Fondos Mutuos
En la historia moderna de las ideas morales Hobbes instala una idea que puede ser considerada como uno de los puntos de partida de la vasta reflexión sobre la moral que se desarrolla modernamente en el mundo anglosajón, y de modo especial en Escocia. En ese escenario surge la Economía como ciencia. Y se forja el liberalismo y el sistema capitalista. Hobbes habló de "egoísmo". En su condición natural "el hombre es un lobo para el hombre". Un pacto social establece la soberanía absoluta de un poder superior -el Estado- al que Hobbes da el nombre de un monstruo marino descrito en el libro de Job con caracteres demoníacos: Leviatán. Hasta hoy, en las ideologías dominantes, egoísmo individual y Estado mantienen relaciones conflictivas. La figura que caracterizaría al siglo XVII es la razón. Se habla del racionalismo, del "siglo del genio" (Whitehead): no en vano ahí están Descartes y Newton, Leibniz y Pascal, Velásquez y Rembrandt. El nuevo siglo, el XVIII, es el de la Ilustración en pleno. Ahora, en el campo de las ideas morales, el dominio va a ser ejercido por una nueva figura: el sentimiento. Basta nombrar a Rousseau y a Adam Smith para advertirlo. El sentimiento -asociado a la pasión y a la emoción- no había merecido mayor respeto en la filosofía ni en la psicología. Entre las llamadas "facultades del alma", venía a ser la hermana menor de las dos mayores: la inteligencia y la voluntad. Las pasiones y sentimientos quedaban entregadas, más bien, a las disciplinas de las artes. El sentimiento es una figura dominante pero con significaciones que pueden considerarse esencialmente diferentes, aunque con un estilo indudablemente común. No es lo mismo lo que dijera Pascal -les raisons du coeur- de lo que dijo Hutcheson, el maestro de Adam Smith, o Hume su gran amigo. No es lo mismo lo que dijo Adam Smith en el primero de sus dos grandes libros, Teoría de los Sentimientos Morales. Leonidas Montes, luego de estudiar en Chile ingeniería, ciencia política y filosofía, se doctora en Cambridge con una tesis sobre Smith, que da lugar a un libro publicado en inglés en el año 2004, muy bien recibido en el medio anglosajón y que ahora se publica en español por la editorial Tecnos de Madrid: "Adam Smith en Contexto: Una revaluación crítica de algunos aspectos centrales de su pensamiento". En este libro Montes recorre con notable dominio todo el anchísimo campo de lo escrito alrededor de Smith centrado en todo momento en una personal tesis que, a mi entender, tiene gran vigencia contemporánea. La Escuela Histórica Alemana se planteó el Das Smith Problem. Se cuestionó la relación de la teoría de los sentimientos morales con lo que vendrá a decir Smith en el segundo y más influyente de sus libros An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations. ¿Hasta qué punto los sentimientos morales valen en el campo de la economía, en el liberalismo, en el mercado del capitalismo y la "mano invisible" que lo regularía? Esas críticas de los alemanes fueron, primero, descalificadas despectivamente como un seudo problema producto de la ignorancia (en la disputa hay un tácito sesgo político). Leonidas Montes, en el libro que entramos a comentar, adopta en este punto una posición equitativa. Simplificando las cosas: lo que está en juego en ese Problem de los alemanes es la relación entre la moral y la economía. Creo que el núcleo del asunto cabe descubrirlo en la noción de "sentimiento moral"; y específicamente, en lo que Smith entiende por "simpatía". Smith se incorpora a la Universidad de Glasgow como profesor en la cátedra de Lógica pero pronto se convierte en profesor de Filosofía Moral y diseña el contenido de su cátedra en cuatro grandes secciones que forman la Teología primero, luego la Ética, y el Derecho, y, finalmente, la Economía. Das Problem alemán ya estaba acogido en la visión de Smith. En esta época escribe la Teoría de los Sentimientos Morales. ¿Perdió el rumbo Smith cuando de unos sentimientos morales pasa a escribir sobre la Riqueza de las Naciones? Esto sospecharon los hombres de la Escuela Histórica Alemana. Leonidas Montes muestra que no es así. Por lo contrario: que en su pensamiento adquiere un nuevo y original relieve. Leonidas Montes defiende con vigor el trasfondo espiritual y ético de lo que será la ciencia económica que Smith fundara. Da peso a la influencia que pudo recibir del estoicismo, reconocida por el propio Smith, o de Cicerón y su célebre decoro como antecedente de la simpatía. Montes, naturalmente, quiere proyectar el pensamiento de Smith más allá de su propio tiempo y se inclina hacia Kant como ha sido hecho últimamente por estudiosos que él comenta. Creo que este es un punto válido aunque no me convence. Smith nació un año antes que Kant (1723 y 1724). Ambos son pensadores de primera línea en la Ilustración. Pienso más bien en Aristóteles a quien Montes da también una buena acogida. No digo que haya tenido una especial influencia en Smith, que por cierto no lo ignora, como sí cabe decirlo de los estoicos, ni menos que lo haya anticipado, pero sí que puede descubrirse entre ambos pensadores algo así como una secreta concordancia de muy rica significación. Permítaseme, para celebrar este brillante libro de Leonidas Montes, detenerme un poco en Aristóteles. Sospecho que Smith puede estar más cerca de Aristóteles que de su maestro Hutcheson o de su amigo Hume. Obsérvese el título del gran libro de economía de Smith: Una Investigación sobre la Naturaleza y la Causa de la Riqueza de las Naciones. Tómese nota de esas dos palabras: naturaleza y causa. Naturaleza corresponde a lo que fuera llamado ousia por los griegos, essentia en el latín, forma, en Platón y sustancia en Aristóteles. Se habla así de lo que puede considerarse como lo que algo es en sí mismo. Causa, a su vez, es el rasgo del saber científico en la gnoseología de Aristóteles. En esas dos palabras del título que da Smith a su libro hay algo sugestivo: sustancia y causa son, es cosa sabida, los dos conceptos capitales de la metafísica aristotélica. David Hume, quien fuera un admirado amigo de Smith a quien elogió con gran respeto, tuvo como empeño esencial de su filosofía demoler los conceptos de sustancia y causa. Smith, desde luego, no le acompañaba. Él iba por otro camino. Dos ideas capitales de la ética aristotélica mésotes y phrónesishan sido traducidas al español por término medio y prudencia, respectivamente. Ambas traducciones hoy resultan bastante miopes. Parecen reducir la ética de Aristóteles a los términos de una prudente mediocridad, es decir, a algo que iría más allá de un idealismo burgués. Cuando Aristóteles habla de mésotes, habla de un campo amplio y movedizo cuyos límites están trazados por dos extremos que no son virtudes, sino vicios. Entre la insolente bravura y la cobardía, dos extremos viciosos, emerge la virtud de ser valiente en un punto que es preciso determinar en la acción misma, por así decir, mediante el ejercicio de las virtudes. ¿Cómo se logra ese ajuste correcto de la acción virtuosa? El campo donde opera es un plano horizontal; sencillamente el plano de la realidad, donde sucede lo ordinario, las circunstancias y contingencias de la vida. Este puede fácilmente autodestruirse, como ocurre a las víctimas del vicio. En ese plano se desarrolla la dinámica de la acción humana en busca del medio apropiado a cada caso. ¿Cómo se determina este medio? El más grave error es creer que se trata de un problema aritmético como el que se resuelve diciendo que 5 es el medio entre 1 y 10. Esta no es una cuestión numérica. El medio moral no puede determinarse sino en función de un fin a la vista, tal como los antiguos navegantes tenían que mirar a las estrellas para surcar el océano. La virtud aristotélica de la phrónesis preside a las virtudes morales. El self-command de Smith cumple esa misión. La otra virtud decisiva según Smith, propriety alude a algo apropiado de un modo natural. En inglés phrónesisha sido traducida por "razón práctica". Esta nada tiene que ver con Kant, a pesar de las apariencias. La phrónesis aristotélica es un rayo de luz trenzado por la inteligencia y la voluntad que guía la acción humana en las situaciones concretas que debe vivir: una realidad empírica poblada de contingencias en donde no rigen fórmulas numéricas y el camino se descubre y se hace. Aristóteles dijo "Esto es el hombre". Aquí no hay imperativos categóricos ni sujetos trascendentales. La noción de sentimiento y, en particular, de simpatía, en Smith, tienen un carácter de objetividad, de realidad de "principio de la naturaleza" (una frase que está en la primera línea del libro de Smith) que resuena en la virtud de propriety y de self-command, que puede ser una buena traducción de phrónesis. Concebir la estructura fundamental de la ética como un sentimiento de simpatía entre los hombres no está lejos de las palabras de Jesús como el primero de los mandamientos. Ni egoísmo, ni razón pura: simpatía. Encuentro vivo entre los hombres en busca de un bien común.