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Pastamore Ese no sé qué...

viernes, 13 de octubre de 2017

POR Ruperto de Nola
Restaurantes
El Mercurio




Hete aquí un restorán sólido, eficiente, meritorio, confiable. En lo básico está más allá de todo reproche: pasta de excelente calidad, cocida, como era de esperarse, al dente, servicio dentro del promedio en Santiago, insumos de buena calidad. Pero, se va uno sin que se haya anclado en la memoria gustativa nada digno de recuerdo, nada que perdure. Algo hay que falta, un toque que excite la lengua y la suba al segundo piso y la suelte a volar...

Con excepción, en nuestro caso, de un excelente antipasto, un afettato misto grande ($12.800), es decir, un plato, para dos, de tajadas de excelentes embutidos: un buen jamón San Daniele y otro, cocido, muy católico, denominado porchetta romana; una riquísima mortadela y un salame delicioso sazonado con semillas de hinojo. Pero el mérito está aquí en la atinada selección y compra de estos ingredientes, no en su preparación.

Partimos por ese antipasto para componer bien la comida, puesto que, luego, seguimos con dos primipiatti de pasta: unos strozzapreti con berenjenas ($9.300), que nos parecieron de buena factura, con una cantidad apreciable de trozos de berenjena en salsa de tomate, y unos spaghetti allabusara ($11.800), con tomate y camarones. Se nos ofreció queso rallado para ambos platos; pero no fue suficiente para darles vida y chispa: ambos fueron buenos, pero sin relieve.

Pusimos grandes esperanzas, motivados quizá por su precio, en un secondopiatto de carne, que pedimos, a estas alturas, para compartir: un filete en salsa de vino tinto, acompañado de gnocchi con salsa de queso ($17.800). Aquí nos encontramos con aquello que nuestros abuelos llamaban "peso fuerte" y que suele conocerse también como chateaubriand, de un buen tamaño y cocinado a punto, como se había pedido; pero la salsa, quizá una pizca más dulce que lo necesario, carecía de interés, no obstante estar bien hecha (consistencia, brillo). ¿Pimienta, algún toque discreto de hierbas aromáticas, más mantequilla? Los gnocchi, por cierto, correctos pero para nada levantadores de ánimo, con una salsa también correcta, que no nos sugiere ningún otro calificativo salvo el de "sanita".

Capítulo del affogato. Este postre, que es liviano y apropiado para una comida abundante, como la que habíamos tenido, consiste en buen café líquido y caliente al que se le agrega una porción de helado de crema o vainilla, que "se ahoga" en el líquido (de ahí su nombre). Pero lo que nos trajeron fue un helado de café con crema. Como dijéramos que eso no era un affogato (ciertamente no había nada ahogándose en líquido alguno), lo devolvimos sin tocarlo y pedimos que se nos trajera otra cosa. Regresó a la mesa el affogato con el recado de que eso era, ciertamente, affogato. Insistimos en que no lo era. Finalmente, accedieron a traernos otro postre, una Torta Pistocchi, una especie de marquise de excelente chocolate a la crema.

Las Tranqueras 1471, Vitacura.

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