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Angela Merkel es la gran favorita en las elecciones generales del 24 de septiembre:

La "reina de Europa" busca un cuarto mandato apelando a la estabilidad de Alemania

domingo, 17 de septiembre de 2017

Alicia Tagle Crichton
Internacional
El Mercurio

La situación política y financiera del país proyecta a la Canciller como uno de los gobernantes más poderosos de Occidente.



En los últimos días, la Canciller Angela Merkel ha sido blanco de tomatazos, pifias y abucheos. Pero más allá del ruido con que grupos populistas intentan interrumpir sus actos de campaña de cara a las elecciones generales del próximo 24, todo indica que en la privacidad de las urnas las cosas estarán a su favor: los sondeos prevén que la líder alemana seguirá en el cargo por un cuarto mandato consecutivo. Ese posible triunfo la consolidará también como la "reina de Europa" y uno de los líderes más influyentes en Occidente.

Muy lejos de Twitter -ya que, a diferencia de sus rivales, no ha escrito una sola palabra en las redes sociales-, Merkel tiene la victoria casi asegurada. Las últimas encuestas revelan que su Unión Cristianodemócrata (CDU), junto con su socia bávara, la Unión Socialcristiana (CSU), obtendrá 37% de los votos en los comicios parlamentarios, seguido del Partido Socialdemócrata (SPD), liderado por el ex presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz, que conseguiría el 20%.

Bajo el lema "Por una Alemania en la que vivimos bien y felizmente", la Canciller (63) intenta reforzar la sensación de estabilidad que ha dado su gobierno y que, según los expertos, la mantiene en el poder. Es lo que, a la vez, le ha permitido aplacar los efectos en su popularidad de la política de puertas abiertas, que entre 2015 y 2016 permitió la llegada de más de 1,2 millones de inmigrantes a Alemania, y que el año pasado arrastró a Merkel a su mínimo de aprobación en cinco años (45%).

Los sectores nacionalistas han capitalizado el descontento hacia la Canciller y, según encuestas, el partido populista Alternativa para Alemania (AfD) podría entrar al Bundestag como el primer partido de la extrema derecha que obtiene representación parlamentaria en el país desde la II Guerra Mundial, y nada menos que como la tercera fuerza, con 12% de apoyo.

"Una capacidad central de Merkel consiste en mantenerse alejada de debates sobre el futuro de Alemania y permanecer en la defensa del presente. En muchos casos se muestra renuente a entrar al debate, reniega la invitación a intercambiar con Schulz sobre los problemas del país. Hasta ahora, los electores parecen interpretar esta actitud como prueba de ser una buena administradora y albacea de la nación y de los intereses nacionales, lo cual le ha generado en las crisis pasadas (deuda, Brexit, terrorismo, etc.) la imagen de un temperamento tranquilo y controlado, garantía de una estabilidad gubernamental", comentó a "El Mercurio" Günter Maihold, director del Deutsche Institut für Internationale Politik und Sicherheit.

La Canciller ha argumentado que su negativa a participar de un segundo debate electoral con su principal contrincante (después del duelo del 3 de septiembre), responde a que las elecciones en Alemania son de un partido y no de una persona.

"Merkel es una gran táctica. Sabe que debe liderar el país de manera suave y estable, sin controversias, sin grandes reformas ni experimentos. Recuerde a Konrad Adenauer", destacó a este diario Weronika Priesmeyer-Tkocz, directora de programa de la Europäische Akademie Berlin, haciendo referencia al Canciller alemán (1949-1963) cuyo lema de campaña fue "Sin experimentos". La experta concuerda con que la líder democratacristiana es vista como garante de la estabilidad, en parte, debido a "la situación política, económica y financiera en Alemania", factores que incluso la han convertido en la líder más influyente de la Unión Europea y, para algunos, de Occidente.

"Ustedes me conocen", insistió Merkel en el último debate con Schulz, tal como lo había hecho cuatro años antes, en su intento por reafirmar la confianza en su figura. Y esa confianza parece superar fronteras: Merkel es la única líder que genera más confianza que desconfianza entre sus pares del selecto club de potencias, según una encuesta del centro Pew, realizada en 37 países y publicada hace tres meses (que incluye a los presidentes de China, Xi Jinping; de Rusia, Vladimir Putin, y de EE.UU., Donald Trump).

"Líder de Occidente"

Y aunque Thomas Strerath -uno de los creadores de la imagen de la Canciller para esta campaña electoral- pretende hacer que Merkel parezca ahora menos globalizada y más alemana, The Economist sostiene que con un Estados Unidos "incoherente", con un Reino Unido en retirada aislacionista y con una Francia dirigida por un nuevo Presidente aún no probado, la gobernante alemana es vista por muchos como la nueva líder de facto de Occidente.

Los expertos aseguran que no es sorpresa que la Canciller, que ya ha sobrevivido en el poder a importantes aliados, como el francés Nicolas Sarkozy o el estadounidense Barack Obama, siga perpetuándose en el cargo (ver infografía).

La emoción de las elecciones provendrá, más bien, de la decisión de la CDU sobre cuáles serán los partidos que integrarán su equipo de gobierno, a falta de mayoría parlamentaria absoluta. Dejando atrás una coalición con su socia bávara y el SPD, según el instituto Insa, los alemanes aspiran en su mayoría a una alianza con los liberales del Partido Democrático Libre (FDP), que tiene 9,5% de apoyo.

"Si quiere estabilizar el sistema, debe ir con los Liberales (FDP) o los Verdes o incluso con ambos. Entonces, el SPD puede realmente crecer como una oposición importante y debilitar al AfD populista. Eso sería lo mejor para el país", destacó Priesmeyer-Tkocz. Pero lo difícil, según los analistas, es predecir la futura coalición cuando alrededor del 25% de los electores aún no saben a quién votarán.

VENTAJA
La CDU y la CSU, que respaldan a Merkel, tienen 37% de apoyo, seguidas de lejos por el SPD, con 20%.

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