Fondos Mutuos
"Desde que la crecí (sic) ya no tuve ataques de perros ni pájaros ni nada, que eran seguido, especialmente en las pariciones. Ella las cuida, espanta a los invasores y las trae hacia la casa", dice, orgullosa, Luisa Ruiz, sobre su perrita "Panchita", guardiana de ovejas en su campo en Curaco de Vélez, en Chiloé. Una perra mestiza que fue criada entre el rebaño, amamantada por una oveja y que "vive con ellas. Anda todo el día con ellas, cuidándolas. Juega, bueno ya no tanto, porque está más viejita, pero está siempre con ellas", cuenta la pequeña agricultora, una de las primeras que aceptó la invitación del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), hace ya varios años, para probar esta opción ante los reiterados ataques que sufría su ganado. El último fue solo unos meses antes de que llegara "Panchita". "Teníamos como nueve ovejas, algunas listas para parir, y una noche entraron los perros y cuando nos levantamos estaban todas tiradas, muertas o muy heridas. Nos quedamos con un puro carnero", cuenta. Solo en 2016 en Chiloé hubo 2.997 ovejas muertas y 265 heridas, con un costo de $217 millones para los pequeños crianceros, explica el diputado Alejandro Santana. Basado en datos de Agricultura, dice que más del 50% de esas pérdidas fueron por ataques de perros u otros depredadores. "Muy lejos del 7,8% que representa el abigeato, donde el Gobierno focaliza sus esfuerzos", asegura el parlamentario, quien junto a otros diputados presentó un proyecto de resolución para que el Gobierno extienda las condiciones de un seguro ganadero que ya está vigente en Aysén, para que beneficie también a los pequeños campesinos entre La Araucanía y Los Lagos. Mientras, Santana destaca el plan piloto que ahora está implementando el Indap en varias comunas chilotas, para que otros criadores repliquen el caso de Luisa y su perrita. "No lo inventamos, esto es ancestral. Lo adaptamos. Pero en muchos lugares existen los perros pastores, hay razas destinadas a esto. La única diferencia es que buscamos perritos 'no deseados'", explica Francisco Márquez, médico veterinario de Indap en Quinchao. Cuenta que tienen 13 perritos que nadie quiere, en distintos lugares de Chiloé, que llegan a los días de nacidos y los crían con leche de las ovejas hasta los dos meses, antes de cambiar la alimentación a pellets . "Son cuidadores las 24 horas, con un rebaño en amplios espacios y solo piden que los alimenten", dice Márquez.
Al ser criado con el rebaño se convierte en una especie de líder de la manada.