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Este domingo, Palestino y Santiago Wanderers jugarán una auténtica final. Ambos equipos pelean palmo a palmo, junto a Curicó, por asegurar un cupo en Primera y no jugar la Promoción frente a Unión La Calera. Los "árabes" tienen ventaja, pues les basta con un empate para evitar todo peligro y, además, serán locales en La Cisterna, tras la autorización de la intendencia. El encuentro se disputará ante dos mil espectadores y la hinchada visitante solo tendrá 150 entradas disponibles. "Dos mil personas es el público que normalmente viene a La Cisterna, así que estamos acostumbrados. No pensamos que la gente sea una condicionante para decidir la cancha, siendo que lo deportivo debe primar", aseguró Roberto Kettlun, directivo del elenco palestinista. El DT Germán Cavalieri coincidió: "Jugar en La Cisterna es lo que corresponde. Si nos sacaban en este partido, era una ventaja para la visita, lo que sería una injusticia". El argentino también se refirió al estado anímico del equipo luego de la derrota por 4-1 ante Universidad Católica, el lunes pasado. "Estamos bien, confiados en que podemos obtener un resultado favorable y mantenernos en Primera", dijo el ex ayudante de Pablo Guede. Contra la ansiedad En Santiago Wanderers saben que necesitan ganar para mantenerse en la categoría y no depender del resultado de Curicó Unido, que recibe a O'Higgins. Por eso, el entrenador Nicolás Córdova ayer realizó un fuerte trabajo con el plantel, asesorado por un psicólogo deportivo, para disminuir la ansiedad y el nerviosismo existentes. En Valparaíso no quieren repetir los errores del último partido ante Temuco, cuando el equipo se vino abajo luego de desperdiciar un penal. "Después del penal cometimos errores muy groseros y casi terminamos perdiendo", reconoció el zaguero Ezequiel Luna, quien de todos modos se mostró optimista: "Sabemos que este partido es muy importante para la historia del club, pero si jugamos como lo hicimos contra Antofagasta o en la final contra la U, vamos a conseguir la victoria".