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Las nuevas estrellas del musical

viernes, 20 de octubre de 2017

Magdalena Andrade N.
Crónica portada
El Mercurio

Los próximos estrenos de "Fiebre de sábado por la noche" y "Juana Rock" confirman una tendencia: la cantidad de obras musicales en Chile ha aumentado en los últimos años, y no solo porque hay más público interesado en verlas, sino también gracias a una creciente generación de jóvenes actores que se está formando para cantar, bailar y actuar a un alto nivel. Aquí, tres de ellos -Josefina Fiebelkorn y Francisca Walker, de "Fiebre...", y Etienne Bobenrieth, de "Juana Rock"- cuentan cómo se han preparado para abrir este camino.



Josefina Fiebelkorn estaba de vacaciones en Barcelona, en junio pasado, cuando Moira Miller, directora de "Fiebre de sábado por la noche", le escribió un e-mail para convocarla al elenco. La actriz, que está en medio de las grabaciones de la nocturna de TVN "Dime quién fue", ya había rechazado una primera invitación, pero Moira Miller insistió.

-Me dijo: "Pon en tu celular una canción de los Bee Gees". Escuché "You should be dancing", con la que no puedes dejar de moverte -cuenta Josefina, quien terminó aceptando la propuesta-. Pero cada vez que entro en un musical siento que me meto en las patas de los caballos -dice durante uno de los ensayos en la academia de Ángel Torrez, productor ejecutivo y coreógrafo de esta versión de "Fiebre de sábado por la noche", quien compró los derechos de la obra basada en el éxito fílmico de 1977, con John Travolta como el inolvidable Tony Manero.

La actriz habla de meterse en las patas de los caballos porque su trabajo es arduo: durante tres horas diarias ensaya actuación, canto y baile para su rol como Annette, una mujer desinhibida y liberal, pero que sueña con casarse y formar una familia.

"Fiebre de sábado por la noche", que tendrá funciones desde el 27 de octubre en el Teatro Municipal de Las Condes, no es su primer musical. A sus 28 años, su voz -ronca y rasposa- es conocida en el medio: en 2015 protagonizó "80's, el musical", y fue Campanita en "Peter Pan", y quienes han trabajado con ella destacan su fuerza interpretativa. Josefina cuenta que ha ido trabajando con fonoaudiólogo y clases de canto con las actrices Ema Pinto y Annie Murath, y con la cantante Ana María Meza.

-Josefina tiene una energía moderna -dice Moira Miller, quien para "Fiebre..." convocó también a otra conocida de los musicales: la actriz Francisca Walker (30), que en el verano protagonizó "Sirena" y en octubre del año pasado fue parte de la aplaudida versión de "A chorus line", gestada por Enrique Inda -uno de los productores con más obras musicales en el cuerpo en Chile- y dirigida por Baayork Lee, miembro del elenco original. Fue ella quien alentó a Francisca a seguir estudiando y preparándose en teatro musical.

-Me daba mucho pudor cantar -confiesa Francisca, quien descubrió su potencial estando en la universidad y se ha formado también con Annie Murath y Ema Pinto, coach vocal de "Fiebre...", con quien está preparando su rol como Stephanie Mangano, la moderna y arribista compañera de baile de Tony Manero (encarnado por el actor Eyal Meyer).

-Los musicales tienen un sabor agridulce. Es exquisito y a la vez aterrador, pero esos mismos sentimientos he logrado disfrutarlos más ahora, porque tengo cierto grado de madurez -dice la actriz, quien también ha estudiado desde niña ballet.

Ella y Josefina forman parte de una "generación dorada" del teatro musical: una hornada de actores sub-35 que actúan, bailan y cantan en un alto nivel. Junto a ellas están Gabriel Cañas ("Mercury"), Geraldine Neary y Gabriel Urzúa ("Happy end") o Nicolás Poblete ("Aladino"), por nombrar algunos.

En las generaciones anteriores a ellos también hay destacados intérpretes: están Marcela Salinas (del grupo "Lágrimas, celos y dudas") y Felipe Ríos, por ejemplo, quienes hoy tienen excelentes actuaciones en "Fiebre...". O también Julio Milostich, Amaya Forch, Sigrid Alegría y Daniela Lhorente, a quien sus pares reconocen como una de las mejores actrices de musicales en Chile.

Pero es en esta nueva camada donde el canto y el baile han aparecido con más fuerza.

-El acceso a las comunicaciones que ha tenido la generación que ahora tiene entre 27 y 33, y el nivel de estimulación son mayores. Y en las búsquedas de talento me he encontrado mucho con gente que canta y baila bien, porque ha bailado desde niño, no sé si frente a la pantalla del computador o de qué. Eso era extraño en otras épocas, porque, ¿para qué te ibas a entrenar en esas habilidades? -dice Moira Miller.

-En mi época hacer un musical era frívolo. El teatro era una herramienta para comunicar otras cosas. Hacer algo como "My fair lady" era ser hombre muerto -recuerda Felipe Castro, otro reconocido actor de musicales, sobre la generación que comenzó a hacer teatro en los 90. Hoy es el director de "Juana Rock", la nueva obra de Cultura Capital ("Mercury", "Piaf") que se estrenará el 27 de octubre en Nescafé de las Artes. Entre sus protagonistas está Etienne Bobenrieth (Camilo Corcuera en "Perdona nuestros pecados", de Mega), quien interpreta a un joven abogado que se enamora de la hija de su jefa, una joven que quiere ser rockera.

Fue su compañera de elenco Elvira López -miembro del grupo de teatro musical Pink Milk y otra reconocida coach vocal-, quien en la obra interpreta a su madre, la que lo acercó al canto cuando fue su profesora de voz en Teatro en la UC. Sin embargo, durante varios años experimentó en otras áreas: estuvo en Teatrocinema y luego en la compañía Teatro y su Doble (ex Teatro Milagros). Aunque nunca se desvinculó de la música: fue jefe de escenario en el musical "La tirana", y en 2014 dirigió "El grinch".

En "Juana Rock", Etienne tiene que cantar canciones del rock latino de los 80 y 90. Y para eso, se prepara para que sus interpretaciones, más que ser técnicamente perfectas, le salgan "de la guata":

-El musical tiene por objetivo que se le paren los pelos al público. Y eso es por la música. Por una bonita ejecución, que venga del alma, es tan difícil que el público no se emocione -dice.

BROADWAY A LA CHILENA. -Jamás pensé que me iba a tocar dirigir un musical. Para mí era como ganar la Copa América. Era algo con lo que a uno no le iba a tocar lidiar profesionalmente -dice Moira Miller, y tiene razón: en comparación con lo que pasaba en los 70, 80 y 90, las obras musicales se han multiplicado en la cartelera en los últimos diez años, y no solo con clásicos como "El hombre de la mancha", "Cabaret", "Chicago" o "Cats", sino también con una oleada de obras nacionales que incorporan pasajes cantados y que han tenido mucho éxito, como "Amores de cantina" y "Fantasmas borrachos", de Juan Radrigán; "Víctor sin Víctor Jara", de los hermanos Ibarra, o el trabajo que abrió el camino de esos montajes: el del Gran Circo Teatro de Andrés Pérez y "La negra Ester".

-Es importante entender que el formato musical no se remite solo a ser un heredero de Broadway, sino que es una posibilidad infinita de lenguajes que hoy en día es mucho más abierta, tanto en las propuestas artísticas como en los espacios culturales y el público -cree Elvira López, quien paralelamente a su carrera teatral ha hecho camino en la música: hoy está a punto de sacar su segundo disco de forma independiente, "Loica". Ella destaca el trabajo del actor y compositor musical Ángelo Solari, y de la directora Ana Luz Ormazábal, quien con compañía Antimétodo y sus investigaciones están expandiendo el formato.

También está la inversión en musicales que han hecho los malls, y el formato que Cultura Capital ha trabajado en los últimos años: hacer una obra a partir de la historia de un cantante destacado.

Al igual que Moira Miller, Josefina Fiebelkorn dice que jamás pensó que se iba a dedicar a hacer musicales. -Y cuando aparecen, me generan curiosidad. He sido una observadora sobre cómo esta área se está desarrollando. Mientras que las compañías de teatro son cada vez más chiquititas, acá para cada proyecto se une un tremendo equipo.

Es cierto: los equipos para armar cada musical fácilmente superan las 20 personas. Son caros y difíciles de producir, pero si son exitosos, son el formato teatral que más dinero deja. Y como sus temáticas son generalmente familiares, en el mundo es el formato favorito del público: el 80% de quienes van a ver teatro va a ver musicales.

Claro que Chile no es Broadway. Ni en la cantidad de musicales ni en la calidad de sus propuestas. Aquí, como dice Felipe Castro, los actores no van desde los tres años a los "Performing Arts Centers", ni tampoco se forman desde un comienzo como actores musicales. Pero hay cada vez más indicios de que el formato va a florecer.

-Para mí, los musicales son una apuesta segura. Y si está la posibilidad de hacer los que vengan me la voy a jugar con todo, me gusta llevar al límite mi voz y mi cuerpo -dice Francisca Walker, quien cree que el futuro está en mezclar el lenguaje musical con temáticas chilenas y propuestas callejeras.

-Hay que tratar de sacarse de la cabeza que el formato pertenece solo a los gringos. No hay que ser gringo ni hacer un musical gringo para meter la música en el teatro -dice Etienne Bobenrieth.

-Siento que a los musicales les falta tener ese carácter más sagrado. Debieran ensayarse cinco horas al día. Nosotros estamos haciendo tele y musicales, y el musical no es la primera prioridad -asume Josefina Fiebelkorn.

Con el tiempo que tienen y a su manera, cada uno de ellos se prepara para su desafío. Para subir su energía antes de cada ensayo, Josefina llega todos los días al ensayo en bicicleta. Francisca Walker busca acercar su voz al soul escuchando y cantando música de Alicia Keys o Tony Braxton. Etienne Bonbenrieth realiza todas sus actividades cotidianas cantando alguna de las canciones del musical.

Para todos ellos, el musical ha abierto una nueva ventana en sus vidas. Especialmente a Josefina Fiebelkorn: mientras estudiaba teatro alguna vez le dijeron que su voz era "demasiado como ella", y que le costaría que sus personajes se despegaran de su propia personalidad.

Ella recuerda que Elvira López fue una de las que la impulsó a seguir adelante en el canto.

-Los musicales me han permitido encontrar mi propia voz -dice ahora.

"Hay que tratar de sacarse de la cabeza que el formato pertenece solo a los gringos", dice Etienne Bobenrieth, de "Juana Rock". 

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