobierno central y en manos de autoridades regionales rotativas, poco preparadas y que reparten la plata con criterios electorales más que económicos. Cuentan historias de proyectos abandonados a medio camino, de falta de planificación y proponen medidas para salir de un escenario "plano". El anuncio, la semana pasada, del cierre de la planta de General Motors en la ciudad fue otro golpe más.

"Yo soy bien amigo de un asesor de las autoridades acá y él mismo me cuenta que plata hay, pero no saben cómo repartirla bien, la gente que la reparte no es muy profesional. ¿No ve?", nos comenta un taxista mientras cruzamos el centro de Arica. Mucha amistad, poca meritocracia.

Una hora después, los más grandes empresarios de la ciudad, reunidos por "El Mercurio", repiten de manera casi idéntica la misma frase: "Arica es una ciudad que ya no resiste estudio, es la ciudad de los estudios, todas las autoridades que pasan siguen haciendo estudios", critica el dueño de una cadena gastronómica.

Dicen sentirse "abandonados" y claramente el pesimismo marcó el encuentro, donde todos, salvo un ejecutivo portuario que llevaba tres años viviendo en Arica, decían confiar poco en que cambiaría el panorama. "Ya se te va a pasar el optimismo", le comentaron entre risas.

"Arica le importa demasiado poco, si es que le importa algo, al gobierno central", agrega un histórico dirigente de la zona.

"Yo soy DC desde el año 61, he participado en todos los gobiernos de la Concertación. Con Lagos íbamos avanzando, pero quiero decir que nadie en esta mesa se ha reunido con la Presidenta Bachelet, a menos que haya sido para algo muy privado", asegura el abogado Raúl Castro, un dirigente de larga data en el turismo.

"No es pesimismo sin razón, no se ve aquí lo mismo que el resto del país que progresa", agrega Lombardi. "Arica hace tiempo que está plana", acota uno de sus pares.

¿Qué está pasando en esta ciudad de menos de 200 mil habitantes, que en el pasado fue un motor de producción automotriz y un polo de comercio? La semana pasada una de las pocas grandes industrias que hay en la zona, la General Motors, anunció que cerraría definitivamente su planta, dejando sin trabajo a unas 900 personas, entre empleos directos e indirectos. Y eso no es poco en la tercera ciudad que más desempleo registra en el país (12,3%).

Los dardos apuntan al poco empuje y profesionalismo de las autoridades locales y al poco interés del gobierno central.

"Hay una crisis de liderazgo" en la ciudad, aseguran. A medida que entramos en la conversación queda en evidencia que las autoridades locales y los dirigentes empresariales están muy distanciados.

Estos últimos dicen no ser responsables de esta distancia y cuentan más bien que tienen recelo por una historia de políticas erráticas que no dejan infraestructura de largo plazo: "El Estado ha invertido grandes sumas, no hay que negarlo, pero con los cambios de gobierno van dejando proyectos abandonados", agrega un empresario agrícola.

"Los fondos regionales se han diseminado en mil cosas chicas, de manera más electoral que productiva", agrega el gestor de uno de los principales hoteles de la ciudad.

Hay una improvisación, aseguran, y recurren a un ejemplo "fresquito" para graficarlo: un DFL 15 -que entrega ciertos beneficios tributarios- caducó el 31 de diciembre. La autoridad se atrasó en mandar el proyecto al Congreso y lo hizo recién en noviembre, por lo que entonces no alcanzó a estar vigente en enero. Aún no se aprueba y, según los presentes, el impacto ha retrasado varios proyectos.

De hecho, nos piden que recorramos el centro de la ciudad para ver cuántos terrenos baldíos hay en las principales calles. Y efectivamente hay muchos, dedicados principalmente a estacionamientos. Pero también pudimos ver que la plaza central está refaccionada y que el acceso desde el aeropuerto a la ciudad es una carretera de primer nivel, que está recién inaugurada. Incluso más, el miércoles, día en que se reunieron los empresarios, se ponía en operaciones la manga del Aeropuerto Chacalluta.

"La gente que lleva la batuta es mala", dice un dirigente del comercio. Resienten la presencia de operadores políticos en cargos de gestión, los cuales no duran más de "un año y medio". "Nos llaman para explicarles cómo funciona todo de la A a la Z, cuando vamos llegando a la Z, los cambian".

"Tenemos infraestructura mediocre y básica", se ven proyectos que parecen evidentes que se han postergado mucho, como el borde costero. De hecho, entrando a Arica, con el morro de escenario natural, se ve una especie de cementerio de goletas que a algunos de la mesa les da "vergüenza".

Los hijos se van

"Yo tengo seis hijos y sólo uno quiso volver a Arica a trabajar después de sus estudios. Los otros no ven potencial, no ven desarrollo", cuenta Clemente Cerda, el gerente general de Ariztía en Arica.

Hay toda una generación, cuentan, que se va a estudiar a Santiago o Iquique y se quedan allá. "Los buenos se van", aseguran.

Incluso algunos llegan al extremo de decir que "Arica en algún punto perdió su masa crítica intelectual".

Algunos exigen un plan maestro para direccionar

"Arica es un problema de Estado, un trofeo de Estado, que tiene dos fronteras conflictivas", explica Pedro Beovic. Así justifican la necesidad de que el gobierno central defina para dónde va el desarrollo de la región.

¿Y dónde queda el empuje de los hombres de negocio? ¿Por qué no pueden ser ellos el motor del desarrollo?

Porque no son una ciudad como cualquiera, dicen. "Tenemos dos fronteras y no nos quieren en ninguna de ellas", agrega Lombardi. Otro de los presentes dice que "cada dos semanas Perú o Bolivia encuentran algo para hacer un problema".

Y sobre el último conflicto -la presentación de Perú ante La Haya por delimitación marítima con Chile- ponen cara de resignación y dicen que sí les afectará, pero que es un asunto más de la lista de conflictos bilaterales que han visto pasar delante de sus ojos.

"Queremos señales"

Dicen que sin caminos, sin embalses, sin grandes inversiones en obras públicas es imposible que se animen a dejar sus capitales en la región.

Y, sobre todo, señales que les permitan desarrollar ciertos nichos que se asoman. Como las semillas, que se producen de muy buena calidad incluso en el invierno. O subirse al carro de los biocombustibles, que toma fuerza.

Autocrítica

Los empresarios reunidos por "El Mercurio" reconocen que también hay un camino por recorrer en sus propias filas. Dicen que les falta unión como gremio, que hay que mejorar el diálogo con las autoridades y gestión para acceder a las oportunidades que se presentan desde el Estado.

"Necesitamos un gran líder", dicen. Y lamentan que sean los mismos dirigentes por décadas los encargados de representar a los empresarios.

Denuncian que aún están en "turismo de subsistencia" dedicado a la tercera edad: piden un museo de nivel internacional para las momias

Hay un clima excelente todo el año, buenas playas y descubrimientos arqueológicos que le harían competencia a Egipto, aseguran.

Pero dicen que es poco lo que se puede hacer, porque está lleno de moscas y el museo que acoge los restos de la civilización del Chinchorro deja bastante que desear al momento de ser un gancho para atraer a turistas extranjeros."Aquí tenemos demasiado turismo de tercera edad, con tarifas bajas, hay que apuntar a otra cosa", aseguran.

Y eso que están en vitrina para esos tan cotizados visitantes del hemisferio norte, ya que son un punto de paso de cruceros. El año pasado, fueron el cuarto destino de estos cruceros en nuestro país, después de Puerto Montt, Punta Arenas y Valparaíso. Matías Laso, gerente general del Terminal Puerto de Arica, precisa que la ciudad es hoy sólo una parada logística: "El día que encuentren otro más barato pararán en otra parte; pero si les ofrecemos algo interesante, podemos potenciar la parada".

Y estos son precisamente los turistas que más les interesan a los empresarios ariqueños, ya que aseguran que el "turismo de playa" no ha dejado muchos ingresos en la ciudad. La idea es atraer a los más pudientes y ser una escala más en el eje San Pedro de Atacama-Machu Picchu.

Para ellos, habría que mejorar el museo actual ubicado en Azapa: "Es asunto de convocar a un arquitecto internacional de primer nivel, con prestigio, y armar un recinto que potencie nuestras momias. La idea es ponerlo en la publicidad que mandamos a otros países, como gancho", dice el gerente de un hotel.

En Arica hacen escala X cruceros al año, pero sólo por necesidades logísticas. Los empresarios quieren potenciar la llegada de turistas de alto nivel.

Minería está en jaque por protecciones arqueológicas

Hay amplias zonas que son consideradas intocables porque pueden contener vestigios arqueológicos, lo que limita la exploración minera.

Otros muy amplios están ocupados por el Ejército, lo que además de la minería golpea a la agricultura.

Pero lo peor, dicen es que ni siquiera se aprovechan las momias y las cerámicas encontradas.

Uno de los presentes cuenta que vio en una oportunidad momias de gran valor apiladas en bolsas de basura y otro agrega que una vez que se encontró con vasijas antiguas en una excavación partió a la universidad local a entregarlas, pero se las rechazaron porque no tenían capacidad para almacenarlas.

Un empresario minero cuenta que las autoridades están "bastante perdidas" sobre la importancia de la minería en la región, de hecho, cita una consultoría que se encargó, recientemente, donde se enumeran productos mineros, los que ni siquiera hay en la zona.

Camino a Tacna: en Arica envidian su gran dinamismo y vida comercial

En Tacna aceptan pesos chilenos en todas partes, incluso para comprar un dulce en un quiosco. No hay amago de entregar una boleta en gran parte del comercio establecido. Hay largas galerías con piratería, todas las últimas películas de Hollywood disponibles y poleras Polo en todas las tallas, que son vecinas de las clásicas y coloridas artesanías peruanas.

Muchas librerías, con precios muy bajos y copias de calidad dudosa. Los best sellers están un poco atrasados, pero por $3.000 se puede comprar una novela que aquí en Chile superaría fácilmente los $10.000.

Son las cinco de la tarde del miércoles pasado y los bancos están abiertos de par en par, llenos de gente. Las calles están llenas de movimiento y gente con bolsas. Muchos de ellos chilenos. Los pasos fronterizos son relativamente expeditos y en promedio el viaje de Arica a Tacna no debería durar más de 1 hora y media.

"Si hasta para comprar los uniformes de los colegios chilenos vamos a Tacna", nos cuentan en Arica. Y lo comprobamos (ver foto). También hay poleras de todos los equipos de fútbol chileno por menos de $3.000.

Varios nos advierten que si se quiere comprar trago, se pueden encontrar las mismas marcas por la mitad del precio que en Arica. Y hasta para ir a comer bien a un restaurante van.

"Lo más grave a mi entender es que estamos en medio de dos zonas francas: Iquique es una ciudad bullante y Tacna por otro lado es una ciudad cada día con más habitantes", resume un empresario.

Una y otra vez apuntan a la frontera con una mezcla de admiración y molestia. Esto último principalmente porque dicen que la mano de obra peruana es barata, lo que los ayuda en sus negocios, pero que los trabajadores que cruzan la frontera vienen a laborar a Chile y después el fin de semana van a gastar a Perú.

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