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Rescate Incluye fragmentos de su prosa

Los verdaderos poemas del "Chico" Molina

domingo, 14 de mayo de 2017

FRANCISCO VÉJAR
Revista de Libros
El Mercurio

Ediciones Overol publica Del otro lado del espejo , edición definitiva de los poemas de este autor inédito y mitómano. El libro, con prólogo de José Miguel Ruiz, también aporta interesantes datos biográficos.



Una primera -e inencontrable- edición de la breve obra póstuma de Eduardo Molina Ventura (Santiago, 1913-Lo Gallardo, 1986) fue publicada en 1996 ("Eduardo Molina Ventura. Un poeta mítico", Platero), con textos que José Miguel Ruiz recogió de sus cuadernos. Dos décadas después, Overol da a conocer "Del otro lado del espejo", la edición definitiva de sus poemas, a los que se suman fragmentos de su prosa. Ruiz es, además, el autor del prólogo, en el que entrega valiosos datos sobre la biografía y los días finales del mítico "Chico" Molina. Ahí se lee: "Antes de la muerte, apareció en él toda la soberbia del intelectual (...). 'Yo con los tontos, ni a misa. Ud. Sabe: Soy Monsieur Teste , La b ê tise n'est pas mon fort ', le decía a Roberto Humeres, refiriéndose a la obra de Paul Valéry, libro de cuyo protagonista jamás dejó de hablar". Lector de autores franceses desconocidos, Molina cumplió su sueño de viajar a París en 1973. Le financió los pasajes y cierto viático, la mujer del pintor chileno Enrique Castro Cid. Allí lo recibieron Jorge Edwards y Raúl Ruiz. Este último lo bautizó como: "Le Petit Hemingway".

Mitómano por antonomasia, "el Chico" Molina fue durante décadas "el decano de los poetas inéditos". Anunciador de novelas monumentales que nunca escribió, como "El gran taimado" (título que luego usaría Enrique Lafourcade), y animador de innumerables tertulias que oficiaba desde la mesa de un bar o en el Parque Forestal, dio a conocer como propios algunos capítulos de "El lobo estepario", de Hermann Hesse, antes de que el libro se tradujera al español. Entre los asombrados oyentes estaban Enrique Lafourcade, Luis Oyarzún y Enrique Lihn. Para ellos, el talento de Molina era descomunal. Lo festejaron y finalmente Oyarzún lo descubrió. Él, indignado, le respondió: "Son unos ignorantes. Yo les estaba haciendo un test cultural y me han defraudado. Ustedes no saben nada".

Estas jugarretas molinianas se remontan a su más temprana infancia. En el libro de conversaciones que sostuvo con Pedro Lastra a fines de los años 70, Lihn afirma: "Cuando Eduardo Molina tenía ocho años invitó a sus compañeros de curso a pasar un fin de semana en una magnífica hacienda inexistente, propiedad de sus abuelos maternos. Un bus abarrotado de niños se estacionó a primeras horas de la mañana ante la casa del invitante. El llamado 'Chico' Molina compareció con cara compungida para excusarse por la imposibilidad de realizar esa excursión: acababa de morir imaginariamente, el dueño de la hacienda, y él llevaba en señal de duelo un brazalete negro de papel crepé".

El maestro invisible

Pero lo que no podemos soslayar es el influjo benéfico que tuvo sobre ciertos autores de la Generación del 50. Por ejemplo, Jorge Teillier lo tenía como principal lector de sus poemas. Decisivo fue en la selección de libros como El árbol de la memoria (1961) o Poemas del país de nunca jamás (1963). Lo que al vate le parecía repetitivo o que sencillamente era innecesario para el conjunto del volumen, lo descartaba con la anuencia del poeta lautarino. Por su parte, Efraín Barquero descubre gracias a Molina a Saint-John Perse, pieza clave para su evolución poética. De ahí procede la génesis de El viento de los reinos (1967), entre otras obras sucesivas del autor. También Enrique Lafourcade lo incorporó en parte de su imaginario narrativo. No en vano en su novela en clave, Adiós al Führer , lo describe de manera magistral, bajo el nombre de Rosenberg. Ahí aparecen, además, Martín Cerda, Jorge Teillier, Miguel Serrano y el mismo Lafourcade, que se hace llamar Martín Bormann.

"Eduardo Molina ya no es más un poeta inédito", concluye Ruiz en el prólogo. Y uno de sus poemas dice: "Dale al muerto un guijarro uno solo/ y él te devolverá el interior de una montaña".

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