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El Olivar, a 10 minutos al norte del centro de La Serena:

El rescate de la mayor necrópolis del Norte Chico revela un patrimonio arqueológico único

domingo, 06 de agosto de 2017

Richard García
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

El sitio, de unas 60 hectáreas, esconde los restos de al menos cuatro culturas, incluyendo diaguitas e incas. Hasta ahora se han recuperado más de 200 restos humanos, así como esqueletos de camélidos y otros objetos.



Como si fuera un macabro escudo heráldico, dos camélidos andinos flanquean con sus cuellos arqueados el entierro de un misterioso personaje. Pertenece a lo que se conoce como Complejo Las Ánimas, cultura que habitó la zona de Coquimbo entre los años 700 y 900 de la era cristiana y es considerada precursora de los famosos diaguitas.

Casi inmediatamente a su lado descansan los restos esqueléticos de un hombre y una mujer, tal vez pareja en vida, uno junto al otro, rodeado el primero por el cuerpo de un camélido y fragmentos de cerámica.

En el lugar, equipos de hasta cinco arqueólogos y antropólogos físicos despejan lentamente y con delicadeza el sedimento acumulado por más de un milenio.

Estos y otros cientos de testimonios del pasado han salido a la luz en los últimos dos años gracias al trabajo de rescate del sitio arqueológico de El Olivar, situado a menos de 10 minutos al norte del centro de La Serena.

Con una extensión estimada de más de 60 hectáreas, se trata del mayor cementerio, combinado con áreas residenciales, de los pueblos originarios del Norte Chico e incluye la presencia de al menos cuatro grupos que fueron sucesivos o convivieron en el tiempo durante los últimos dos mil años: Los Molles, Las Ánimas, Diaguitas e Incas.

"Si bien se conocía la existencia del sitio, por una serie de equivocaciones adjudicables a los organismos del Estado, se proyectó, en una parte de él, la construcción del ensanche de la Ruta 5 Norte", cuenta el arqueólogo Gabriel Cantaruti, quien junto a su colega Paola González dirigen los trabajos de excavación desde 2015. La empresa Sacyr, a cargo de las obra de infraestructura, se vio obligada a llamar a especialistas en arqueología de la región. "Hemos dedicado la vida como investigadores a este momento de la prehistoria", cuenta.

Solo el 2% excavado

Es así como un ejército de 90 especialistas de seis universidades, entre arqueólogos, antropólogos físicos, conservadores y personal de apoyo, han excavado un área de 342 metros cuadrados, que equivale a apenas al 2% de todo el sitio considerado de relevancia arqueológica. Tras quince campañas, el 17 de este mes culminan su trabajo, cuenta González. Aparte de los cientos de restos de humanos y animales, han encontrado valioso material cerámico y cultural, incluyendo joyas de oro.

"Gracias al financiamiento de Sacyr se ha podido realizar una investigación muy fina y sin el apremio que caracteriza a los estudios de impacto ambiental", dice González.

"Este sitio es extraordinario, por eso se logró parar la obra", resalta. En vez de un ensanche, la empresa construiría un viaducto sobre él. "Originalmente, la orden del Consejo de Monumentos Nacionales fue rescatar todo lo que encontráramos, pero era una locura porque terminábamos de rescatar un cuerpo y aparecían cinco más. Un verdadero retiro de este sitio tomaría varios meses más, pero como ya no pasará el camino, no tiene sentido. Estamos rescatando lo que estaba más expuesto y dejaremos para investigadores del futuro lo que aún no hemos detectado".

Las excavaciones realizadas en la misma área en los años 30 fueron la base de la colección del museo antropológico de La Serena. Pero en esa época solo llamó la atención la cerámica y prácticamente se omitió el entierro con el que estaba relacionado.

"Una de las grandes oportunidades que ofrece El Olivar es que por fin podemos darle contexto al jarro pato o al jarro zapato, si estaba asociado con un hombre o una mujer", dice González.

Es así como han descubierto restos de niños recién nacidos asociados con jarros zapato en miniatura. "Su forma es como la de un pecho femenino, es decir dejaban a la guagüita con una vasija que recuerda el pecho de la mamá. Antes uno veía un jarro zapato en la vitrina del museo y pasaba de largo, ahora podemos interpretar todo el sentido que tenía".

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