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Revisión de artículos académicos sugiere que su rol es valorado:

Las madrastras de hoy ya no son perversas, como describen los libros

martes, 18 de abril de 2017

Margherita Cordano
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

La evidencia sugiere que las nuevas parejas de los papás tienden a entregar una sensación de bienestar a los niños que antes vivieron un proceso difícil debido al divorcio de sus padres.



Hace más de 300 años, Charles Perrault volvería popular la historia de una niña que vivía como sirviente de la nueva pareja de su papá. De nombre Cenicienta, la joven -cuya historia más tarde sería adaptada por los hermanos Grimm- se habría visto obligada a vestir con ropa vieja, levantarse al alba para hacer las tareas de la casa y nunca ser parte de los eventos sociales en los que sí participaba su malvada madrastra.

Con el paso de los años y de la mano de cuentos como Blancanieves, la imagen de las madrastras crueles, altaneras y celosas se volvió cada vez más popular. "Es una mirada que complica mucho a las mujeres que se transforman en la pareja de una persona con hijos, quienes muchas veces se enredan tratando de definirse como algo distinto a lo que plantean estos cuentos", comenta a "El Mercurio" Cara Zaharychuk, académica de la Universidad de Athabasca, en Alberta (Canadá), y autora de un estudio que recopiló una serie de investigaciones en torno al rol de las madrastras en la sociedad actual.

Paseos en auto

Según comprobó la especialista, las madrastras no se corresponden con el prototipo de malvadas con que se les tilda. En un artículo publicado en la última edición del Journal of Divorce and Remarriage, Zaharychuk indica que más bien se trata de mujeres que ayudan a evitar que los menores de 18 años experimenten los efectos negativos del divorcio de sus papás: al proveer a los niños de un hogar que -en comparación a su situación anterior- está más libre de conflictos, estos vuelven a tener un sentido de pertenencia y tienden a sentirse más valorados.

"Cuando la madrastra tiene un papel claramente identificado dentro de la familia, la investigación muestra que la función familiar en general mejora", plantea Zaharychuk.

Identificar el rol que toca cumplir como pareja de alguien con hijos no es fácil, agrega Mahia Saracostti, directora del Centro de Investigación sobre Procesos Socioeducativos, Familias y Comunidades de la Universidad de La Frontera. "Hay que ser lo suficientemente flexible para acomodarse a las necesidades de la familia, lo que depende de la etapa que están viviendo los niños involucrados. Con los muy chicos suele ser fácil formar una relación de afecto más rápido, pero con los adolescentes puede no siempre ser rápida".

¿Su sugerencia? "A esa edad una necesidad común es el traslado a la casa de amigos o de una polola. Entonces una buena idea es ofrecerles transporte y aprovechar estos espacios de distensión para conocerse".

Lo que hay que saber -agrega Saracostti- "es que todas las historias de divorcio, aunque sean de común acuerdo, implican una situación de conflicto y duelo. Por tanto, la figura de la nueva pareja del papá o la mamá puede volverse muy importante en el proceso de sanación; es una fuente más de protección".

Este nuevo vínculo no viene a reemplazar a la mamá o papá biológico, recuerda Marcela Aravena, directora de la carrera de Psicología en la sede Santiago de la Universidad del Desarrollo. "Esta segunda pareja no es competencia de la mamá. Las nuevas relaciones establecidas por los papás con otras personas son relaciones posibles entre el niño y esa nueva pareja. Es un vínculo distinto, pero que también puede ser protector y de cuidado", explica. Para fomentar que esto sea así, es importante "facilitar espacios de participación, conocimiento e interacción. Así se puede tener una relación mucho más natural".

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