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Débil actividad económica en diciembre adelanta un menor crecimiento en 2008

miércoles, 06 de febrero de 2008

E. OLIVARES, F. URROZ y J. PRELLER
Economía y Negocios, El Mercurio

Débil desempeño económico en diciembre 2007 -que ya sintió el efecto de la mayor tasa de interés- se extendería por todo el primer semestre, para cerrar el año bajo 5%. El contagio global que tendría una recesión en EE.UU., la crisis energética -y sus mayores costos asociados- y una alta inflación son las mayores amenazas en 2008.

La tendencia económica nuevamente quedó en la encrucijada. Justo cuando los analistas de mercado proyectaban que el crecimiento de diciembre sería de 4,7%, ayer el Banco Central puso coto a las expectativas al informar que el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de ese mes aumentó en sólo 3,7% respecto de igual período del año anterior.

El de diciembre fue el segundo peor Imacec del año (sólo sobre el 3% de septiembre), pero en su caso es más grave, considerando que tenía un día hábil adicional.

Más preocupante que la cifra fue la sintética explicación del Central (BC): "En el resultado incidió la caída en el valor agregado de algunas ramas del sector industrial y de la generación eléctrica". Al hablar de valor agregado se ataca el corazón de la producción. Pero, según estiman economistas consultados, el dato oculta que hay otros sectores comprometidos.

Con este Imacec, ya es posible hacer la estimación preliminar de cuánto se expandió la economía en 2007: 5,1%. En su más reciente informe, el BC había proyectado un 5,2%. En marzo se conocerán las cifras definitivas.

¿Dónde está la causa?
El director de Estudios de Libertad y Desarrollo, Tomás Flores, dice que ya estaba incorporada la menor evolución industrial y energética en los análisis, de modo que debió haber otros componentes que afectaron al crecimiento en diciembre. Él nombra al comercio, dados los adelantos de liquidaciones de las multitiendas previo a la Navidad.

"Se trata de un muy mal Imacec, pues la base de comparación que tenía era menor a la de octubre y noviembre", observa.

"La sorpresa que causó este Imacec está en que hay una desaceleración transversal en otros sectores de la economía, como comercio, comunicaciones y servicios financieros", comenta Juan Pablo Castro, economista de Santander Investment.

Otros especialistas tienen una visión distinta. A juicio del economista jefe de LarrainVial, Leonardo Suárez, el número de diciembre da cuenta de los primeros efectos de las recientes alzas de tasas de interés del BC y la menor confianza de los inversionistas externos en Chile.

A eso se agrega el shock energético.

Coincide Alejandro Alarcón, gerente general de la Asociación de Bancos, para quien, en rigor, no hubo un día hábil más, sino uno menos, por los días sándwich del 24 y 31 de diciembre. "Y es la energía la que está golpeando a la industria", añade.

"Los índices estuvieron dentro de lo esperado -asegura Luis Óscar Herrera, gerente de Estudios de Euroamérica-, pero muestran un proceso de desaceleración gradual de la economía. Han predominado los efectos relacionados con el mayor costo de la energía y del petróleo, y la situación internacional".

Mal precedente
El deteriorado cierre de 2007 puede ser, para todos los expertos consultados, un precedente de un lento inicio de 2008. "Considerando el escenario externo, prevemos un crecimiento en 2008 de 4,8%, con sesgo a la baja", pronostica Rodrigo Aravena, jefe de Análisis Económico de Banchile Inversiones. Herrera cree que se acercará más al 4 que al 5% la expansión de 2008.

Durante este primer trimestre habría cifras débiles, en especial por las altas bases de comparación, afirman Flores y Alarcón. A ello se une el sempiterno riesgo de una sequía.

Sólo un 5,1% anual
Casi un punto de diferencia en 12 meses. Si a inicios de 2007 el crecimiento proyectado para el año, según el Banco Central, era de entre 5 y 6% e incluso se corrigió en septiembre a 5,75 y 6,25%, en definitiva, tras la cifra de diciembre, el año pasado cerró con un crecimiento de 5,1%.

¿Qué explica este error en las expectativas? Según el mismo Banco Central, en el segundo semestre de 2007, la actividad creció a una tasa menor que en la primera parte del año y que lo previsto en septiembre, en parte importante por shocks específicos, como el sector eléctrico por una menor disponibilidad de recursos hidrológicos para la generación eléctrica, en un contexto de escasa disponibilidad de gas natural y elevados precios del petróleo y sus derivados. "Este cuadro provocó un aumento importante de los costos de la generación eléctrica y de las tarifas que pagan hogares y empresas. Aunque es difícil cuantificar con exactitud su impacto, el mayor costo de la energía ha sido causante de parte del menor dinamismo de la industria". Todo este escenario, a juicio de los expertos, habría explicado en definitiva un crecimiento del PIB de un punto menor al esperado.

Y no es la primera vez. En enero de 2006, el Banco Central proyectaba un crecimiento de entre 5,25 y 6,25% para el año, el cual en definitiva cerró en 4%. Entre los factores a los que el Central responsabilizó por este crecimiento están el minero (derrumbe en Chuquicamata y negociaciones laborales) y nuevamente el mayor costo del precio de la energía.

Las amenazas de este año
Recesión en EE.UU, crisis energética e inflación serán las amenazas a las que se enfrentará la economía en 2008, según diversos analistas.

Para Felipe Laborde, de Tanner, una eventual recesión estadounidense podría contagiar a la economía internacional, especialmente a China. Si ese escenario llega a darse, habrá un efecto dominó sobre los mercados que le suministran materias primas al gigante asiático, como Chile y su cobre. Leonardo Suárez, de LarrainVial, cree que sólo si la recesión en EE.UU. es suave, Asia en general, China en particular y de ahí el resto del mundo apenas serán afectados. En ese caso, el precio del cobre se mantendría por encima de los US$ 2,50 la libra, lo que implicaría que Chile no sería afectado por un shock externo, explica.

En cuanto a la crisis energética, su impacto puede ser amplio. "Le "pega" a la industria y, si bien un posible racionamiento no es que le quite mucho al PIB, sí afecta, y mucho, a las expectativas de los consumidores", plantea Tomás Flores, de Libertad y Desarrollo.

El tercer peligro que más preocupa es que la espiral inflacionaria no ceje. Para Luis Óscar Herrera, de Euroamerica, el riesgo está en que la inflación sea más rebelde de lo esperado y que la desaceleración de la economía no ceda tal como se quiere. En tal situación, añade, el Central se vería obligado a subir la tasa de interés, con lo que se restringiría el crédito y se deprimiría aún más el tipo de cambio. "Todo eso sería restrictivo para el crecimiento", describe.



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