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Irving Penn

El pintor de la fotografía

martes, 14 de noviembre de 2017

Por Sergio Caro
Crónica
El Mercurio

Conocido principalmente por su trabajo en moda y en la revista Vogue, se convirtió en uno de los fotógrafos más influyentes del siglo XX. En París se realiza una gran retrospectiva de su obra para conmemorar los cien años de su nacimiento.



Con su uso del blanco y negro y modelos en poses teatrales, redefinió los cánones de la fotografía de moda y publicitaria. Pero más allá de su faceta más célebre, cuando Irving Penn (1917-2009) tomaba una cámara era capaz de captar la belleza que podía haber incluso en una colilla de cigarrillo botada en la calle, ya que afirmaba que incluso al sacarle una foto a un pastel era posible hacer algo artístico. Sus retratos a personalidades de la cultura del siglo XX se convirtieron en parte del imaginario colectivo y hoy están presentes en la exposición de más de 200 piezas que, hasta fines de enero próximo, tiene lugar en el museo Grand Palais de París. Durante el primer semestre, esta misma colección de The Irving Penn Foundation se exhibió en el Museo de Arte Metropolitano (Met) de Nueva York.

La exposición coincide con el centenario del nacimiento del fotógrafo, ocurrido en junio de 1917 en Plainfield, Nueva Jersey. Descendiente de rusos-judíos que habían llegado a Estados Unidos escapando de la persecución en Europa, Irving era el hijo mayor del matrimonio formado por el relojero Harry Penn -quien cambió su nombre original, Chaim Michelsohn, al llegar a Norteamérica- y la enfermera Sonia Greenberg, cuyo segundo hijo se convertiría en el cineasta Arthur Penn, director de "Bonnie and Clyde". El joven Irving quería ser pintor y en 1934 ingresó a la que actualmente es la Universidad de las Artes de Filadelfia, donde estudió dibujo, diseño gráfico e industrial. Uno de sus profesores era el ruso Alexey Brodovitch, quien venía de París y trabajaba en la revista Harper's Bazaar en Nueva York, desde donde viajaba una vez a la semana a hacer clases. Impresionado con el talento de su joven alumno, le ofreció que fuera su ayudante durante el verano en su estudio de diseño y la revista.

En 1938, Penn se trasladó a Nueva York, para trabajar como ilustrador freelance de Harper's Bazaar y otros clientes. El año anterior se había comprado su primera cámara, una Rolleiflex, con la que recorría las calles de Manhattan fotografiando fachadas y letreros. Brodovitch le heredó un empleo mejor, como director de diseño de publicidad de la tienda Saks Fifth Avenue en 1940, pero un año más tarde Irving renunció, decidido a retomar su vocación inicial de ser pintor, y se fue a México. Siguiendo el consejo de su mentor, antes de irse le ofreció el puesto en Saks a otro inmigrante ruso, el diseñador Alexander Liberman. Este no se interesó, sin embargo cuando Irving volvió en 1943, era el director de arte de Vogue y en retribución a su gesto lo empleó como su asistente, para que supervisara el diseño de las portadas de la revista.
 
Su legado en la moda

Como tenía diferencias con los fotógrafos, que no entendían los conceptos planteados por el joven diseñador, Liberman le planteó que tomara él mismo las fotos. La imagen de un bolso, un guante y otros accesorios, con un título que aludía a las nuevas formas de usarlos, se convertiría en la portada de la edición del 1 de octubre de 1943 de Vogue, la primera de las más de 160 cubiertas que Irving Penn hizo para la revista durante los siguientes 60 años. Tras ser reclutado para servir en Europa en la II Guerra Mundial, en 1946 se reintegró a Vogue como fotógrafo de planta, donde puso en práctica lo que había estado ensayando en su estadía europea (particularmente en Roma, donde manejaba una ambulancia): los retratos.

Alexander Liberman le encargó, además de la moda, fotografiar a los personajes más influyentes de la cultura de la época (como Edmund Wilson y W. H. Auden). Con su rigurosidad en los detalles de la composición, fondos mínimos e iluminación difusa (efecto que luego potenciaba en el cuarto oscuro experimentando nuevas técnicas de revelado), Irving Penn realzó la elegancia de la estilizada moda de mitad del siglo XX, imprimiendo teatralidad a las imágenes donde las telas y prendas se convertían en esculturas, realzando la figura de las modelos. Entre estas, su musa favorita fue la sueca Lisa Fonssagrives, a quien sindican como la primera top model de la historia. Ella protagonizó sus fotos de moda más icónicas, y en 1950 se convirtió además en su esposa.

Las marcas como L'Oreal o el diseñador Issey Miyake se interesaron en el vanguardista trabajo del fotógrafo, que estaba redefiniendo la estética de moda y publicitaria. Irving Penn consideraba que la cámara era una mezcla de bisturí con un violín Stradivarius, y que con ella era capaz de destacar la belleza de cualquier objeto y convertirlo en arte. Para desnudar el alma de sus retratados, en su estudio creó un rincón donde dos paredes planas convergían en un ángulo inclinado que creaba una falsa perspectiva. En ese espacio, los personajes (como el escritor Truman Capote, el actor Spencer Tracy, el bailarín Rudolf Nureyev y la duquesa de Windsor) quedaban incómodos, con sensación de claustrofobia, potenciando gestos y posturas que develaban su personalidad, dándole a Penn su fama de retratista. También pavimentó el camino a otras figuras de la fotografía como Mario Testino o Richard Avedon.

Pero Irving Penn no se conformó con su éxito en Vogue, y continuó experimentando en la fotografía, durante sus viajes. En 1948, por ejemplo, estuvo en Perú, donde fotografió a nativos de pueblos originarios, en una serie de retratos que se conoce como "Cuzco". También hizo desnudos femeninos, en un proyecto personal -del que solo se hizo pública una foto- que se rebelaba contra los cánones de belleza, fotografiando cuerpos rollizos en planos cercanos y tonos blanqueados durante el proceso de revelado. En sus naturalezas muertas, alimentos, insectos, flores y objetos reflejaron su faceta de pintor, claramente influenciado por el surrealismo europeo que seguía desde su época de estudiante, cuando devoraba todas las publicaciones que su mentor Alexey Brodovitch tenía en su estudio, en el que a menudo tenía que alojar debido a su precariedad monetaria de entonces.
 
La maldición del fotógrafo

Este año, al conmemorarse el centenario del nacimiento de Irving Penn, el Met organizó la mayor retrospectiva del fotógrafo, con las obras aportadas por The Irving Penn Foundation, que se exhibió en Nueva York entre fines de abril y julio. Desde septiembre y hasta fines de enero, en conjunto con la Reunión de Museos Nacionales Grand Palais, la muestra se trasladó a París, siendo la mayor exhibición dedicada al artista desde su muerte, ocurrida a sus 92 años.

La exposición consta de 235 piezas, y además de fotografías incluye dibujos y pinturas, abordando todos los géneros que Penn cultivó, organizados cronológicamente desde sus primeros trabajos, en moda de fines de los años 30, hasta sus fotos de vida silvestre de los años 90 y 2000. Incluye muchas de sus fotos de calle, tomadas en México, Estados Unidos y Europa. Están los retratos de personalidades como Salvador Dalí, Pablo Picasso, Alfred Hitchcock, Marlene Dietrich e Igor Stravinsky. También están sus icónicas fotografías de moda, como las de su esposa, Lisa Fonssagrives-Penn. Una pieza muy especial es el estudio portátil que el fotógrafo usó a lo largo de su carrera, que es una vieja cortina de teatro que encontró en París y que ocupó como telón de fondo.

Hay además material de sus viajes por África y el Pacífico de fines de los 60 y una sección dedicada a sus naturalezas muertas, con imágenes como colillas de cigarrillos o la de una abeja sobre labios femeninos, que retratan una relación entre belleza y decadencia, placer y dolor o lo que Irving Penn buscó: romper la barrera entre la fotografía comercial y el arte. También llegar "al corazón del espectador". No tenía límites, como afirmó en sus últimos años, "puedo obsesionarme con cualquier cosa si la miro el tiempo suficiente. Es la maldición de ser fotógrafo". *




© CONDÉ NAST

© THE IRVING PENN FOUNDATION

© CONDÉ NAST

© RMN-GRAND PALAIS, PARIS 2017

© THE IRVING PENN FOUNDATION

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© THE IRVING PENN FOUNDATION

© RMN-GRAND PALAIS / DIDIER PLOWY

© THE IRVING PENN FOUNDATION


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