Fondos Mutuos
David Aparicio descubrió su pasión por enseñar a los 18 años, en medio de los entrenamientos del Servicio Militar. "Mis compañeros eran todos de campo, donde la expectativa de vida era hacer el servicio como una oportunidad de trabajo en el futuro. Y en ese contexto pude realmente convencerme de que quería ser profesor: empecé a enseñarles ciencias naturales y matemáticas". Ayudar a otros a ampliar sus opciones de futuro terminó por convencer a David de estudiar Pedagogía, carrera que hoy ejerce como profesor de Física en el Liceo N° 1 de niñas Javiera Carrera, en Santiago. "La Física es una asignatura muy compleja de entender, porque se miden variables -como la velocidad, la fuerza o la aceleración- que no podemos ver. Pero lo que sí podemos ver son sus efectos, así que mi objetivo principal para que exista un aprendizaje significativo es que mis alumnos puedan vivenciar la asignatura con experiencias de la vida cotidiana", plantea el profesor. En sus clases las alumnas no solo se concentran en copiar la materia. "Por ejemplo, si enseño la caída de los cuerpos, primero parto por contextualizar históricamente el tema. Luego trato de que las alumnas se esfuercen en pensar como pensaba Galileo, para poder formular hipótesis de las experiencias a realizar. Después de todo ese proceso, es común que expongan sus conclusiones a sus pares. Muchas veces después de eso enseño la parte dura; el modelo matemático que las sustenta". La dedicación de este profesor le valió ser distinguido con el premio edUCiencias 2017, reconocimiento que entrega la Universidad Católica en conjunto con AES Gener y "El Mercurio". Cada dos años, la iniciativa destaca el ejemplo de los buenos maestros de Física (Premio Michael Faraday) y de Química (Premio Ignacio Domeyko). No cantan... pero enseñan Este último reconocimiento fue para Gloria Menares, del Colegio Fernández León de San Antonio, el mismo donde hace 22 años implementó la Feria Científica que continúa hasta el día de hoy. "Contextualizo muchos aspectos de las ciencias con eventos de la vida diaria para abordarlos en actividades. Por ejemplo, les solicito materiales de uso común o de la naturaleza, como pétalos de flores para elaborar baterías de indicadores o estudiar ácido-base. O puede que veamos la efervescencia de un antiácido para estudiar cinética química", explica la profesora. Aunque hoy destaca en el rubro, cuando por primera vez anunció que pensaba dedicarse a hacer clases, muchos le dijeron a Gloria que lo pensara dos veces. "Mis amigos y familiares no estaban de acuerdo que ingresara a Pedagogía por su desvalorización cultural y monetaria en esa época. Me sugirieron que estudiara enfermería o tecnología médica como mis hermanos, pero eso no fue posible, porque no me proyectaba en esas disciplinas; no eran lo mío. Es como la música, me encanta y voy a recitales como el de U2... ¡pero no canto!". Los dos profesores galardonados coinciden en que parte importante de ejercer bien su labor consiste en vincularse y conocer bien a sus estudiantes. En este sentido, Gloria implementó un sistema en el que en cada clase se van anotando los intereses que sus alumnos tienen en distintas materias. También concuerdan en la necesidad de estar constantemente capacitándose (ver recuadro) y en la importancia de motivar a sus estudiantes a participar en ferias científicas a nivel regional y nacional. "Hay que mostrarles y brindar las herramientas necesarias para que confíen en sí mismos y así entiendan lo que son capaces de hacer. Que lo que se propongan lo pueden conseguir", explica Aparicio. Hasta ahora, la fórmula les ha funcionado bien: para postular y finalmente recibir el premio de un millón y medio de pesos que se entrega a los ganadores de edUCiencias se requieren cartas de ex alumnos que los apoyen. "Ella nos anima a tener grandes sueños y expectativas. Sus clases eran esperadas cada semana, porque era un momento de aprendizaje, pero también de trabajo en equipo", comenta Margarita Gutiérrez sobre su profesora Gloria Menares.