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Analistas creen que Ben Bernanke "juega con fuego" al socorrer a los mercados

miércoles, 23 de enero de 2008


AFP

El mensaje que se envió a los mercados es que la Reserva Federal los auxiliará en cualquier circunstancia.
Crisis Subprime: ¿Qué es una recesión?

WASHINGTON.- Al bajar drásticamente la tasa de interés de Estados Unidos, el presidente de la Fed, Ben Bernanke, da la peligrosa impresión de correr en auxilio de inversionistas imprudentes, alimentando así un sentimiento de impunidad en ellos, advierten analistas en Nueva York.

La Reserva Federal estadounidense (Fed) bajó sorpresivamente su tasa rectora en 0,75 punto porcentual, para dejarla en 3,50%, en una acción espectacular que la entidad justificó por el fuerte deterioro de las perspectivas de la economía estadounidense.

Pero este miércoles los analistas se preguntaban si la Fed no habrá cedido al pánico.

"Lo peor de la decisión de ayer es que la Fed pareció querer tranquilizar a los bancos y los corredores, dejando la impresión de que ella misma entró ligeramente en pánico", subrayó el Wall Street Journal en un editorial.

La decisión de la Fed había sido anunciada una hora antes de la apertura de Wall Street, con el objetivo evidente de contener la caída de las bolsas mundiales. Y este plan funcionó al menos en un primer momento.

Pero "la Fed creó un muy mal precedente para estabilizar a los mercados", afirmó el economista independiente Robert Brusca. El banco central se debe reunir de todas maneras la semana próxima, observó.

"¿Cuál era la urgencia? ¿Cuál es el mensaje que se está enviando? Esta decisión plantea muchas cuestiones sobre la Fed", según él.

El mensaje que se envió a los mercados es que la Fed los auxiliará en cualquier circunstancia. Con la baja de las tasas "se arriesga a fortalecer la idea de que la Fed siempre bajará sus tasas para salvar la bolsa", observó Jan Hatzius, de Goldman Sachs.

De ahí el peligro de que se refuerce en los inversionistas el "moral hazard", el sentimiento de que siempre estarán protegidos contra sus propias imprudencias y multipliquen así los riesgos, sabiendo que otros pagarán los platos rotos.

El episodio Greenspan
El ex presidente de la Fed Alan Greenspan había sido duramente criticado sobre este punto, en 1998, tras la operación de salvataje del fondo especulativo LTCM cuyo derrumbamiento amenazaba las finanzas mundiales.

Por otra parte, "los mercados y el público corren el riesgo de juzgar que el desempeño de la bolsa estadounidense es la medida esencial -algunos dirían única- del éxito de la política monetaria", añadió Hatzius, lo que constituye una postura peligrosa en un período de recesión que generalmente viene acompañado por un hundimiento de la bolsa.

Al bajar drásticamente las tasas, el banco central corre el riesgo de crear las condiciones para la próxima burbuja especulativa.

Después de todo, la burbuja inmobiliaria y la crisis de los ’subprime’ se pueden explicar en parte por la abundancia de crédito que inundó los mercados después de que la Fed de Greenspan bajara la tasa rectora a 1% en 2003, después de la recesión de 2001, tras la explosión de otra burbuja: la de internet.

Sin embargo, no todos los comentaristas arrojan piedras sobre Bernanke.

"Cualquiera que sea la locura que cometan los bancos, la Fed jamás dejará de auxiliarlos porque las consecuencias serían demasiado importantes para el sistema financiero y para la economía mundial", asegura Steven Pearlstein, editorialista del cuaderno de Economía del Washington Post.

Ben Bernanke, que es uno de los mejores especialistas en la crisis de 1929, quiere evitar a cualquier precio el escenario de catástrofe que se desencadenaría con la caída de un banco o de un fondo de inversión, que con un efecto dominó llevaría a los inversionistas al pánico.

"Cuando una burbuja estalla, sólo hay soluciones malas y un poco menos malas. Por ahora, Ben Bernanke parece haber optado por las menos malas", añadió el editorialista.


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