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Fuertes variaciones en los hábitos de consumo de los chilenos detectó la firma de estudios Nielsen tras la entrada en vigencia de la llamada ley de etiquetado de alimentos. Mediante un análisis elaborado sobre la base de 31 categorías de alimentos, que se desarrolló entre julio de 2015 y junio de 2017, se descubrió que los alimentos sin sello, después de entrar en régimen la normativa, representaron un 60% del valor de la canasta y su precio creció, en promedio, 8,8%. El restante 40% lo constituyeron los productos con sellos, que aumentaron su precio en 2,3% durante el período en estudio. Asimismo, el análisis reveló que los alimentos con solo un 'disco pare' concentraron un 54% del valor de todos los productos con sello e incrementaron su precio en 3,7%. A contar del 11 de junio del próximo año entrará en vigencia el reglamento que regula esta ley. La normativa dispone que toda publicidad en medios de comunicación masiva y en la vía pública que se realice de los alimentos que tienen uno o más sellos 'alto en' sea acompañada por un mensaje que señale la frase "prefiera alimentos con menos sellos de advertencia". Sin embargo, ¿son realmente más sanos aquellos alimentos que no presentan sellos? Un estudio elaborado con información de compañías del sector de los alimentos reveló ciertas deficiencias de la ley (ver infografía). Por ejemplo, una barra de cereal con sello 'alto en azúcar' cuenta con un 7% del valor diario recomendado de azúcar según el sistema GDA (tiene 6,4 gramos de azúcar). En tanto, un yogur con fruta, que es libre de sellos, tiene un 30% del valor diario recomendado de azúcar (cuenta con 27,4 gramos de azúcar). Así, por ejemplo, se requerirían 14,1 barritas de cereal para completar el 100% del valor diario recomendado de azúcar según el sistema de la Guía Diaria de Alimentos (GDA), en circunstancias que se necesitarían 3,3 yogures con fruta para alcanzar el 100% del valor diario recomendado por este instrumento. Una situación similar al caso anterior se produce al comparar una barra de chocolate de 24 gramos y 12,6 gramos de azúcar (con sello 'alto en') con un postre de sémola con leche de 135 gramos y 30 gramos de azúcar (sin sello). Otra situación parecida se da al contrastar un cuarto de barra de chocolate con 70% de cacao de 25 gramos y 7,3 gramos de azúcar (con sello 'alto en') con una botella de bebida reducida en azúcar de 591 ml y 28,3 gramos de azúcar (sin sello). Rechazo del gremio En la industria de los alimentos reclaman que el principal inconveniente radica en que la normativa considera una porción de 100 gramos como medida, en circunstancias que se debería considerar la porción real de consumo del alimento. El presidente de AB Chile, Rodrigo Álvarez, sostuvo que "establecer límites según la porción permite a los consumidores saber qué están comiendo efectivamente". El líder gremial aseguró que "las inconsistencias más relevantes se evidencian en los absurdos que se generan y que terminan quitándoles credibilidad a los sellos a ojos de los consumidores". Así, ejemplificó que "cuando una barra de cereales lleva 'discos pare', pero una sopaipilla frita no lo hace, uno se da cuenta de que hay algo que no está bien". Afirmó que los nuevos límites, que entrarán en vigencia en 2018, son más restrictivos y aseguró que habrá un alza importante en sellos, sobre todo en categorías que fueron reformuladas para cumplir con las exigencias actuales. El gerente general de Carozzi, Sebastián García, afirmó que "el reglamento de esta ley desinforma. La razón principal es que establece límites sobre la base de 100 gramos o 100 ml y no sobre porciones reales de consumo. Esto induce al consumidor a un error". Agregó que "el reglamento de publicidad solo agudizará este problema, pues terminará de instalar la falsa sensación de que todos los alimentos sin sellos son necesariamente más saludables, lo que no corresponde a la realidad. No siempre tener menos sellos es mejor". En tanto, el gerente general de Arcor Dos en Uno, José Miguel Lecumberri, sostuvo que "la mayoría de nuestros productos vienen en porciones individuales, pero al ser el parámetro sobre la base de 100 gramos, la gente no entiende que tiene que comerse varias unidades de dicho producto para ser 'alto en' y asume que, independientemente de la cantidad, si un producto tiene sello 'alto en', entonces es dañino para la salud". La directora de Nutrición y Dietética de la U. del Desarrollo, Rinat Ratner, expresó que la norma es perfectible y que sería adecuado plantear la posibilidad de tener una etiqueta verde para que la población sepa que un alimento específico sí es saludable. La académica de Nutrición y Dietética de la U. de Valparaíso Ximena Palma dijo que el problema de la normativa "se produce cuando un alimento está cerca del límite de los 100 gramos y la porción de consumo es sobre esa cantidad, como bebidas o jugos. Y al sobrepasar esos límites se convierte automáticamente en un riesgo para la salud. Ahí podría verse una inconsistencia". ''Se da un sello a una gran variedad de productos, pero con características distintas y patrones de consumo diferentes". JORGE MCKAY DUEÑO CHOCOLATES LA FÊTE ''La norma tiene un fin loable, que es reducir el sobrepeso, pero no entrega enseñanza al comprador". FRANCO BOZZO GTE. GRAL. CHOCOLATES BOZZO ''Hay un vacío en la regulación de alimentos con 80% de porcentaje de agua y son clasificados como sólidos". RINAT RATNER NUTRICIÓN Y DIETÉTICA UDD ''En alimentos sólidos (g) los límites son más permisivos respecto de los líquidos (ml). XIMENA PALMA NUTRICIÓN Y DIETÉTICA U.V.