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INVESTIGACIÓN El desconocido arquitecto del Museo de Historia Natural y el Palacio Cousiño:

En busca del misterioso Monsieur Lathoud

domingo, 28 de mayo de 2017

ELENA IRARRÁZABAL SÁNCHEZ
Artes y Letras
El Mercurio

Tras una minuciosa restauración, hoy abre sus puertas al público el Palacio Cousiño. Fue diseñado por un joven arquitecto francés que nos legó edificios emblemáticos. Tras seis años en el país, Paul Lathoud volvió a Francia y nunca más retornó a América. Un estudio en Chile y Francia busca conocer más sobre este arquitecto retraído y estudioso.



Dice la leyenda que fue el novelista y diplomático Alberto Blest Gana, quien vio en Lyon algunos dibujos de proyectos premiados de un joven Paul Jean-Marie Lathoud, que entonces recién terminaba su formación como arquitecto en la reputada École de Beaux-Arts de París. Entre sus bosquejos estaba el pórtico diseñado para una "gran exhibición", eventos que en esa época generaban expectación en todo el mundo. De hecho, en 1851, la gran exposición de Londres -instalada en un gigantesco edificio de cristal y fierro que exhibía los adelantos tecnológicos de distintos países- había conmocionado a la ciudad. Años después, la gran muestra internacional de París en 1889 sería la ocasión para que se levantara la Torre Eiffel.

Chile también quería una "gran exposición" donde se desplegara la modernidad. La muestra internacional se fijó para 1875. Para ello se necesitaba un gran recinto de exhibición, que se levantaría en el terreno de la Quinta Normal de Agricultura. Blest Gana, ministro plenipotenciario de Chile en París, habría invitado -según Eugenio Pereira Salas- a Paul Lathoud a participar en el concurso que organizaba la Sociedad Nacional de Agricultura.

Lathoud presenta su proyecto para Chile. Y gana. Se embarca en el "Chimborazo" para concretarlo en terreno y en 1873 llega a Santiago, donde permanecerá seis fructíferos años, para luego retornar a Francia. Paul Lathoud (1845-1919) nunca más vuelve a Chile. Con el tiempo su figura se desdibuja, hasta transformarse en el "gran desconocido" en la arquitectura chilena.

De Saboya a Santiago

Indagar sobre este olvidado personaje, nacido en el pueblo de Bourget-du-Lac (cerca de Chambéry, región de Saboya), ha sido un objetivo de la empresa de investigación y conservación patrimonial Brügmann. Integrada por Mario Rojas y Fernando Imas, durante sus largas indagaciones contactaron a los descendientes de Lathoud, quienes les facilitaron los archivos familiares. Rojas e Imas se encuentran hoy en Francia recopilando información para el libro que preparan sobre Lathoud.

Según explica Mario Rojas, "Lathoud es el encargado de rediseñar el parque de la Quinta Normal y de levantar el edificio para acoger la exposición de 1875, hoy Museo Nacional de Historia Natural (MNHN), cuya estructura interior representa una novedad para la época. Se asemeja a los recintos de feria comunes en la Inglaterra del siglo XIX, con grandes arquerías, espacios vacíos y un laborioso trabajo en madera con troquelados. Exteriormente, el edificio es de corte neoclásico, está enmarcado en un pórtico de doble altura, con grandes ventanas de arcos de medio punto e incorpora en su fachada elementos decorativos, como figuras escultóricas". Según las crónicas, en la cúspide se ubicaba una estatua alegórica de "Chile enarbolando su pabellón del 18 de septiembre".

Para el arquitecto Fernando Pérez Oyarzún, académico del Magíster en Patrimonio Cultural de la UC, el edificio que diseña Lathoud para la exposición de 1875 "es un edificio de escala monumental para su época, vinculada a un acontecimiento histórico fundamental en la internacionalización de Chile. Creo que es, además, un edificio clave para entender la evolución de la Quinta Normal y la historia urbana del período".

Cuentan que Lathoud tenía un carácter estudioso, reservado y gentil. En Chile entabla amistad con el conocido fotógrafo Félix Leblanc, el político Rafael Larraín Moxo y el ingeniero Eduardo de la Barra, entre otros. Sus amigos aparecen con dedicatorias en un álbum de retratos que Lathoud llevó desde Chile y que todavía guarda la familia en Bourget-du-Lac.

Muy pronto, el joven arquitecto francés recibe encargos del mundo privado y público. De su trazo surge la mansión Ossa en Alameda con Dieciocho, que cuenta con un hall de doble altura y columnas jónicas para enmarcar los accesos. Repetirá este modelo en la casa Arrieta, frente al Teatro Municipal. "Fue levantada por orden del ministro uruguayo José Arrieta y era conocido como 'una villa pompeyana'. Sus muros interiores estaban pintados imitando frescos romanos", señala Rojas.

Según los datos de Brügmann, Lathoud asesora a Vicuña Mackenna y también colabora en la construcción del Congreso Nacional, en la reconstrucción del Teatro Municipal y en el desaparecido acceso al Parque Cousiño. Antes de volver a Francia, lega a Chile el diseño del Cementerio Católico, "un especio único, que se desmarca completamente del esquema tradicional de camposanto. Lo organiza en torno a patios, claustros y corredores, a semejanza de un monasterio", señala Rojas.

Pérez agrega que "sin haberlo estudiado en detalle, asocio a Lathoud con un refinado eclecticismo. Exhibe un oficio notable, tiene un sentido de monumentalidad e introdujo -por ejemplo en el Palacio Cousiño- determinadas innovaciones técnicas". El director de la Escuela de Arquitectura de la UC, Emilio de la Cerda, acota que "Lathoud recibió la formación académica propia de la Escuela de Bellas Artes de París, que le permitía pasearse por distintos estilos, entre ellos el neoclásico. Fue además una generación muy influida por la renovación urbana de París realizada por Haussmann y Napoleón III".

Según señala Miguel Laborde en su libro "Santiago, lugares con historia", Lathoud fue el sucesor de Brunet de Baines y de Lucién Hénault en la Cátedra de Arquitectura. "Es un grupo interesante de arquitectos franceses que levantan la cara del Chile republicano y también incursionan en residencias privadas. Al mismo tiempo, fueron pioneros en la enseñanza de la arquitectura", dice De la Cerda.

Lujo para los Cousiño

A juicio de Rojas, la obra cumbre de Lathoud es el Palacio Cousiño, "donde despliega en su arquitectura interior toda la magia del Segundo Imperio". Siguiendo la planta típica de Lathoud, el edificio se organiza en torno de un gran hall central de doble altura, de donde nace la escalera principal de mármol. Para la decoración y construcción del palacio se trajeron de Europa -en los barcos de la familia- porcelanas de Sèvres, Limoges y Meissen, parqué tallado a mano de finas maderas y pisos de mayólica italiana. El edificio, además, incorpora un sistema de calefacción central a través de tuberías de agua caliente disimuladas por rejillas decorativas y un ascensor con sistema hidráulico.

Los elementos ornamentales constituían una preocupación para Lathoud. "En el Palacio Cousiño se incorporan elementos novedosos, como el uso de mármoles de colores. O la utilización de mayólicas, azulejos o medallones que se complementaban a los estucos. También utiliza herrería ornamental: Chile estaba acostumbrado al fierro para las rejas de ventanas, pero Lathoud lo usa de una forma ornamental para disponer, por ejemplo, una marquesina en el acceso al palacio o la incorporación de una estructura metálica y vidriada en la fachada oriente, creando un jardín de invierno", explica Rojas.

La ballena al salón

Estados Unidos, México, Alemania, Gran Bretaña, Brasil e Italia fueron algunos de los países que participaron en la Gran Exposición de 1875. La muestra se desarrolló éxito hasta enero de 1876, generando especial expectación los aparatos exhibidos en el pabellón belga.

Tras el cierre de la muestra, se decide que en el edificio de Lathoud se instalarán las colecciones y especímenes del Museo de Historia Natural. La mudanza comenzó en 1876. El enorme salón central se facilitaba para ceremonias y fue Hospital de Sangre durante la Guerra del Pacífico. El característico esqueleto de ballena -que hoy es un símbolo del museo- llegó a finales del XIX. "Greta, la ballena sei , se instala en el lado norte del salón en 1895", explica Claudio Gómez, director del MNHN.

El edificio se mantiene hasta hoy, aunque sufrió daños en el terremoto de 1906, lo que implicó una larga reconstrucción que significa ciertas alteraciones a la fachada diseñada por Lathoud. Tras sus activos años en Chile, Lathoud regresa a Francia en 1879, radicándose en Chambéry, donde se casa con Clotilde Deáge, con quien tiene dos hijos: Marie y Joseph, este último célebre médico homeópata.

Según Mario Rojas, en Francia Lathoud se encarga de rediseñar el barrio de Verney en Chambéry y construye el Lycée de Chambéry, la iglesia de Saint Joseph, la iglesia de Bourget-du-Lac y varias viviendas particulares. Fue el encargado de dirigir las obras del famoso Hotel Bernascon, en el balneario de Aix-les-Bains.

Lathoud muere en 1919. Varios de sus descendientes han seguido su huella, trabajando como arquitectos en Francia. Mientras, en Chile su figura permanece bajo el velo del desconocimiento. Aunque tal vez no por mucho tiempo.

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