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El técnico que devolvió a Unión La Calera a Primera:

Los estigmas de Víctor Rivero

martes, 02 de enero de 2018

Claudio Herrera
Deportes
El Mercurio

Sortear el cartel de técnico de la B, limpiar la sombra de Jadue en el club "cementero", superar la desventaja de no haber sido crack como jugador y comprobar que un DT joven puede tener éxito son barreras que el porteño se propuso derribar. "El proyecto va desde evitar caer a Tercera hasta jugar una copa internacional", asegura. Un estratega formado a pulso: "Cuando jugaba, sabía más del rival que muchos de mis entrenadores", ilustra.



La campaña que protagonizó Unión La Calera al mando de Víctor Rivero tiene una trama épica, porque empezó el Transición de la Primera B colista en el promedio. Pero colista en serio, con un pie en Segunda. "Empezamos 10 puntos debajo de Iberia y en la segunda fecha estábamos a 12. Nuestro cálculo era obtener 30 puntos para no bajar, lo que suponía un rendimiento del 65 a un 70%, ganar los ocho partidos de local y rescatar en cuatro afuera, y además, no perder con los rivales directos: Iberia, Valdivia, Ñublense y Puerto Montt. Y otra cosa, que todos ellos no sumaran más de 15 unidades en el torneo y como puntuaron más, nosotros tuvimos que hacer 34", explica el coach de 37 años, que acumuló fama en el Ascenso tras subir a San Luis y a los cementeros.

La historia comenzó en Valparaíso. A los 9 años, portando guantes de arquero, enfiló "lleno de miedos" a probar suerte a Wanderers. "Me recibió Juan Olivares, un maestro", dice. Se formó en el club caturro, pero nunca asomó por Primera. Emigró a San Luis y conoció la tierra de la Tercera División. Recién en el 2004 se estrenó en el profesionalismo, con el polerón de La Calera. Pero el fanatismo por el fútbol siempre iba por sobre lo que la realidad le deparaba. "Cuando era jugador seguía mucho a los rivales, veía todo, vivía fútbol, incluso muchas veces sabía más de los rivales que mis entrenadores. No pasaba por encima de la autoridad del DT, pero trataba de ayudar en detalles, por dónde se podía dañar, las pelotas detenidas".

Los siguientes pasos estaban cantados. En el 2005 realizó el curso de preparador de arqueros y el 2007 empezó a estudiar para técnico en el INAF. Antes pasó por las aulas de la Universidad de Playa Ancha, cursando Tecnología en Deportes. "En el 2010, cuando sube Calera, no tenía cupo en el plantel y Emiliano Astorga me invita a ser parte del cuerpo técnico. Y como tenía la espina de competir en Primera, me di cuenta de que lo podía hacer dirigiendo, y sin dar la vuelta larga", recuerda.

Rivero dice que Benjamín Valenzuela, docente del INAF, le abrió la cabeza con un formato para entrenar "realidades del juego". Valora los equipos de Mario Salas y Diego Simeone, entre otros.

-¿El DT que no fue crack necesita más conocimiento para validarse?

"Por supuesto, me juega en contra no haber sido de élite, no jugué en Primera, además soy joven. El jugador busca respuestas en el técnico y uno tiene que tener soluciones para todo, incluso para dirigidos que son mayores que yo".

-¿Marca jerarquías o su trato es horizontal?

"Me puede jugar en contra la vivencia, pero la suplo con la cercanía que me da la edad. Puedo abordar temas que van más allá del fútbol, cosas de la vida diaria, de tecnología, porque hoy se trata con jugadores que tienen otros gustos. Mantengo cercanía, pero cuando hay que marcar la diferencia del cargo se hace".

-¿Teme que se le encasille como entrenador de la B?

"Claro, y por eso ahora decido dar el paso a Primera, pese a que pude ir a Cobreloa, pero en La Calera me siento cómodo, tenemos una base y el equipo juega como me gusta. Siento que estoy preparado para dar el salto, fui ayudante tres años en Primera (en La Calera y Palestino). Este cuerpo técnico tiene las armas, no tenemos miedo. Hay varios estigmas: no haber dirigido en Primera, a los DT jóvenes no les ha dido bien, pero vamos a poner todo".

-¿Pesa la sombra de Sergio Jadue en el club?

"Se nota en muchas cosas, pero este equipo logró limpiar esa imagen, rompimos el estigma de ser el equipo de Jadue. No nos quedamos en lo hecho, lo primero era salvar la categoría del equipo, luego ganar la semi (ante San Marcos) y después la Promoción (a Wanderers), pero esto no está finalizado. Queremos ser competitivos en la A, y eso nos debe llevar a mantener la categoría y clasificar a una copa internacional".

-Hasta ahora, salvo el capítulo en Rangers, a usted siempre le fue bien, ¿es fácil marearse en la victoria?

"Hay que tener equilibrio, porque después las caídas duelen más. Y es uno de los pocos miedos que tengo: acostumbrarme a ganar, porque las derrotas duelen mucho. No olvido que éramos un equipo que estaba al borde de la quiebra y ahora pasamos a un torneo más difícil, los sacrificios han sido grandes y no nos vamos a relajar".

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