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Apasionado del derecho administrativo y defensor de la autonomía del tribunal:

El sello de Iván Aróstica, el ministro que encabezará el TC

viernes, 25 de agosto de 2017

Cinthya Carvajal y Lilian Olivares
Nacional
El Mercurio

Ha sido el voto duro en contra de la constitucionalidad de algunas de las reformas emblemáticas del Gobierno, como la ley de aborto, la reforma laboral y la educacional. Las dos últimas fueron para él las más complejas.



"Las ideas hay que combatirlas firme y derechamente con todos los argumentos, pero a las personas siempre hay que guardarles el respeto. Nunca confundir esos dos campos".

La definición se la han escuchado sus cercanos a Iván Aróstica Maldonado (60), abogado de la Universidad de Chile, que asumirá el lunes por dos años la presidencia del Tribunal Constitucional (TC). Ese día se recuperará la tradición de que el presidente jure solo ante los ministros del Pleno. Sus antecesores, Marisol Peña y Carlos Carmona, lo hicieron con invitados.

Profesor de derecho administrativo, se define católico, aunque no es de misa dominical. En cuanto a su tendencia política, no tiene problemas en representarla: es de derecha. Pero no militante, porque no se siente representado por ningún partido.

Lleva siete años como miembro del TC y le quedan dos en su cargo. Su perfil surge como un elemento clave a la hora de definir el futuro próximo de ese organismo.

Ha sido voto duro en contra de la constitucionalidad de algunas de las reformas emblemáticas del Gobierno, como la ley de aborto, la reforma laboral y la educacional. El debate y el voto de estas dos últimas los ha definido -según sus cercanos- como más complejos que aquellos del caso de la interrupción voluntaria del embarazo.

No ha estado exento de polémicas al interior del tribunal, por su vehemencia a la hora de defender sus ideas en los debates. Integra la segunda sala, donde las disputas jurídicas más enconadas han sido con los ministros Gonzalo García y Carlos Carmona. Y en esa sala se va a quedar tras asumir.

Defiende la autonomía del TC, le molesta que se cuestione la independencia de los magistrados y cree que es necesaria una mayor transparencia sobre el trabajo de esa instancia.

De penal a administrativo

Viene de una familia de clase media. Su padre era empresario de micros. Cuenta que por ello desde niño es simpatizante del club deportivo Santiago Morning, el "Chaguito".

Su progenitor murió joven, a los 34 años. Entonces su madre, que era dueña de casa, comenzó a trabajar como secretaria.

Se educó en dos instituciones tradicionales del país: el Liceo de Aplicación (el mismo donde estudió el ministro del TC Domingo Hernández, quien fue agredido cuando se debatió el tema del aborto en tres causales) y, luego, en la Universidad de Chile, donde fue alumno de 5,5 y becado.

Quería ser penalista. Pero conoció al profesor Eduardo Soto Kloss, participó en su grupo y lo preparó para ser ayudante. Con él se encantó con el derecho administrativo, del que suele decir: "Los abogados lo tienen muy clarito: el derecho administrativo es el constitucional, pero llevado a lo terrenal, a lo concreto".

En 1981 conoció a Avelina Villanueva, la hermana de un compañero de carrera que se convirtió en su esposa, hace 33 años. Ella es médico y tienen dos hijos: un abogado y un psiquiatra. Además, una nieta.

Comenzó a trabajar en 1984, en Capredena, la Caja de Previsión de la Defensa Nacional que recientemente ha hecho noticia por casos de jubilaciones excesivas. Aróstica ha comentado que él no tiene "pensión millonaria".

No le dieron bono de reconocimiento, porque era profesor de la Universidad de Chile. La ley dice que el bono de reconocimiento es uno solo y había entrado primero -dos meses antes- a trabajar como profesor en esa casa de estudios.

En 1996 se fue a trabajar al estudio jurídico del ex contralor Ramiro Mendoza, a quien conoció en la U. de Chile. Ambos forman parte, además, del grupo de alumnos de Soto Kloss.

La docencia es una de las actividades que más lo ha satisfecho. De la U. de Chile pasó a hacer clases en la U. del Desarrollo.

Del gobierno de Piñera al tribunal

Después del terremoto de 2010, Aróstica se integró al equipo del entonces subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, como jefe de la división jurídica.

Desde el primer día reconoce que "fue terrible" por la urgencia, pero donde se ha sentido más realizado. Ayudó en la instalación del gobierno de Sebastián Piñera desde el punto de vista administrativo (el equipo entrante no tenía experiencia en esa materia) y a superar la emergencia.

El primer decreto que redactó fue el de nombramiento del ministro del Interior de la época, Rodrigo Hinzpeter. A sus conocidos les ha contado que el Presidente quería batir un récord y "lo logramos", les ha dicho.

Fue el día que estaba jurando y hubo réplicas, además de una alerta de maremoto. Piñera dio la orden por teléfono de declarar Estado o Zona de Emergencia y nombrar a un jefe de zona, que es general. Esto demora tres o cuatro días. Aróstica lo tuvo que hacer en uno.

Al día siguiente estaba publicado en el Diario Oficial.

En Interior estuvo durante los cuatro primeros meses del gobierno, hasta que recibió una noticia: José Luis Cea, del TC, iba a renunciar y lo querían a él en ese puesto.

En esos días, Aróstica estaba negociando contratos para poner luz en los lugares afectados por el terremoto. No se encontraba dentro de sus planes ser ministro. "Estaba feliz en el Ministerio del Interior". Por eso se sentía en una encrucijada. "Era lo más feliz que he hecho en mi vida. Se veían los resultados. No era para mí política; era mucho trabajo en terreno". Después de tanta adrenalina experimentada, encontraba aburrido dedicarse a dictar sentencias. Pero su mujer, Avelina, le hizo ver que era "un honor, un premio".

Cuando Piñera lo llamó por teléfono y le dijo que asumía como nuevo ministro del Tribunal Constitucional, "El Vasco", como le decían a Aróstica en el gobierno -por el origen de su apellido-, le respondió: "Gracias, su excelencia".

Enseñar a razonar

Del deportista que fue, el único maratón que hoy hace es de lectura. Le gustan los libros de historia del Derecho y de historia de Chile.

En 2002 escribió un libro, titulado "Por los cuchillos de Chile: El corvo", arma que quedó afianzada en las campañas terrestres de la Guerra del Pacífico (1879-1884).

En el verano comenzó a leer a la periodista y escritora española Julia Navarro ("Dime quién soy") y no pudo terminar la novela. Siempre vuelve a la historia. Y a la enseñanza: cuenta que lo que le gusta es enseñar a razonar.

FACULTAD
Una vez que jure como presidente, Iván Aróstica será el voto dirimente en el caso de empate en las resoluciones del tribunal.

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