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Tres mandamientos para nuevos directores

martes, 18 de abril de 2017

Economía y Negocios


Manola Sánchez
Directora de empresas

Esta semana se inicia la temporada fuerte de juntas de accionistas. En la mayoría de ellas uno de los puntos claves de la tabla será la renovación total ó parcial del directorio.

En estos días creo que es clave hacer una reflexión: no es lo mismo ser director hoy que hace dos años. Es mucho más difícil, más complejo y apasionante.

Sería redundante recordar los bajísimos índices de confianza que aquejan a las empresas frente a sus stakeholders –los que se extienden a varios otros estamentos de la sociedad-. Las mesas directivas han recogido las consecuencias de esta sensación colectiva y están por ejemplo tomando acciones de interlocking incluso antes de que se apruebe la norma.

Repito: no es lo mismo ser director ahora que hace dos años. Y es bueno que los debutantes, los más de 350 que se inscribieron en el registro de posibles directores designados por la AFP, tengan claro que al menos hay tres claves que deben tener en mente si es que resultan electos:

1. Un director de empresas hoy debe tener una mirada sostenible del negocio. No es deseable que solo esté centrado su foco en la rentabilidad, que siendo un tema clave, no es el único ni el más importante.

2. Un director de empresas debe tener un pasado, un presente y un futuro impecables en términos financieros y relacionales.

3. Un director de empresas debe construir una relación cercana dentro de los mismos públicos de la empresa, con ella. Ojalá se parezca en edad o en alguna forma a alguno de esos stakeholders.

Un estudio relevante que realizaron el año pasado Virtus y Board en el cual se entrevistó a más de 200 directores, dejó claro que hay lejanía entre los miembros de las empresas y los directores. Los mismos entrevistados comentaron que uno de los puntos más débiles del directorio es la falta de relación con los públicos relevantes de la empresa: colaboradores, comunidades, inversionistas, u otros.

Estos nuevos desafíos tienen eco en las miradas de los debutantes líderes de las organizaciones empresariales: esta semana el presidente de la CPC daba una clase magistral con un título sugerente: “empresa moderna y sociedad”.

Hoy por hoy, el presidente de una empresa IPSA tiene en promedio 62 años, estudió ingeniería comercial o civil industrial, y sus años universitarios los cursó en la Universidad Católica, en la de Chile o en el extranjero. Este perfil definido y claro no es malo en sí mismo: el problema viene cuando todo el directorio es de igual condición.

La diversidad es uno de los mayores imperativos para quienes quieran llegar a ser parte de un directorio corporativo en estos días. Según un estudio reciente de McKinsey & Company, las empresas con diversidad de género– sólo uno de los ámbitos de la diversidad- tienen un 15% más de probabilidades de tener una rentabilidad económica superior a la media nacional.

Un estudio de la Asociación Americana de Sociología, encontró que por cada 1% de crecimiento en la tasa de diversidad de género y étnica en la fuerza de trabajo, hay entre 3 y 9 % de incremento en los ingresos de ventas.

Han cambiado los énfasis en el mundo de los directores. Una prueba de ello es la revisión de la agenda de los principales eventos para directores en el mundo, en centros especializados, corporaciones y fundaciones. Los temas no son de regulación ni finanzas. Los temas son relacionados a personas, a productividad y sostenibilidad de las empresas.

Un desafío interesante, que es bueno analizar por estos días.

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