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Mega es la única señal grande con ganancias y número uno en audiencia

Canales de TV aplican cirugía mayor: despidos, externalización y optimizar a los "rostros"

domingo, 12 de noviembre de 2017


Economía y Negocios Domingo
El Mercurio

UCV adopta un modelo de entretención low cost y la estación de Bethia aumenta sus contenidos propios. Algunos actores no creen que haya espacio para tantos canales grandes y ven ajustes mayores. Valeria Ibarra



Nunca las personas en Chile habían visto tanta televisión como ahora, con tanta variedad de contenidos, y de tan alta calidad en imagen y sonido. Según la última encuesta del Consejo Nacional de Televisión, el 89% de los chilenos ve programas, series o noticias en la televisión abierta, mientras que por internet solo es el 18%. Pero, al mismo tiempo, las cifras a junio revelan que cinco de los seis canales de televisión abierta tienen pérdidas, aunque en el caso de UCV sean muy marginales, $74 millones en rojo, pero que en el resto de las estaciones son gigantescas y suman $18.157 millones.

No es cuestión de falta de demanda. "El consumo total en Chile ha crecido 8% en los últimos años y hoy cada chileno ve en promedio más de cinco horas de televisión", explica Fernando Gualda, gerente general de UCV.

Pese a ello, la industria está remeciéndose. Esta semana, la UC vendió el 33% que aún tenía en Canal 13 al controlador Andrónico Luksic en US$ 10 millones, lo que implícitamente indica que la estación completa se valoriza en US$ 30 millones, en circunstancias que cuando el empresario ingresó, en 2010, su valor era cercano a US$ 100 millones. TVN espera que le aprueben un aumento de capital de US$ 65 millones en total, proceso que esta semana avanzó en el Senado.

En el sector no hay consenso de si hay crisis o no. Mega desestima este escenario. "La televisión no está en crisis, este es un problema de gestión de algunos canales y de ajustes en una industria en transformación", explica su director ejecutivo, Patricio Hernández. Canal 13 señala que la inversión publicitaria se ha estancado y que en particular este año se desplomó. TVN añade que a la desaceleración económica se sumó que los canales privados elevaron los costos.

¿Qué tanto hay de cierto en ello?

En 2006, los canales tenían el 43,9% de la inversión publicitaria total, pero al 2016 este porcentaje había bajado a 36%, y se prevé que este año caiga a 34,8%. Es decir, todos los canales se reparten una torta más chica, que además antes era de US$ 407 millones y ahora es de US$ 367 millones. Y la industria en el mismo lapso ha elevado los costos en mucha mayor proporción, dicen las estaciones.

Los avisadores que antes optaban por la TV han migrado principalmente a internet, que en 11 años pasó de tener el 1,2% de la inversión publicitaria al 19,6%, según cifras de la industria. Eso sí, una parte de esta publicidad vuelve a los canales, dado que los contenidos reproducidos en la web en plataformas como YouTube, Google o Facebook se tarifican y suman ingresos televisivos.

Cualquiera que vea televisión abierta sabe que no hay menos publicidad. Pero las estaciones las cobran a un precio más barato. Según ejecutivos de la industria, si hace cinco años el canal con más sintonía tarifaba a $700 mil por punto de rating en horario prime por 30 segundos de avisos, hoy el valor más alto -de Mega- es de menos de $400 mil y en algunas estaciones pequeñas es bajo los $200 mil , algo que la estación de los Bethia no comenta.

Además, el negocio es complejo. No basta solo con recortar costos. Si rebajan en áreas críticas, no tienen audiencia y no vienen avisadores ni ingresos. Y lo que genera audiencia es la producción local, que implica inversión. Patricio Hernández estima que "es una utopía pensar que hay espacio para cuatro canales grandes con vocación de liderar".

El próximo año vienen escenarios aún más desafiantes. Debido a la Ley de Televisión Digital, los canales deberían hacer más señales. Y en virtud de la Ley Ricardo Larraín aprobada este año, los participantes en la cadena de valor -actores, guionistas, compositores, directores, etc.- pueden cobrar una porción de los ingresos totales de una determinada producción por concepto de derecho de autor, encareciendo aún más el producto audiovisual. "Eso, como industria, significa alrededor de US$ 40 millones, en un sector con ingresos por unos US$ 400 millones, es decir, es un impacto enorme", señala un alto ejecutivo del rubro.

Todos los canales -salvo Chilevisión, del grupo Time Warner- hablaron de sus planes.

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