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Las mujeres rompen el silencio y denuncian la "violencia obstétrica"

jueves, 23 de noviembre de 2017

JANINA MARCANO FERMÍN
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

Apurar el parto o la práctica de cesáreas sin necesidad son conductas que se consideran como una forma de violencia de género. Activistas en Chile están luchando por tramitar un proyecto de ley que penalice estas prácticas, aunque la presidenta nacional del Colegio de Matronas y Matrones de Chile niega que exista este tipo de maltrato en el país.



El 29 de febrero de 2016, Jenny Cabezas, de 32 años, estaba en labores de parto en un hospital del sector oriente de Santiago. "Cuando se dieron cuenta de que mi guagua no salía, un técnico se montó sobre mí y me empujó hacia abajo (el vientre) con sus dos brazos". Posterior a la maniobra, que en medicina se denomina Kristeller y se utiliza para hacer salir al niño más rápido, Jenny cuenta que su hija nació con la clavícula fracturada y no tuvo movilidad en su brazo derecho durante los siguientes tres meses.

Situaciones como esas están siendo enmarcadas dentro de un concepto llamado violencia obstétrica, término que toma fuerza en el mundo y que en Chile tiene a varias organizaciones trabajando para impulsarlo.

En 2014, se creó el Observatorio de Violencia Obstétrica de la Universidad de Santiago, Usach, organismo que la define como "la apropiación del cuerpo de la mujer durante el parto por parte del cuerpo médico". "Significa que ella no decide, no se le hacen consultas sobre cómo desea vivir un proceso que es natural", dice Gonzalo Leiva, director del observatorio, quien añade que durante 2016 recibió al menos cien denuncias. Las más comunes tienen que ver con malos tratos, colocación de medicamentos que no se requieren y aceleración innecesaria del proceso de parto.

"Y quizás ese número no sea tan representativo y haya más casos, porque nuestras estadísticas son internas. Actualmente, no existen canales específicos para este tipo de denuncias y las quejas se hacen a través de las oficinas de informaciones, reclamos y sugerencias, OIRS".

La voz de las mujeres

Las manifestaciones empezaron hace un par de años con grupos de Facebook como Parir-NOS Chile e Historias de Violencia Obstétrica Chile, que juntos suman más de 11 mil seguidores. Colectivos como estos organizaron una marcha para mañana en Plaza Italia, con la que buscan exigir una ley de parto humanizado. En esa misma línea, la Coordinadora de Derechos del Nacimiento de Chile abrió una petición online a la ministra de Salud, Carmen Castillo, para tramitar un proyecto de ley sobre el tema. Hasta ayer, la solicitud sumaba 21.700 firmas. Libertad para comer y movilizarse durante el parto, evitar cesáreas innecesarias y corte tardío de cordón umbilical son algunos de los puntos que piden regular.

"En Chile no existe violencia obstétrica", opina la presidenta nacional del Colegio de Matronas y Matrones de Chile, Anita Román. "Probablemente pasaba hace 30 años, pero es algo en lo que hemos avanzado". Sobre la posibilidad de una ley, es enfática: "Eso es populismo y demagogia. Estos grupos buscan influenciar respecto de algo que ya no pasa en el país".

Para el ginecoobstetra Pablo Lavín, médico tratante del Hospital Barros Luco Trudeau y profesor de la Facultad de Medicina Sur de la U. de Chile, la solución estará en ponerse de acuerdo. "Habrá que conversar y llegar a un acuerdo sobre las aspiraciones que tienen las mujeres sobre su parto", dice el médico, quien opina que los casos de violencia podrían ser aislados. Sin embargo, admite que actualmente no se les pregunta a las parturientas sobre sus preferencias, pues, "se aplican normas establecidas y uno trata de marcarse dentro de un itinerario".

Experiencia vecina

En Argentina, donde hace más de 10 años ya existían grupos activistas en redes sociales, el movimiento está un poco más avanzado. Es lo que cuenta Verónica Marcote, puericultora argentina y autora del libro "Nosotras parimos, guía para un parto respetado", que acaba de llegar al país este mes, donde entrega consejos sobre cómo evitar ser víctima de violencia obstétrica.

"Creo que el empoderamiento que están viviendo las mujeres se ha desplazado también a otras áreas. El cambio es paulatino, pero finalmente nos estamos empezando a cuestionar cómo son las cosas en distintos ámbitos de la vida".

''En el país, 90% de los nacimientos son intervenidos. Se les rompen las membranas para apurar el parto y nadie hace nada al respecto". GONZALO LEIVA, DIRECTOR DEL OBSERVATORIO CHILENO DE VIOLENCIA OBSTÉTRICA

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