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Ladrillos de ceniza reciclada de Reuse son hasta cuatro veces más resistentes que uno de arcilla

lunes, 20 de noviembre de 2017


Economía y Negocios
El Mercurio




Hace casi una década que el ingeniero mecánico Mauricio Svriz comenzó un proyecto minero, en las cercanías de Petorca. Su emprendimiento, eso sí, coincidió con la crisis subprime y sus consecuencias, que se hicieron sentir también en Chile, terminaron por liquidar la empresa.

Pese a su malograda experiencia, fue de ese emprendimiento de donde Svriz sacaría su próxima idea. Recuerda que mientras laboraba en la mina conoció a un empresario chino, que había trabajado en una planta que elaboraba ladrillos a base de cenizas de centrales termoeléctricas. Así, sin mucho que perder, decidió partir al gigante asiático para trabajar en una fábrica y conocer en profundidad la idea. "Mi plan original era irme a China, replicar el modelo, venirme a Chile e implementarlo", recuerda el emprendedor.

El problema, sin embargo, surgió cuando se dio cuenta de que, dadas las características de fabricación de los ladrillos chinos, era imposible comercializarlos bajo las normas de construcción chilenas. "Me puse a investigar un poco y entendí que había condiciones en la ceniza que no permitían elaborar materiales de alta calidad", recuerda Svriz, quien tras un trabajo de cuatro años encontró la solución: diseñaron un sistema de purificación de cenizas para sacarle el carbón no quemado, el mayor responsable de bajar su calidad.

Tras invertir cerca de $2 mil millones entre fondos de Corfo, de Engie -quien los patrocina-, además de los propios, y luego de pasar una temporada en Siberia, donde se asoció con una universidad rusa, Svriz mandó a construir su planta piloto para 17 mil unidades a China. Así nació Reuse, la compañía que hoy dirige y que se encuentra en pleno crecimiento. "Los ladrillos tienen casi 70% de ceniza, con otros aditivos. Para su elaboración hay una reacción química y después un proceso de prensado. Logramos tan buena mezcla química que, a diferencia de lo que ocurre en todo el mundo -donde se hornea el ladrillo-, nosotros descubrimos que no era necesario y solo tenemos un invernadero", explica Svriz, quien asegura que gracias a eso se reducen los costos , además de evitar generar contaminación de CO {+2} .

Actualmente, la compañía acaba de instalar una nueva planta en Mejillones, con capacidad para 300 mil unidades, y se encuentra a la espera de que la autoridad apruebe la utilización de sus ladrillos para la construcción. Mientras tanto, cuenta Svriz, han apostado también por la elaboración de adoquines, los que no necesitan una regulación especial para ser comercializados. "Nuestros productos son mucho más baratos que el ladrillo o adoquín tradicional, casi la mitad del precio. Y en términos de calidad, uno de nuestros ladrillos resiste cuatro veces lo que uno de arcilla", apunta el emprendedor.

Con un modelo de negocios en el que es vital estar cerca de una termoeléctrica para utilizar sus cenizas, Svriz cuenta que su foco no está hoy en centrarse en la venta de productos, sino que en la comercialización del proceso. "Estamos estudiando cómo vamos a patentar el proceso, porque es muy difícil patentar el producto, pues tienes que explicar muy bien la mezcla y porque, además, el ladrillo de ceniza ya existe en el mundo", explica.

Por lo pronto, la compañía ya ha probado su tecnología con las cenizas de todas las centrales termoeléctricas del país -incluso con las del volcán Calbuco- y, actualmente, está en conversaciones con Colombia y Ecuador para desarrollar proyectos.

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