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En los últimos años, Herbert Puchta calcula haber visitado más de 50 países con una misma misión: conocer cómo se está enseñando inglés en los colegios del mundo. "La tendencia actual es empezar a enseñar conceptos desde muy temprano. Es algo que se está dando mucho, especialmente en establecimientos privados", comenta el académico de la Universidad de la Educación en Graz (Alemania) y antiguo presidente de Iatefl, una asociación internacional de profesores dedicados a enseñar inglés como segunda lengua. Invitado a participar en el seminario Expanding Opportunities que organizó la Fundación Educacional Oportunidad con auspicio del British Council, Puchta estuvo en Chile compartiendo con especialistas en educación. Durante su visita, el académico aclaró que aunque valora el interés por enseñar inglés desde temprano, es imposible asegurar que la medida garantice una mejor comprensión de este idioma. "La calidad de la enseñanza importa más que la edad a la que se empieza. Si no se cuenta con maestros realmente bien entrenados para enseñar inglés a preescolares o niños en los primeros años de colegio, entonces es mucho mejor comenzar más tarde. No tiene sentido empezar temprano si no se tiene a los profesores adecuados para este tipo de tarea", explicó. -¿Y qué tipo de profesores son los que están preparados para esta labor? "Diría que se necesitan dos cosas. Primero, esos docentes deben tener confianza en su capacidad de hablar bien esta otra lengua. A muchas personas eso les sorprende, porque creen que la cantidad de palabras que los profesores efectivamente van a intercambiar con los niños es limitada. Yo digo que solo alguien que domina una lengua tiene la habilidad de ser lo suficientemente flexible con ella, pudiendo -en este caso- comunicarse de forma más natural con sus estudiantes. El segundo requerimiento es que los profesores que enseñen a los alumnos de menos edad efectivamente sean personas que se sientan cómodas interactuando con ellos, que se sientan a gusto utilizando estrategias y metodologías pensadas para estos primeros años de escolaridad". Entre estas estrategias, Puchta menciona la necesidad de ser muy concreto y de hacer uso del cuerpo para reforzar lo que se está tratando de explicar: gestos y señas son una forma más de comunicar. "Como la demanda por los profesores de inglés a nivel infantil está creciendo, los colegios están supliendo la falta de especialistas por docentes especializados en jóvenes y adultos. En muchos casos, a ellos se les hace muy difícil adaptarse". -La enseñanza a niños pequeños también tiene mucho que ver con el afecto. ¿Está de acuerdo con que las clases de inglés deberían apelar a cierto compromiso emocional? "¡Absolutamente! Aprender un segundo idioma es una experiencia muy humana, por lo que las emociones tienen un rol fundamental en el proceso. Es importante asegurarse de que la persona siente que aprende en un ambiente seguro, donde está permitido cometer errores, por ejemplo. Se vuelve una oportunidad para reforzar la autoestima. Y es que, finalmente, aprender un idioma va más allá del idioma en sí mismo, es algo que pasa a ser parte de lo que somos, de nuestra identidad. Por eso más que la estructura, el vocabulario o la pronunciación, lo que verdaderamente importa es cómo se lleva a cabo el proceso, cómo fomentamos que los niños no sean tímidos y quieran expresarse".