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Luego de la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París, integrado por más de 190 países:

China surge como el nuevo líder mundial en la lucha contra el cambio climático

sábado, 03 de junio de 2017

Francisca Maturana Torres
Internacional
El Mercurio

En los últimos años, el mayor contaminante del planeta ha intentado dar un giro en su política energética desde la dependencia del carbón hacia una apuesta por fuentes renovables.



Hay días en que la visibilidad es tan mala en Beijing, que no permite ver más allá de unas cuadras de distancia. Los altos niveles de contaminación en China debido a las industrias provocan la cancelación de vuelos, el cierre de colegios y dejan a millones de personas en el hospital. Como respuesta a ese problema, en los últimos años el gobierno ha dado un giro en su política energética y hoy surge como el líder impensado en la lucha mundial contra el calentamiento global.

Después de la decisión del Presidente Donald Trump de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París de 2015, China, el mayor contaminante del mundo (29% de las emisiones), redobló su compromiso con el pacto que integran más de 190 países y que busca impedir que la temperatura del planeta aumente en dos grados por sobre los niveles preindustriales.

"China cumplirá con sus responsabilidades en materia de cambio climático", dijo el Primer Ministro chino, Li Keqiang.

Beijing está en condiciones de hacerlo. La política energética del país cambió radicalmente en los últimos 10 años, desde la dependencia del carbón (dos tercios de la energía) hacia las energías renovables debido a los altos niveles de polución, que causan debido al esmog la muerte prematura de al menos 1,2 millones de personas al año y han provocado que una superficie equiparable con la de Perú o Colombia este contaminada, incluido también los cuerpos de agua.

Los tiempos en que el desarrollo económico eran una prioridad por sobre la degradación medioambiental han quedado atrás. Por muchos años, China argumentó que, como un país más pobre, no debía asumir los mismos límites estrictos en su contaminación por gases de efecto invernadero que los países ricos. En su opinión, las naciones en desarrollo podían permitirse que sus emisiones aumentaran mientras que sus ciudadanos salían de la pobreza.

Hoy, el gobierno del Presidente Xi Jinping se ha propuesto reducir entre un 60 y un 65% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, respecto de los niveles de 2005, y aumentar las fuentes no fósiles hasta el 20% de la energía total para la misma fecha. Además, de acuerdo al nuevo plan quinquenal del sector energético de China aprobado por el Comité Central del Partido Comunista y el Consejo del Estado, se prevé la creación de más de 13 millones de empleos hasta 2020 en la generación de energías renovables.

Los proyectos avanzan a toda marcha. Hasta ahora, China ha cancelado la construcción de más de 100 plantas de carbón y en 2015 instaló en promedio más de una turbina eólica cada hora de cada día; además, cubrió el equivalente a una cancha de fútbol cada hora con paneles solares, de acuerdo a cifras de Greenpeace. El año pasado, el país fue el mayor inversor en energía renovable del mundo con US$ 100 mil millones, y pretende que esa cifra llegue a los US$ 364 mil millones de aquí a 2020. A esto se suma que Beijing reducirá el uso del carbón en un 30% para este 2017, todo con el fin de lograr una "China hermosa", en palabras del Presidente.

Xi se apoya, además, en el gas como una herramienta para aliviar la contaminación del aire que asfixia a ciudades por todo el país. Es que con más de 1.300 millones de habitantes, el crecimiento económico, que trajo consigo una mayor cantidad de autos y un desenfrenado ritmo de construcción de infraestructuras, es una de las principales causas de la contaminación, al igual que el desarrollo industrial, por eso el gobierno tomó cartas en el asunto.

La presión internacional puede haber contribuido a frenar las emisiones de China, pero las principales razones han sido internas.

"China es mucho más capaz que hace 15 años para abordar el gran desafío. La voluntad política también es más fuerte hoy con una mayor demanda de las personas por un medio ambiente más limpio y millones de nuevos empleos en las nuevas industrias para contrarrestar a las empresas de combustibles fósiles", dijo a "El Mercurio" Yuan Xu, experto en cambio climático y profesor en la Chinese University of Hong Kong.

Sin embargo, mientras que algunos funcionarios chinos quieren pasos audaces para fomentar el crecimiento verde, otros temen que ir demasiado rápido provocará desempleo y absorberá los ingresos del gobierno que podrían ser mejor gastados.

Compromiso mundial

Los líderes se lo advirtieron a Trump hasta el último minuto. La Canciller alemana, Angela Merkel; el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, le recordaron las ventajas humanitarias, geopolíticas y económicas de mantenerse en el Acuerdo de París. Nada sirvió.

"Ahora, China lidera", admitió después un resignado Macron, de acuerdo a Der Spiegel.

Desde que Trump ganó la presidencia, Beijing se comenzó a preparar para asumir el rol de aliado fiable en el tema del clima, en contraste con Estados Unidos. Asumir este liderazgo tiene muchos atractivos para el país, además de la oportunidad económica, es uno de los pocos temas en que China podría comenzar a ser considerado una autoridad moral.

Beijing "quiere asumir el papel de Estados Unidos como líder climático y lo ha incorporado a sus planes para los próximos cinco años", dijo el diario chino Global Times.

En enero pasado, el Presidente Xi se convirtió en el primer líder chino en abordar el tema en el Foro Económico Mundial de Davos, donde dijo: "El Acuerdo de París es un logro duramente alcanzado que está en consonancia con la tendencia subyacente del desarrollo global. Todos los firmantes deberían apegarse a él en lugar de alejarse, ya que es una responsabilidad que debemos asumir para las generaciones futuras". Eran las primeras señales de lo que sería un nuevo orden mundial en el tema.

Y a pesar de que China compartirá el rol con la Unión Europea, el bloque está conformado por "varios países, lo que hará que China se destaque en el liderazgo colectivo", dijo a "El Mercurio" Rui Wang, profesor de energía, recursos y medio ambiente de la Johns Hopkins University.

Los efectos del cambio climático generan consenso alrededor del mundo, que en los últimos años ha visto cómo crecen las temperaturas, aumentan las devastadoras sequías, se produce el deshielo de los glaciares y el alza del nivel del mar se vuelve imparable. Por ahora, las únicas otras naciones disidentes, además de EE.UU., son Siria y Nicaragua.

20%
de la energía provendrá de fuentes renovables para 2030, de acuerdo a los planes del gobernante Partido Comunista chino.

80%
aumentó la potencia instalada de la energía fotovoltaica en 2016, y la eólica, un 12% respecto del año anterior.

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