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Estudio mundial:

Un terremoto podría desencadenar otro a cientos de kilómetros de distancia

jueves, 24 de agosto de 2017

Lorena Guzmán H.
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

Las ondas superficiales de un sismo "sueltan" la energía acumulada en otras zonas del planeta, la que sería liberada en un temblor horas o días después.



Desde hace tiempo que los sismólogos han planteado que existe algún tipo de relación entre los terremotos, pero no está claro cuál es el mecanismo detrás. Por ello, investigadores del Servicio Geológico de Estados Unidos y del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia plantean una posible explicación en la última edición de Science Advances.

Cuando se produce un movimiento telúrico, las ondas superficiales producidas viajan alrededor de la Tierra. Los científicos creen que, en ese periplo, dichas ondas pueden pasar por zonas donde hay energía acumulada y "soltarla". Así se gatillaría un nuevo temblor en una parte distinta del planeta. El problema es que ese segundo sismo podría producirse hasta días después del terremoto original, por lo que es difícil encontrar la conexión entre ambos eventos.

Pensando en ello, el equipo de investigadores estudió la posible conexión de 260 sismos sobre 7 en la escala de Richter ocurridos alrededor del mundo y descubrió que solo 38 de estos habían gatillado temblores en zonas a más de mil kilómetros de distancia. Entre ellos se cuenta, por ejemplo, el terremoto ocurrido en 1994 en la isla del sur de Nueva Zelandia, de 7,1, y que habría sido responsable de un temblor de 4,5 acaecido en Chile.

Ahora bien, el lapso que transcurre entre el terremoto inicial y el que se gatilla, asegura el trabajo, sería la consecuencia de la movilización de fluidos que están atrapados en las profundidades tras el paso de las ondas superficiales. De esta manera, se abrirían los poros de la corteza, provocando la liberación de energía, pero de forma retardada.

"Hay evidencia de que terremotos disparan otros sismos a distancia, pero no es algo universal", asegura Raúl Madariaga, sismólogo chileno y académico del Laboratorio de Geología de la Escuela Normal Superior de París. "Por ello, esto sigue siendo algo muy especulativo", agrega.

Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, concuerda. "No se sabe bien por qué esta relación entre un sismo y otro se da en determinadas partes y en otras no. Hay condiciones especiales que provocarían esa diferencia", dice. El problema es que aún no se sabe cuáles.

El trabajo además asegura que sus resultados son la base para identificar terremotos de grandes magnitudes que puedan gatillar otros de intensidades similares. Y uno de los casos identificados se ajusta a estos parámetros. En 2007, un terremoto de 7,2 en las Islas Aleutianas gatilló un sismo de 6,7 en Nueva Zelandia.

La propuesta que plantea el trabajo es estudiar en detalle las zonas donde estaría la energía acumulada utilizando imágenes avanzadas de la corteza y analizando microsismos. Esto podría ser posible, por ejemplo, en la isla italiana de Ischia, donde recientemente ocurrió un terremoto de 4 de magnitud, localizado a cinco kilómetros de profundidad y que dejó un muerto.

Pero en Chile sería imposible. "Acá los terremotos ocurren a 20 o 30 kilómetros y lo más profundo que se ha llegado para hacer estos estudios es a 10 o 12", dice Sergio Barrientos.

A ello se suma que el método utilizado por el trabajo requiere estudiar los datos de todos los sismos por sobre los 2 en la escala de Richter, y de momento en Chile el registro detallado se lleva con los de magnitud 3 hacia arriba.

Lo propuesto es muy interesante, agrega Raúl Madariaga, "pero se necesita un trabajo riguroso con los datos del nuevo Servicio Sismológico Nacional antes de afirmar si se puede aplicar a Chile", dice.


"Es una manera bastante provocativa de ver la relación entre sismos, pero aún faltan muchas pruebas de laboratorio para corroborarla"
SERGIO BARRIENTOS DIRECTOR DEL CSN


Sin diferencias
No existiría ninguna relación entre el tipo de terremoto, si es en la zona de subducción o intraplaca, y la posibilidad de que un movimiento gatille otro. Incluso, la profundidad de los eventos tampoco tendría implicancia alguna.









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