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el observador urbano

Joannon, el buscador de alturas

sábado, 11 de noviembre de 2017

Miguel Laborde
Nacional
El Mercurio




A sus hijos, el arquitecto Eugenio Joannon les dejaba unos mensajes, en papel, donde sabía los iban a encontrar. Eran personales y contenían consejos que, más allá de la salud física y desarrollo educacional, apuntaban a la formación espiritual.

Esa dimensión marca su arquitectura. Conocedor de la historia de las culturas humanas, sabía que, en todos los continentes, la dimensión más alta era, justamente, la que dialogaba con el misterio del universo. Zigurats de Mesopotamia, pirámides de Egipto, templos de la India, de Grecia y Roma, todos los pueblos elevaban sus construcciones más altas para establecer su conexión con lo desconocido. Y así re-ligar lo humano con lo divino, la tierra con el cielo.

Joannon era francés, de Lyon, un dato que no es pura anécdota. Su patria se había visto envuelta en hechos de violencia, derivados de diferencias religiosas y, como resultado, católicos y protestantes eran apasionados en sus convicciones. También los que se habían alejado de toda creencia, intensamente ateos.

Por su profunda fe católica, no pudo llegar a Chile en mejor momento; el Presidente José Manuel Balmaceda y el arzobispo de Santiago, Mariano Casanova -un creyente en el poder de la belleza-, mantenían buenas relaciones. Esa buena situación inicial se vio truncada por el suicidio del Mandatario y la Guerra Civil de 1891, pero tras haber quedado viudo de joven, aquí Eugenio Joannon había encontrado una nueva esposa, Rebeca Infante, y decidió quedarse. Llegó a tener 14 hijos con ella.

Al margen de sus proyectos particulares, como el Edificio Comercial Edwards en la Plaza de Armas o la fachada de la Municipalidad de Santiago, lo que lo distingue son sus obras religiosas. La más visible es la del San Cristóbal; al fijar su ubicación en el sector cumbre, y diseñar la capilla que sostiene la imagen de la Virgen, dio forma a una de las imágenes más icónicas de Santiago.

Ejemplos como el enorme convento de las Hermanitas de los Pobres, en calle Carmen, o destacadas iglesias como la de Nuestra Señora de la Victoria, en Bellavista; la nostálgica de Corpus Dómini, en Santiago Poniente, o la de San Ignacio de Alonso Ovalle de monumental fachada, y el singular templo parroquial frente a la Plaza Ñuñoa son parte de un vasto conjunto de alta calidad.

Ingeniero y arquitecto, experto en cálculo, fue un aporte en el Chile sísmico, al promover el hormigón armado. Además, fue un moderno maestro de construcción en la naciente Escuela de Arquitectura de la U. Católica.

Algunas obras se han demolido, pero es mucho lo que sigue irradiando una fe que se expresaba con arte, lo que respalda ahora la valoración de monumentos nacionales para varias de sus obras, con el respaldo este año de expertos de las universidades Católica y de Chile.

Reconocido fundador de las conferencias de San Vicente de Paul, apoyo del Patronato de Santa Filomena, creador de un conjunto de viviendas para necesitados en el Barrio Bellavista, faltaba destacar mejor su trayectoria, con más declaratorias de monumentos nacionales, comenzando por la capilla base de la Virgen del cerro.

PROMOTOR
Ingeniero y arquitecto, experto en cálculo, fue un aporte en el Chile sísmico, al promover aquí el hormigón armado.

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