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Un estudio realizado por Comunidad Mujer Data Voz y OIT reveló que las mujeres se sienten más satisfechas que los hombres en su trabajo, en cuanto al espacio físico; a las condiciones de infraestructura; a la cantidad de horas que dedica al trabajo; a las condiciones de seguridad laboral y de temperatura. Sin embargo, ellas creen que tienen menos posibilidades de aprendizaje y desarrollo de sus habilidades que los hombres.
Ante este resultado, la especialista de Género y Empleo de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), María Elena Valenzuela, advirtió que si bien ellas se sienten más satisfechas con su trabajo, tienen una calidad más baja en su empleo. La experta agregó que "ante este fenómeno, cabe recordar el importante rol que ha tenido la mayor participación laboral -en especial de las mujeres de menores ingresos- la que ha sido determinante para que muchos hogares salgan de la pobreza. Es por esto que es crucial lograr acuerdos sobre el rol del Estado en la provisión de servicios públicos y privados para responder a la creciente necesidad de integración laboral de las mujeres".
Calidad del empleo
El estudio demostró negativas diferencias de género que hacen que las mujeres tengan empleos de menor calidad que los hombres. Esto último se ve con mayor efecto en la medida en que aumenta la edad y se desciende en el nivel socioeconómico. En efecto del estudio se desprende que el 80% de los hombres está contratado, mientras que en el caso de las mujeres, sólo un 64%.
Al observar este indicador, según el grupo socioeconómico, en el de ingresos altos el 91% de los hombres está contratado y el 84% de las mujeres. En el segmento medio la brecha de géneros se amplía, pues el 87% de los hombres es empleado formal, mientras que las mujeres el 68%.
Finalmente, en el nivel socioeconómico bajo la distancia es aún mayor: el 71% de los hombres tiene empleo formal y en el caso de las mujeres sólo el 55%.
Al analizar el grado de formalidad del empleo según la edad, en el tramo entre 18 y 29 años no hay diferencias entre los contratados, pero entre los 30 y los 44 años se vislumbra una brecha importante entre hombres y mujeres: el 90% de ellos son contratados, mientras que de ellas sólo el 70%.
Un caso similar ocurre con las cotizaciones previsionales: la encuesta arrojó que de los trabajadores dependientes el 83% de los hombres cotiza para su pensión, mientras que en el caso de las mujeres el porcentaje cae a 63%.
Continuando con las diferencias de género en el estudio se destaca que en los últimos tres años la proporción de hombres que son ascendidos es un 20% superior al caso de las mujeres -casi duplicándolas- pues entre las encuestadas sólo el 8% fue ascendida.
En el caso de los aumentos de salarios la diferencia es menor pero también existe una brecha: el 33% de los hombres ha recibido incrementos de sueldos mientras que para las mujeres un 25%.