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"Concluir basándose en la encuesta CEP que Piñera tiene ganada la elección, es un grave error político y estratégico"

domingo, 29 de octubre de 2017

Alfonso Peró y John Müller
El Mercurio

El experto electoral señaló que "si los jóvenes y la gente de nivel socioeconómico bajo fueran masivamente a votar, el resultado de esta encuesta sería distinto". Además, explica que "mucha gente se dio cuenta de esto y de la noche a la mañana salió una campaña para ir a votar".

Roberto Méndez es quizás el chileno que mejor conoce a los chilenos. Durante décadas auscultó sus opiniones desde la empresa Adimark, que fundó y presidió hasta agosto pasado. Ahora, como académico de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica, sigue descifrando los gustos del país. Tras analizar la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP) conocida esta semana, Méndez avisa que el resultado de la segunda vuelta no está nada claro ni definido.

-¿Cuál va a ser el clima social con el que se va a enfrentar el próximo gobierno, según las encuestas que han ido saliendo? ¿Cómo será el Chile que va a recibir el próximo gobierno?

-Claramente, esta elección está marcando el fin de un gran ciclo de transición desde la vuelta a la democracia. Contra todo lo esperado, el fin no lo marcó el gobierno de Piñera, sino este gobierno, que ha dejado atrás no solo lo que fue la dictadura, sino lo que significó para un sector grande del país repudiar y deshacerse de lo que había sido la transición. Viene un período de reacomodo tanto para la centroizquierda, que tiene que reinventarse del todo, y probablemente también para la centroderecha.

Veo lo que viene como un período inaugural. Un período distinto, que tiene que hacerse cargo de las cosas que estamos viviendo en esta elección, que es el distanciamiento tan pronunciado de la población de la política. El dato más llamativo de la Encuesta Bicentenario es que casi la mitad de los chilenos están disconformes con las alternativas disponibles, cualquiera que sea. Eso muestra la magnitud de la desafección de los chilenos por la política, y eso va a caracterizar al nuevo gobierno, que en el caso de que sea Piñera, va a ser un gobierno muy distinto a lo que fue el primero.

-¿Por qué, en caso de ganar la elección, podría ser distinto?

-La centroderecha es distinta; Piñera es distinto como persona y, sobre todo, la oposición será absolutamente diferente a lo que fue. El país ha cambiado de manera radical. Todas las variables nos muestran que esto va a ser distinto, y si Piñera lo hace bien, va a marcar este nuevo ciclo que se está iniciando y sin duda que podría ser el comienzo de varios gobiernos de la centroderecha.

-¿Cómo podría definir el período que se viene? ¿De transición o más permanente?

-Diría refundacional. Una "segunda transición", como han dicho algunas personas. Hasta hoy hemos vivido en esta lógica de dos coaliciones, pero eso ya se acabó, dejó de existir. El Parlamento no va a ser fruto del binominal. Eso caracteriza este período, refundación o segunda transición. Creo que hay bastante conciencia en la izquierda y en la derecha. El Frente Amplio no se prepara para los próximos 4 años, se prepara para eso. Probablemente, Evópoli se está preparando para eso también.

-¿Cómo cree que se reorganizará la Nueva Mayoría ante un eventual gobierno de Piñera?

-La oposición lo va a tener difícil. Esa especie de grupo monolítico que apareció en el primer gobierno en la calle y con los partidos de la izquierda como cómplices se va a terminar. Va a ser una oposición disgregada, dispersa, y muy en busca de su destino, porque el Partido Socialista, el Partido Comunista, el PPD, la DC van a estar en un período de reflexión interna. No veo que si sale Piñera vayan a explotar las calles, como alguna gente piensa. Eso no va a pasar en los dos primeros años. Quizás en un gobierno subsiguiente.

-Se habla de una "segunda transición", pero en el debate se sigue cuestionando la Constitución o el modelo de pensiones. ¿Faltan consensos fundamentales por realizar?

-Uno de los hechos que han ocurrido este último año es que han aparecido muchos debates y cuestionamientos que no son tales. No cruzan en las preocupaciones de los chilenos. El tema constitucional es importante, pero no siento que las personas están divididas en torno a la Constitución. No he visto nunca una encuesta que diga que eso es un problema crítico. Yo veo otros consensos. El más grande que hemos tenido en las últimas décadas en nuestro país se llama Concertación, que fue un gran consenso sobre desarrollo, crecimiento y sobre equidad.

El Presidente Aylwin lo planteó magistralmente: lo que queremos es crecimiento con equidad. Crecimiento con equidad pareciera ser una frase obvia, pero no lo es tanto. Es justamente el desafío del equilibrio en la medida de lo posible con el desarrollo en la medida de lo posible.

Ese consenso creo que sigue vigente y creo que el gran error de la izquierda fue renegar de eso. Y esas son las banderas que está tomando Piñera. En mi visión, Piñera está tomando la bandera de la Concertación, que sigue estando vigente. El discurso de Piñera podría resumirse en que está prometiendo crecimiento con equidad y lo que los números nos están diciendo es que la gente quiere eso y cree que Piñera es capaz de hacerlo. Ahí hay un consenso básico. Y por eso la gente está tan disconforme con el gobierno actual, porque una parte de esa ecuación no funcionó. Funcionó una serie de proyectos que prometían equidad, pero la parte del crecimiento empezó a fallar, y eso fue devastador.

-Si nos vamos a la elección del 19 de noviembre, ¿qué está en juego?

-En cierta manera es un plebiscito sobre el consenso básico: continuar con esta visión de crecimiento con equidad o ir hacia algo alternativo, que fue lo que propuso la Nueva Mayoría y que no funcionó.

-¿Cuánta gente cree usted que va a votar el 19 de noviembre?

-Creo que el rechazo de la gente a la política ha hecho que la variable más difícil de predecir hoy sea cuánta gente va a ir a votar. Eso es algo que en las elecciones anteriores no era un tema: la gente que trabajamos en encuestas no nos preocupábamos de cuánta gente iba a votar. Había una abstención del 20% o 30%, pero nadie le daba importancia. Hoy ocurre que la abstención va a ser del orden del 50% o más. La CEP de ayer dice que la participación será del 44%, hay otras que dicen 50%.

-¿Cuál es su cálculo?

-En definitiva, 6 millones o 6 millones y medio de votantes, eso es lo que espero. Si eso se modifica, muchos parámetros de la elección podrían ser dramáticamente distintos, y eso no había ocurrido nunca en Chile. No tenemos experiencia, y también creo que genera una incertidumbre que no se ha leído en la encuesta CEP. La encuesta plantea un resultado bastante incierto: por una parte, dice que es muy poco probable que haya un resultado definitivo en primera vuelta, donde sí va a ganar Piñera, pero que si hay segunda vuelta, cualquier cosa podría ocurrir.

-¿Por qué?

-El dato que nadie leyó o nadie le ha dado importancia en la CEP es que en una eventual segunda vuelta entre Piñera y Guillier, hay un 33% que no se pronuncia. Y eso con simulación de voto con urna. Si el que más obtiene (Piñera) tiene un 39% y el que menos (Guillier) un 27%, pero hay un 33% que no se pronuncia, las cosas pueden variar mucho. Si en las semanas que quedan esto se modifica, podría ganar Guillier o Piñera. Es un escenario de segunda vuelta absolutamente abierto.

-¿Y qué deduce de esto?

-Concluir basándose en la encuesta CEP que Piñera tiene ganada la elección, es un grave error político y estratégico. La segunda vuelta es completamente incierta con este resultado. No había visto jamás en una encuesta con voto en urna un 33,4% de no voto. Nadie captó eso, e incluso si tomas entre julio y agosto, el no voto aumenta. Eso te demuestra cómo se está moviendo la opinión pública.

-¿Qué papel juegan aquí la participación y la abstención?

-La abstención podría alterar dramáticamente el resultado, porque no es que vote más o menos gente. Al final, 50% o 44% de participación es algo que en el mundo es corriente. Pero la participación no es igual en todos los segmentos. Hay un ejercicio que estima una participación del 52%. Pero si la persona es de nivel socioeconómico alto, su ratio de participación esperada es del 65%; mientras que si es bajo, es del 36%. Esa es una gran diferencia. Si además de ser de nivel bajo es joven, la participación es del 28%, pero si es joven de nivel alto es del 71%. Hay grandes diferencias entre grupos. Los jóvenes de niveles medios no están ni ahí, participan menos de la mitad. Pero las personas adultas y los hombres de nivel alto llegan al 80%.

Esto es una pauta de participación extraordinariamente desequilibrada y desequilibrante, porque si esto se modificara, cambiaría todo. Si los jóvenes y la gente de nivel bajo fueran masivamente a votar, el resultado de esta encuesta sería distinto. Mucha gente se dio cuenta de esto, y de la noche a la mañana salió una campaña para ir a votar. Guillier y Beatriz Sánchez se dieron cuenta de que su resultado depende de esto.

-¿A quién perjudica más?

-Este esquema de participación perjudica a Guillier, pero perjudica mucho más a Sánchez. Esta brecha entre ambos, que hace algunos meses aparecían empatados, se abrió por esto. Su es de nivel medio, de nivel bajo, y fundamentalmente joven. El drama no es el 44% de participación. Es la diferencia de participación por diferentes estratos económicos, y eso es muy raro. No es tan común en el mundo, a pesar de que la gente más educada y la gente con más cultura política tiende a participar más. Ese dato es muy significativo. Cuando me dicen en segunda vuelta que un 33% en urna no se pronuncia, yo digo que esto no está cerrado.

-¿Hay algún escenario que sea más claro para algún candidato en segunda vuelta?

-Creo que, definitivamente, el más fuerte es el de Piñera con Guillier. No hay duda de que eso es así. No sé si la campaña de Guillier va a tener tiempo de arreglarse en segunda vuelta. Creo que ha fallado en reconocer el capital político que subsiste en torno a la Presidenta Bachelet. Ella tiene más de un 30% de aprobación, y para mucha gente representa un avance en igualdad, en igualar la cancha, en transparencia. Ella hizo algo importante al separar el dinero de la política. Eso es valorado y explica este apoyo. La candidatura de Guillier ha sido ambigua en su relación con el Gobierno y con la Presidenta. A veces parece ser un continuador, pero otras veces parece un opositor.

Tengo un juicio negativo de la campaña de Guillier. Ha sido una mala campaña. Es ambigua en este tema y en otros. Pareciera estar en un punto de indefinición.

Incertidumbre en las parlamentarias

-En el Congreso también se avecinan cambios profundos. Es probable que algunos de quienes lideraron la Concertación pierdan la elección. ¿Qué efectos tiene eso?

-La incertidumbre en el caso de la elección parlamentaria es total. Se nos junta una campaña que no tiene binominal, tenemos algunos distritos redefinidos que son mucho más grandes y variados, en que no se eligen 2 diputados, sino 4, 5 o 6. Las posibilidades de sorpresa y de incertidumbre son absolutas. Todas esas predicciones que dan por ganador a este acá o allá no se basan más que en un olfato que hoy día sirve poco. Creo que vamos a tener sorpresas muy grandes.

-El fenómeno Kast, dicen los analistas que ha sido la sorpresa de esta elección, pero tiene muy bajo respaldo en la última CEP. ¿Por qué?

-La encuesta CEP fue un balde de agua fría para las expectativas que se habían formado sobre José Antonio Kast. Pero el fenómeno Kast es un producto del último mes. Antes era una cosa un poco exótica de segundo nivel. Desde los debates y la franja, creo que empezó a destacarse que lo estaba haciendo muy bien, pero en un nicho, un grupo más de élite que se había sentido marginado del debate público. Es una derecha más conservadora. Los restos del pinochetismo. Un grupo que está fuera del diálogo político y que encontró una expresión en eso. Es probable que la encuesta CEP subestime el capital de Kast. Le ponen 2,4 puntos. Dicho eso, probablemente, su votación podría llegar a 6 o 7 puntos, o quizás 8. Lo ha hecho muy bien y ha sido un fenómeno bastante reciente.

Las preferencias políticas están variando a un ritmo muy acelerado. Las cosas cambian dos semanas o una semana antes de la elección.

-¿Cómo Piñera debería buscar el voto de Kast?

-Creo que no tiene que hacer nada.

-¿Ese voto iría obligado a Piñera en segunda vuelta?

-Va a ir a Piñera o no va a ir a votar. El costo de ir tras ese voto es perder apoyo en el centro, en donde Piñera sí tiene una visión importante. Mi visión es que él no tiene que hacer nada. Desde luego, no enfrentar a Kast.

""Cuando me dicen que en segunda vuelta entre Piñera y Guillier un 33% del voto en urna no se pronuncia, yo digo que esto no está cerrado".

""El consenso más grande que hemos tenido en las últimas décadas en nuestro país se llama Concertación. Fue un gran consenso sobre desarrollo, crecimiento y sobre equidad".

""Guillier y Beatriz Sánchez se dieron cuenta de que su resultado depende de la participación".

""Pensar que Kast pueda llegar a segunda vuelta es totalmente delirante".

""En mi visión, Piñera está tomando la bandera de la Concertación que sigue estando vigente".

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