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Angela Merkel conseguiría su cuarto mandato tras los comicios de hoy

Desde consolidar su legado a mantener Europa unida: los nuevos retos de la "Canciller eterna"

domingo, 24 de septiembre de 2017

Alicia Tagle Crichton
Internacional
El Mercurio

En medio de las negociaciones del Brexit y el avance del populismo, la mujer más poderosa de la UE buscaría fortalecer el bloque e introducir medidas para reducir la ola migratoria.



Desde la esquina de una mesa de reuniones -no en su escritorio-, bajo la imagen del primer Canciller de la posguerra, Konrad Adenauer, y con vista a la huella de lo que fue el Muro de Berlín, Angela Merkel ha hecho frente a la crisis del euro y a la de los refugiados; ha ayudado a definir el acuerdo global sobre el cambio climático y a establecer las sanciones a Rusia por el conflicto en Ucrania. Convertida en la "Canciller eterna" de Alemania, la líder democratacristiana confía en conseguir hoy un cuarto mandato consecutivo, con lo que superaría el récord de permanencia en el poder de Adenauer (1949-1963) e igualaría al de su mentor, Helmut Kohl (1982-1998).

Con todos los sondeos a favor de la alianza de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y su socia bávara la Unión Socialcristiana (CSU) -un premio a los años de estabilidad y crecimiento al mando de la Canciller-, la mayor incógnita de estas elecciones generales es con qué partidos formará gobierno. Porque aunque la dupla CDU/CSU es la gran favorita (con entre 34 y 36% de intención de voto), nuevamente no alcanzará la mayoría absoluta en el Bundestag. La sigue el Partido Socialdemócrata (SPD), con 21 a 22% y la Alternativa para Alemania (AfD, populismo de extrema derecha), con entre 11 y 13%.

Merkel "ha conducido Alemania a través de 12 años bastante tranquilos y prósperos. El país, a pesar de los desafíos vistos en el extranjero, logró escapar de todos ellos. La gente se siente protegida por ella", sostiene Stefan Kornelius, biógrafo de la Canciller.

Su última legislatura comprende, además, cambios significativos para Alemania, como el alza del salario mínimo, la reforma al sistema de pensiones, un paquete de medidas sobre la integración de los solicitantes de asilo, la ley del matrimonio para parejas del mismo sexo y la introducción de una cuota femenina en los consejos administrativos de las grandes empresas.

La principal promesa de la campaña oficialista es mantener las cosas más o menos como están, aunque las prioridades de la agenda política para el inminente cuarto mandato de Merkel se afinarán dependiendo de con quién pacte. Merkel ha gobernado dos veces en coalición con los socialdemócratas (2005-2009 y 2013-2017) y una vez con los liberales del FDP (2009-2013). Sin importar quién termine siendo su nuevo socio, la Canciller tendrá algunos desafíos pendientes:

Un legado en la historia

Adenauer es llamado "Canciller de la integración" de Alemania Federal en el bloque occidental. Willy Brandt (1969-1974), el "Canciller de la détente" (la distensión de la Guerra Fría). Helmut Kohl, el "Canciller de la unificación alemana", recordó Gero Neugebauer, de la Universidad Libre de Berlín. Al acercarse a su cuarto mandato, llegó la hora para que Merkel busque también su lugar en la historia. Ella "se negó a reclamar el 'título' de 'Canciller de la bienvenida' (por su política de puertas abiertas a los refugiados). Hasta ahora es la primera y única Canciller mujer de Alemania", agregó a "El Mercurio" el analista.

Pero "Merkel no es el tipo de político que está interesado en construir un legado. Comparada con Kohl, Gerhard Schröder (1998-2005) o cualquier otro Canciller del pasado, ella es la persona menos vana en ese trabajo. Está bien con un país que se ejecuta correctamente y pareciera que su electorado también", dijo a este diario Weronika Priesmeyer-Tkocz, directora de programa de la Europäische Akademie Berlin.

Y si bien ha recibido una larga lista de "títulos" y su capacidad para resolver crisis puede ser lo suficientemente meritoria, Kornelius asegura en Foreign Policy que hay algo que inquieta a la Canciller y podría llevarla a construir una valiosa herencia: el desafío a las democracias liberales por el surgimiento de movimientos populistas y autoritarismos alrededor del mundo.

Ante eso, su apuesta es afiatar la Unión Europea y consolidar su posición global, fortaleciendo su economía y ofreciendo "una visión creíble a los que necesitan identidad y pertenencia".

El proyecto europeo

Quizás el problema para Merkel es que en los últimos años la confianza en el bloque regional se ha visto erosionada por los efectos de las políticas de austeridad que ella misma impulsó en respuesta a la crisis del euro, por la pérdida de empleos, la falta de buenas expectativas entre los jóvenes y las amenazas a la seguridad, tras los ataques terroristas. Las dificultades para manejar comunitariamente la crisis de refugiados sumaron una nueva tensión.

El euroescepticismo ha crecido de la mano de los partidos populistas (frecuentemente nacionalistas) que han hecho temblar a formaciones tradicionales en varias elecciones (pasó en Francia con el Frente Nacional y en Holanda con el xenófobo Partido por la Libertad). Y será justamente el mayor triunfo de los antieuropeos, la decisión de los británicos de abandonar el bloque, el principal desafío de Merkel: "Mantener a Europa unida mientras se negocia el Brexit", dijo a "El Mercurio" Jackson Janes, presidente del Instituto para los Estudios Alemanes de la Johns Hopkins University.

De la coalición gobernante que pacte tras las elecciones en Alemania dependerá si esta reconstrucción del proyecto europeo se podría llevar a cabo bajo el eje franco-alemán que Merkel está interesada en fortalecer, comentó Neugebauer. "El éxito de los esfuerzos (por mantener unida a la UE) dependerá de la salud y la sinergia de las relaciones franco-alemanas", coincidió Janes.

De refugiados a ciudadanos

Dos años después de que Merkel tomara la impopular decisión de abrir las fronteras a los inmigrantes que avanzaron por Europa, huyendo de los conflictos y la pobreza en Medio Oriente y el norte de África, ella ha logrado recuperarse. En medio de la crisis en Alemania, que vio ingresar a 1,2 millones de refugiados entre 2015 y 2016, el apoyo a su liderazgo llegó a 45% el año pasado, el mínimo en un lustro.

Su tarea ahora es lograr que los alemanes se convenzan -como ella- de que hay que permitir que esos inmigrantes se conviertan en ciudadanos, comentó Janes. En tanto, la Canciller deberá seguir buscando soluciones a la presión migratoria, que ha alimentado el ascenso de la AfD.

Merkel ha insistido durante su campaña que el récord de solicitantes de asilo de 2015 "no se repetirá", gracias a nuevas medidas para "reducir de forma permanente" las nuevas llegadas. El pacto por el que Turquía se comprometió a aceptar a migrantes, a cambio de dinero y algunos beneficios, amenaza con caerse por diferencias políticas con la UE.

Mantener la ventaja

La inminente victoria de Merkel se sostiene, en gran parte, en la prosperidad de la economía (la primera de Europa) desde que asumió, en 2005. El desempleo ha caído del 11% al 4,2%, la confianza de los consumidores está en un nivel alto y la economía, que crecía 0,8% hace 12 años, volvió a tomar velocidad tras la crisis del euro y hoy se expande en 1,8%. "Alemania se ha esforzado por asegurar un crecimiento sólido a futuro", dijo Priesmeyer-Tkocz, y destacó que por cuatro años el país no ha aumentado su endeudamiento público, sino que lo ha reducido.

Pero The Economist asegura que esto no significa que el país no necesita reformas: el 40% de los trabajadores peor remunerados ganan menos -en términos reales- que hace 20 años, mientras que la tasa de inversión ha caído desde 2012.

"Hay una preocupación creciente en Alemania por la sostenibilidad de la robusta economía. Los desafíos planteados por la revolución digital se acercan cada vez más, con importantes transformaciones sociales previstas. Merkel sabe que Alemania es fuerte en la economía global. La cuestión es cómo mantener su ventaja competitiva", dice Janes.

Para abordar algunos de estos retos no es necesario que Merkel se reinvente, escribió Kornelius. Bajo su propio estilo y sin experimentos -un lema de campaña de Adenauer que intenta imitar la Canciller, apelando a la estabilidad-, quizá también construirá su propio legado.

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