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Su apuesta final: la plata o un suicidio sin dolor

Las últimas horas del extraño veterinario que mató a sangre fría en el casino

martes, 04 de julio de 2017

Lilian Olivares
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

Tenía todo planificado para jugarse el todo por el todo. Un hombre como él no aceptaba ser un gran perdedor.



El caballero que no podía dormir llegó a la mesa de juego. La ruleta.

Jugaba siempre de noche, desde que se hizo habitué, a partir del 15 de abril. Pero el domingo 2 de julio era un día especial. Y no por el partido de Chile con Alemania, o por las primarias.

Ya lo había perdido todo en los días anteriores. Incluso conversó el sábado con un amigo la posibilidad de vender su clínica veterinaria de Maipú, ahí mismo donde había nacido, donde creció, donde padeció postrada su hermana por una larga enfermedad, donde murieron sus padres; donde tenía su mascota: un pavo real. Sí, le pareció buena la idea de su amigo: vender todo, irse al sur y comenzar de nuevo.

El médico veterinario Osvaldo Campos Azócar (42), soltero, sin hijos, habló con su amigo por última vez cerca de las 3 de la madrugada del sábado. Ya había hecho el check out esa noche, después de tres días alojado en el hotel.

Los crupiers -personas encargadas de dirigir y organizar el juego, "los anfitriones", como les llama el gerente, Manuel Rojas- lo ubicaban en el Sun Monticello, en la Panamericana Sur, a 57 km al sur de Santiago, en la localidad de San Francisco de Mostazal, VI Región. Ese personal del casino se refería a él como "el caballero que no puede dormir". Lo había comentado en la barra un hombre con quien estaba sentado en una ocasión. "Mi amigo tiene problemas: no puede dormir".

A eso atribuyeron su mirada extraña. "Una mirada mala", dijo una crupier . Una mirada ida, explicarían otros.

Que el hombre no bebía alcohol. Que pedía café. Que tampoco era de manifestar expansivamente sus emociones. Que cuando jugaba, ni siquiera bebía un jugo. Se concentraba en la ruleta. A veces ganaba y otras no. Esta vez era el momento de perder.

Dos horas antes en Pick 1, la mesa fatal

La noche del sábado no durmió. Se le notaba en su aspecto. Llegó cerca de las 10 de la mañana del día siguiente a instalarse en la mesa Pick 1, afuera del VIP. Ahí estuvo durante dos horas, y la suerte le siguió haciendo la desconocida. No estaba ocurriendo lo que él quería. Había llegado dispuesto a revertir su mala suerte. Iba a recuperar lo perdido. Se jugaría el todo por el todo. Y si le iba mal... iba preparado.

Que un cliente juegue dos horas en una mesa no es extraordinario.

Campos Azócar mantuvo su costumbre. Jugaba entre 300 mil y 500 mil pesos, rojo o negro.

Hacía tres semanas había tenido un conflicto en el Monticello, donde demostró su carácter agresivo. La crupier le sacó sus fichas porque él las había puesto luego de que ella dijera: "No va más". Volvió a hacerlo, y la crupier le advirtió: "Usted apostó fuera de tiempo. Esta es la última vez que se lo acepto. No va más". Campos Azócar apostó, cayó la bolita, y perdió. Entonces, ofuscado e insultando a la crupier , retiró las fichas y la funcionaria avisó a su superior. Detuvieron el juego, revisaron las cámaras y, finalmente, él reculó en su actitud. Pero nunca más volvió a jugar con esa crupier . La miraba a la distancia, sentía ella, quien asegura que le advirtió a su jefe que el hombre era tramposo y agresivo. "Nunca me amenazó, pero su mirada era intimidante", dijo la crupier.

El gerente del casino, Manuel Rojas, dice que no tenía esos antecedentes, pero que ahora todo está siendo investigado, a la luz de la tragedia que enluta al Monticello. En ese momento todo estaba por venir.

La última apuesta:

justo al mediodía

Exactamente a las 11:59 horas la suerte de nueve personas quedó echada.

El veterinario perdió su última apuesta, que había superado su tendencia: fue de un millón 400 mil pesos.

El video del casino dejó registrada la escena. Osvaldo Campos se para del asiento, saca una pistola de la pretina de su pantalón, da dos pasos hacia atrás y dispara al hombre que está al otro lado de la mesa, vestido con la camiseta 8, de Arturo Vidal. Detrás suyo, en la mesa posterior, recibe los impactos la crupier Carolina Carreño Ávila, justo el día de su 33º cumpleaños (la esperaban sus dos hijas y su marido, el supervisor de crupiers Felipe Monje, para celebrarla en casa. En cambio, la llevan de urgencia al hospital regional, y muere en el trayecto). El reloj marca mediodía. Está ingresando el turno, y entre ellos el gerente de crupiers , Oscar Reyes Valenzuela (36), quien recibe un impacto en la cabeza, y muere en el acto. El veterinario vuelve a cargar su arma. Debajo de la mesa hay una crupier escondida. El hombre camina y le dispara; queda gravemente herida. Y, así, otros cinco heridos. El veterinario gira, y se dirige con calma al baño, mientras la sangre corre, después de haber disparado, en total, 25 tiros.

Llega el GOPE de Carabineros. Los huéspedes del hotel no pueden abandonar el casino. Hay peligro. Desde afuera, nadie puede entrar.

¿Un final planificado?

Transcurren casi cinco horas. Cinco horas en que hay una persona en el mismo baño donde está el sujeto que mató a dos y dejó a seis heridos. Es un guardia de seguridad del casino. El hombre casi no respira, pero desde su celular comienza a mandar mensajes. El GOPE está en comunicación directa con él. Los minutos se hacen eternos. Hay un silencio implacable. La policía no ingresa, por miedo a que el veterinario tome como rehén al guardia. Pero el asesino no sabe quién está a su lado. Comienza a preparar su fin, que ahora parece planificado.

Saca la jeringa, disuelve el polvo con el que les practicaba la eutanasia a las mascotas, se pone un elástico y se inyecta.

Se quita la vida, tal como lo hacía con sus animales.

Dejó una senda fatal, que pone en entredicho la ya golpeada seguridad de Monticello. El gerente del casino, Manuel Rojas, dijo a "El Mercurio" que ya comenzaron a instalar detectores de metales.

''A mi mujer la mató por la espalda. Nosotros le dijimos a la gerencia que esto iba a pasar: que algún día un tipo iba a sacar un arma e iba a empezar a disparar".
FELIPE MONJE Viudo de la crupier Carolina Carreño

''Él era celópata y golpeador. Se creía superior a los demás".
EX POLOLA DEL VETERINARIO

''Ya estamos instalando los detectores de metales y revisando toda la seguridad del casino".
MANUEL ROJAS Gerente Casino Monticello 

''El guardia que estuvo en el baño junto al veterinario es un héroe; se llama Brian Reyes Cornejo".
 DIRECCIÓN Casino Monticello

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