Dólar Obs: $ 676,60 | 1,73% IPSA -0,98%
Fondos Mutuos
UF: 27.565,76
IPC: 0,00%
Ex Presidente Ricardo Lagos Escobar:

"Tenemos que reivindicar lo que hemos hecho. A ratos pensamos que podemos iniciar una refundación siempre, pero no es así"

sábado, 20 de enero de 2018

Camilo Carreño y Alfonso Peró
Política
El Mercurio

Según advierte el ex Mandatario, si la centroizquierda no logra unirse, "no me extrañaría que estuviéramos frente a un cambio que puede durar mucho tiempo más que un gobierno".



Ricardo Lagos Escobar abre la puerta de su oficina en la Fundación Democracia y Desarrollo y se sienta en la misma silla de siempre. Atrás, un cuadro de Gracia Barrios con una bandera chilena pintada con un estilo muy propio de la artista. Abajo tiene estampado el número 88, año del plebiscito que marcó el fin del régimen militar.

El ex Presidente de la República entre 2000 y 2006 mantiene ese tono de estadista que tanto criticaron en su propio sector cuando intentó infructuosamente participar en las primarias oficialistas. Y si bien luce relajado, sin corbata, de vez en cuando se sobresalta, gesticula y sube de tono cuando el tema consultado le provoca interés. Es el Lagos de siempre.

Sobre los desafíos que encara su sector, el ex Mandatario se niega a dejar en el olvido su aporte ya que ve una franca crisis en la centroizquierda.

-En 2012 usted escribió junto a otros autores el libro "Cien años de luces y sombras". En esos términos, ¿cuál es el contraste que dejó la elección presidencial?

-Las luces son básicamente dos, que están demostradas por la elección democrática que tuvimos, en donde el mundo quedó impactado que a la hora y media de cerradas las mesas ya estaba claro cuál era el resultado. El vencido fue a felicitar al vencedor, este es un asunto con la ciudadanía y asunto concluido. Pero más allá de aquello, una sensación de que tenemos una democracia estable.

-¿Y las sombras?

-Más que en plural, diría que la sombra es una ciudadanía que no confía en su dirigencia política, que tiene absoluta desconfianza de la alta dirigencia. Uno puede tener muchas explicaciones para esto, pero en donde la ciudadanía desconfía de que hay una diferencia entre representantes y representados. Esta no es una situación particular de Chile, es la situación de los sistemas democráticos en occidente. Y no sé cuáles van a ser las instituciones políticas que van a emerger como resultado de esto. La gente está más empoderada, la gente sabe más, conoce más, está más educada también. Este no es el Chile del 90, con 200 mil jóvenes universitarios. Este Chile tiene 1 millón doscientos mil universitarios.

-En relación al trasfondo de esa comparación, la candidatura presidencial del Frente Amplio (Beatriz Sánchez) publicó un documento donde señala: "El adversario no son los hipotéticos cuatro años de gobierno de Piñera, sino los últimos 30 años del modelo".

-Bueno, sin ánimo de polemizar con ningún sector, no es mi rol, creo que algunas personas confunden el modelo con la economía de mercado. Una cosa es el neoliberalismo conservador, que fue lo que se impuso en Chile con el régimen militar, y otra cosa son las medidas que se han adoptado que están muy lejos de aquello. Cuando usted establece el AUGE, ¿qué está estableciendo? Ahí no hay neoliberalismos. Si usted tiene un hospital, y si a usted le duele algo, va al hospital o al consultorio. Al ciudadano le importa que lo operen de apendicitis.

-¿Da lo mismo, entonces, si es concesionado o no?

-Bah, pero eso le vale... el ciudadano quiere que lo operen de apendicitis y lo operen bien en un hospital de calidad, y si él no puede pagar, que pague el Estado. Porque si una operación va a significar una catástrofe económica, entonces no me sirve este sistema de salud. Creo que esta es la forma para abordar este tipo de temas, más que una declaración.

-Usted impulsó una izquierda más "amistosa" con el libre mercado, con la idea de que los problemas públicos se pueden solucionar con el sector privado. ¿Cómo ve a ese sector actualmente?

-Tenemos que entender los cambios que se han producido en el mundo. Los cambios en el mundo hoy día, vuelvo a internet, pero más que internet al mundo digital, al mundo en donde crecientemente las profesiones de ayer y de hoy no van a ser las de mañana. El mundo de la robótica, ¿qué va a significar desde el punto de vista del trabajo? Y entonces, el largo recorrido de la vida laboral de un ser humano, en el siglo XX no va a tener nada que ver con el recorrido laboral de un ser humano en el siglo XXI. Y la socialdemocracia buscaba garantizar, a partir de la viabilidad manufacturera fabril industrial, a sus obreros un Estado de Bienestar.

-¿Cuál es ese Estado de Bienestar para esta nueva sociedad?

-Mire, el fin es el mismo. Los principios son similares, pero los instrumentos son los distintos. Primero hagamos una distinción entre el neoliberalismo rampante y conservador de la economía de mercado. El gran error de los socialdemócratas para la crisis del 2008 fue cuando alguien dijo "es que si tomo tales medidas, no las van a entender los mercados". Estuve tentado de escribirle y decirle a mi amigo: ¡no digas más eso! Tú estás para regular al mercado, tú estás para ordenar el mercado porque tú obedeces al ciudadano. Ahora, con la misma fuerza digo: tenemos que reivindicar lo que hemos hecho. A ratos pensamos que podemos iniciar una refundación siempre, pero no es así. Hubo muchos errores, ¿qué construcción humana no tiene errores?

-¿Es un error centrar la discusión en los planteamientos refundacionales?

-Algunos piensan que es la refundación, que hay que comenzar de nuevo y refundar. Y entonces surge el recuerdo de epopeyas que fueron bellas y hermosas, pero que corresponden a un mundo que ya no existe. Y entonces esta refundación que hay es un poco creer que la política comienza con cada nueva generación. Cada generación tiene su epopeya.

-¿Cuál fue la suya?

-Derrotar una dictadura. A ratos me inquieta que por no reivindicar lo que se hizo algunos crean que estamos aún en el siglo XX. No se dan cuenta de los cambios.

Los desafíos del próximo gobierno

-¿Cuáles son los tema ineludibles para el futuro gobierno de Piñera?

-Lo primero es abordar el tema de la desconfianza, porque a esa desconfianza de las tecnologías agreguémosle la segunda razón de la desconfianza: la relación entre dinero y política, y la corrupción y todo lo que conocemos. Quiero decir algo más fuerte: no me gusta cuando veo que alguien tiene inversiones en paraísos fiscales, porque los paraísos fiscales hoy día no son bien vistos por la comunidad internacional.

-¿Qué tipo de oposición debe seguir su sector?

- Hay que tener los oídos y los ojos abiertos para escuchar y mirar lo que se nos plantee, y sobre esa base pensar en lo que es mejor para Chile

-Desde el PC recibió duros cuestionamientos luego que se reuniera con el Presidente electo.

-Eso es no comprender en qué consiste la actividad política.

-¿Cómo su sector le disputará espacios de poder a la centroderecha tras la derrota presidencial?

-La derrota que ha tenido la centroizquierda ha sido muy fuerte producto de la división, no es nada nuevo. Me remito a lo que dije en su momento, cuando decliné la candidatura o la precandidatura que había. Me ofrecí pensando ser alguien que podía unir, pero si ni siquiera los míos propios piensan que sirvo para eso tengo que declinar. Lo lamento mucho. Tal vez los que sí han actuado no tenían el sentido de urgencia que yo creo que había que tener para mantener la unidad. Si no tenemos unidad, no me extrañaría que estuviéramos frente a un cambio que puede durar mucho tiempo más que un gobierno.

-Una frase famosa dice "júzgueme por los resultados". En ese sentido, ¿cómo juzgaría al gobierno de la Presidenta Bachelet?

- Creo que ha sido un gran esfuerzo por, como dije antes, abrir los grilletes de lo posible, y creo que en buena medida se consiguió. Hay una ciudadanía que está más abierta a determinados temas que antes no contaban. Quiero ser bien franco, a lo mejor ciertas cosas no se han implementado de la mejor manera, las reformas que quiere hacer la Presidenta de la República, pero que había que hacer esas reformas, ¡había que hacerlas!

-¿Usted cree que esta elección fue el fin de una generación en términos electorales?

-El fin de la generación lo da la ideología.

-¿Las ideas?

-Qué quiere que le diga. Vea usted lo que está pasando en Malasia con Mahathir. Creo que tiene 94 años y los partidos de oposición resolvieron que la solución para el futuro era volver a Mahathir (risas). Esas cosas no creo que tengan reglas así. Yo por lo menos les he dicho a mis hijos que cuando consideren que estoy hablando leseras me lo digan.

''La sombra es una ciudadanía que no confía en su dirigencia política, que tiene absoluta desconfianza de la alta dirigencia. Hay una diferencia entre representantes y
representados".

''Las luces son dos, que están demostradas por la elección democrática que tuvimos, en donde el mundo quedó impactado que a la hora y media de cerradas las mesas ya estaba claro cuál era el resultado. El vencido fue a felicitar al vencedor".

''Algunos piensan que es la refundación, que hay que comenzar de nuevo y refundar. Y entonces surge el recuerdo de epopeyas que fueron bellas y hermosas, pero
que corresponden a un mundo que ya no existe".

''Me ofrecí (para ser candidato) pensando ser alguien que podía unir, pero si ni siquiera los míos propios piensan que sirvo para eso tengo que declinar. Lo lamento mucho. Tal vez los que sí han actuado no tenían el sentido de urgencia que yo creo que había que tener para mantener la unidad".

 Imprimir Noticia  Enviar Noticia